Trató de venderlos y hasta de regalarlos, pero nadie aceptó los 20 mil libros que Tom Wayne intentó donar, razón por la que decidió quemarlos.
Wayne acumulado miles de libros en un almacén durante los 10 años que tuvo su tienda de libros usados, Prospero’s Books.
Su gran colección va desde libros populares como La caza del Octubre Rojo, de Tom Clancy y la Hoguera de las vanidades, de Tom Wolfe, hasta títulos verdaderamente raros como un reporte de la Cuarta Conferencia Panamericana, celebrada en Buenos Aires en 1910.
Pero cuando trató de reducir su colección, se dio cuenta que no podía donar sus libros a bibliotecas ni venderlos a tiendas, por la simple razón que ya estaban llenas. Por eso, el domingo, comenzó a quemar sus libros en protesta por lo que considera la declinación del apoyo público a la palabra escrita.
“Esta es la fogata funeral para el pensamiento en los Estados Unidos de hoy'’, dijo a espectadores en las afueras de su librería mientras quemaba el primer grupo de libros.
Las llamas ardieron durante 50 minutos, hasta que los bomberos llegaron y las apagaron porque el indignado no tenía permiso para quemar. Pero Wayne aseguró que la próxima vez conseguiría ese permiso.
Dice que prevé fogatas mensuales hasta que sus reservas de libros hayan desaparecido.
Él afirma que tuvo menos clientes en años recientes, por la información que la gente recibe a través de Internet y de la televisión.