Los delincuentes son cada vez más agresivos. El matar, someter, violar, golpear o
intimidar son moneda corriente en esta gente que no conoce de códigos ni límites.
Cada vez que vemos o escuchamos de un asesinato por robar un auto a una persona
honesta y trabajadora, comienza un rechazo generalizado de la sociedad porque no se
siente defendida. La pregunta es
¿estamos en una crisis emocional, o mutamos hacia
una sociedad cada vez menos permisiva?. Las expresiones de cientos de personas en
distintos medios y en especial los comentarios hechos en

, son un fiel
reflejo de que algo anda mal. Festejar la muerte de un delincuente es un
sentimiento muy profundo y difícil de evitar. Considerar héroes a quienes se
animaron a enfrentarlos y matarlos nos está diciendo que hay algo que esta fallando
en la organización social. La pregunta es ¿somos nosotros los que decaemos en
valores? ¿O son las instituciones las que no funcionan?. Hay ejemplos sobrados de
asesinos liberados a pesar de haber estado condenados a cadena perpetua. La gente
se cansa y siente que todo tiene un límite y de a poco van naciendo estos héroes
que sin dudas van a ser imitados. Imaginemos por un momento una sociedad que se
organiza y comienza a defenderse sola, que sale a cazar delincuentes, que se metan
en villas y asesinan a asesinos y a quienes los defienden o encubren. ¿Llegaremos a
esto?, si lo hacemos, los responsables sin dudas son lo que deben hacer funcionar
las instituciones que hoy no hay manera de hacerlas arrancar, una sociedad a la que
no le queda otra que defenderse porque sabe que o son ellos, o somos nosotros.
La falta de perspectiva de vida, la falta de controles y límites impuestos por la
familia a estos asesinos y delincuentes, hijos tirados a la calle, drogadictos y
vagos, son el mapa que se dibuja en el horizonte argentino. Cada acción tiene una
reacción y si el poder judicial no reacciona, si los diputados no reaccionan con
leyes más actuales a los tiempos que vivimos, comenzaremos a ver a muchas personas
más como la señora que en su defensa, dispara. ¿Se preguntaron a quien dispara?,
dispara a la impunidad, al abuso, a la intolerancia, a los asesinos, a los vagos, a
los que en diez minutos se quedan con lo que nos constó años conseguir, le dispara
para demostrar que no somos conejitos indefensos y que si los que deben disparar
porque fueron entrenados para eso no lo hacen, nosotros estamos dispuestos a hacerlo
y defendernos porque o son ellos, o somos nosotros. Después vienen los politólogos,
los que defienden los derechos de los ladrones, los que se van en filosofar la vida
mientras a nosotros nos matan. A todos esos que se vayan al cuerno, una nueva
sociedad está naciendo, la que no teme defenderse y la que le dice basta a los que
cruzaron esa línea, la de creer que tienen derecho de mancillar nuestra dignidad.
Por Alejandro Romero