- Luego de una impactante producción fotográfica que Araceli González realizó para la revista Gente,
devela los secretos mejor guardados para que la ex de Adrián Suar pueda lucir como una diosa perfecta.
- Tratamientos estéticos, bisturí, flashes especiales y todo tipo de técnicas de Photoshop (el programa que permite editar fotografías) son las claves para que una mujer común y corriente se transforme en una auténtica diva.
Abrís la revista Gente en su última edición y te encontrás con una increíble Araceli González quien, a días de cumplir 40 años, aparece prácticamente perfecta en una producción fotográfica. Nada de estrías, ningún pocito o imperfección en la piel, unas piernas a prueba de arañitas y una cara de muñeca envidiable para muchas mujeres. ¿Cómo es posible tanta generosidad de la naturaleza?
Ahora bien, mientras los hombres nos maravillamos (por decirlo de alguna manera elegante) con esta belleza y las chicas se preguntan cómo es posible que luzca tan linda,
devela los secretos de Araceli para verse así. Photoshop, tratamientos de todo tipo y hasta un paso por el bisturí son las claves para una imagen perfecta.
“En esta producción seguramente se utilizan un par de pantallas de flashes en varios lados para sacar textura y eliminar sombra. Esto sirve, por ejemplo, para disimular arrugas”, explica a
un importante fotógrafo del ambiente artístico que prefirió mantener su nombre en el anonimato.
Según él, en una de las fotos en primerísimo plano de la cara de Araceli, se usaron “dos pantallas de flashes” que “le mejoraron la textura de la piel” y ayudaron a que se le disimulen ciertas imperfecciones que de otra forma se notarían.
Una vez finalizada la sesión fotográfica, las imágenes de la ex de Adrián Suar entró en proceso de “retoques” a partir del milagroso Photoshop. Con este programa se pueden aplicar tres funciones fundamentales.
La primera es la del Stamp tool. “Tiene que ver con reemplazar una parte del cuerpo de la persona que está mal por otra que está bien. Esto se da a partir de una compleja técnica de pinceles que permiten que el cambio parezca natural. Nos sirve para corregir cualquier imprecisión de la piel y, en el caso que estamos analizando, la perfección que aparece en las piernas es muy posible que haya sido ayudada por el Stamp”, revela el fotógrafo, director de una agencia que trabajó con las más importantes modelos del país.
La otra técnica es la del Blur. “Esto la usamos para suavizar y alisar cualquier superficie. Para las arrugas es ideal, y funciona como un filtro de las imperfecciones”, explica.
Finalmente, la tercera aplicación fundamental del Photoshop que Araceli sabrá agradecer es el denominado Liquify. “Esta técnica nos ayuda a estilizar a la modelo en cuestión. Es muy útil para adelgazar o para engordar una parte de cuerpo, por ejemplo para eliminar los famosos flotadores. En la producción de la revista se nota que se lo utilizó para los bordes de la cara de la modelo, seguramente en las patas de gallo y en las ojeras, y tal vez en los labios”, dice la fuente.
Pero no todo es Photoshop y cámaras con flashes modernos. También hay una serie de tratamientos estéticos, incluido el paso por el bisturí, que dieron una mano para que el trabajo de los fotógrafos y de los expertos en imágenes no tengan que trabajar cientos de horas.
Entre otros tratamiento, Araceli concurre tres veces por semana a sesiones de electroterapia para mantener los glúteos firmes y a panza chata.
Además, se realiza anualmente una serie de peelings (aplicación de sustancias que permiten reemplazar la piel defectuosa por otra nueva) y se somete, cada seis meses a un mesolifting para eliminar arrugas. También, como ella misma confesó, se realizó una operación de implantes mamarios.
A todo esto, Araceli asegura en la última edición de la revista Gente: “Me preocupa no llegar vital a la ancianidad. No me importar llegar con la cola alta o mi panza chata”. Y agrega: “Igual me cuido. Tengo a Leonarda que se ocupa de mi cara, a Sandrita Dillon (sic), una divina que me da cremas y unos tratamientos para el cuerpo...”.
Y, por lo visto, una serie de fotógrafos y especialistas en imágenes que puedan cubrir lo que el resto no pudo.