El nombre de la película Buscando a Nemo, después de este descubrimiento, ya no tiene tanto sentido. Científicos informaron que el pez payaso se pierde arrastrado por el mar, pero siempre termina volviendo a su sitio de origen.
El extraordinario instinto hogareño que tienen los peces de arrecifes de coral fue dado a conocer por un grupo de investigadores australiano.
Los científicos monitorearon a dos especies de larva de pez de arrecife coralino para ver hacia dónde se dirigían luego de pasar semanas, e incluso meses, madurando en el océano abierto.
El grupo descubrió que la mayoría de los peces payaso color naranja y los peces mariposa vagabundos regresaban al arrecife en el que habían sido incubados.
El director del equipo australiano, Glenn Almany, explicó: “Cuando están en mar abierto, en realidad son bastante sofisticados: pueden nadar bien, oler, ver y oír bien".
En el estudio, que se puede leer en la publicación Science, el equipo de investigadores dijo que el descubrimiento podría tener implicaciones para la protección marina.
"Los peces marinos ponen huevos muy pequeños, y cuando lo hacen, son soltados dentro de la columna de agua", explicó el coautor del estudio, el profesor Geoff Jones, de la Universidad James Cook en Queensland, Australia.
"Se desarrollan dentro de larvas realmente diminutas que, pensamos, viajan a la deriva en las corrientes de agua, algunas veces por meses".
Sin embargo, hasta ahora, encontrar la respuesta fue extremadamente trabajoso: adherir monitores a las minúsculas larvas no es una tarea fácil.
Así que el equipo internacional de investigadores enfrentó el problema con la ayuda de la madre. Recogieron hembras en un área de 0.3 kilómetros cuadrados de arrecife en la Bahía de Kimbe, Papúa Nueva Guinea, y les inyectaron con un raro isótopo estable de bario.
Las hembras pasaron el isótopo a sus crías en desarrollo, y así la sustancia se acumuló en sus huesos, dándole al pez bebé marcas químicas únicas.
Pocas semanas después, el equipo retornó al coral y recogió a los peces jóvenes para hacerles pruebas y revisar si portaban el "monitor".
Aunque el estudio fue realizado en dos especies, el hallazgo podría aplicarse a otros peces de arrecife de coral.
De esta forma según los investigadores, el experimento muestra que las pequeñas reservas marinas son una buena forma de proteger especies que están siendo pescadas en exceso, porque habría suficientes peces jóvenes regresando al área como para sostener un buen número con el paso del tiempo. Desde ahora, nadie más buscará al pobre Nemo.