Ojo con lo que se pide | Luego del hecho delictivo de Freyre, Pcia. de Córdoba, donde una familia fue drogada y dormida, y ante la increíble ola delictiva que vive la provincia, la gente comenzó a dar opiniones en diversas radios de Córdoba. | | Por Alejandro Romero. |
Lo preocupante es que estas opiniones coincidían en que debían volver los militares. "Cuando estaban los militares no había delincuentes en la calle y se podía salir tranquilo" decía un oyente en un programa matutino y se le sumaba otra que afirmaba que "con Massera y Videla esto no pasaba". La sorpresa fue que en otras radios la gente opinaba cosas similares siempre acotando "deberían volver los milicos así terminan con la delincuencia". Sin dudas, la inseguridad atenta en contra de la democracia. Lo que esta gente debería saber, es que los militares recibieron un país con una deuda de 7 mil millones y lo dejaron con 50 mil millones. Deberían saber que mataban a gente y se apropiaban de sus bienes. Incluso llegaron al colmo de asesinar a personas sin tendencia ideológica para quedarse con sus campos y propiedades. En aquella época, los que robaban eran otros. El punto es que también fueron los militares que de la mano de Martinez de Hoz les abrieron la puerta a los que impulsaron el neoliberalismo en argentina y la apropiación de sus recursos naturales y empresas del estado. Luego, en la década de los 90, esta política concluye con la desintegración nacional. Que curioso que militares, supuestos patriotas y peronistas, supuestos nacionalistas son los que destruyeron y entregaron la Argentina. Ya en los 70 el consenso de Washington había decidido nuestro futuro y sentenciado a muerte todo el aparato productivo y educativo. Sabían que Argentina tenía una clase media fuerte y una preparación universitaria que causaba envidia. Allí apuntaron y los que lo posibilitaron fueron los patriotas entre comillas que sembraron el camino para que hoy estemos como estamos. No hay que llamar a los militares, aunque los de hoy son muy diferentes a los de antaño, no hay que tentar a nadie con afirmaciones como ésa. Lo que hay que hacer es movilizarnos para exigir leyes excepcionales en materia de inseguridad debido al momento que se vive. El poder judicial, no da respuestas ya que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra y esto exaspera a la ciudadanía. El condenado tiene que cumplir su condena completa pero claro, antes debe ser condenado, no liberado. Quizás, otra solución sea volver al servicio militar obligatorio con la variante de que debe ser con formación profesional. Entran vagos y salen con un oficio y con la seguridad de haber aprendido a respetar al prójimo. Por eso, a tener cuidado a quien se llama. Por Alejandro Romero | Miércoles 14 de Noviembre de 2007 12:45 |
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