Fernando Botero

te cuenta la vida del escultor vivo más cotizado del mundo.

Fernando Botero es considerado actualmente el artista vivo latinoamericano más cotizado. Nació en Colombia el 9 de abril del año 1932 y es considerado como un icono universal del arte.

 

Su primera obra la realizó mientras estaba en la escuela de toreros de Medellín (su ciudad natal). Cuando la familia vio la acuarela que había realizado el niño se dio cuenta cuál era su verdadera vocación.

 

Con tan sólo 16 años, Botero ya había realizado su primera exposición.

 

En el ’48 se fue a Bogotá para la inauguración de la Exposición de artistas Antioqueños donde presentó dos acuarelas. Cuando volvió a Medellín dibujó para el diario El Colombiano y estos dibujos provocaron su expulsión de la escuela donde estudiaba, ya que eran considerados obscenos.

 

Finalizados sus estudios se instaló en Bogotá en el ’51. En la ciudad tiene contacto directo con los intelectuales colombianos más importantes de esa época. En el lugar realiza dos exposiciones en la galería Leo Matiz. Por una de ellas obtiene el premio IX Salón de Artistas Colombianos que lo ofrecía la Biblioteca Nacional de Colombia.

 

Con la plata que recibió por el premio decidió ir hacia el viejo continente y aterrizó en Barcelona para el año ’52. Pero más tarde decidió instalarse en Madrid donde conoció y comenzó a copiar las obras de Goya y Velázquez. Para conocer más a los artistas españoles, que lo habían impresionado, se matriculó en la academia de artes de San Fernando.

 

Pero Europa tenía mucho más para ofrecerle y, por eso, se fue hacia París. En la ciudad visitó el museo del Louvre. Se instaló en Florencia, Italia, y ahí conoció a Giotto, artista que lo influenció mucho. Según Botero este fue uno de los puntos más importantes de su carrera.

 

Cuando volvió a su país natal realizó una exposición con todas las obras que había realizado en Europa. Pero la crítica, que estaba muy influenciada por la vanguardia francesa, fue muy dura con el artista y lo llevó a un rotundo fracaso.

 

Luego de esta mala experiencia se casó, en el año 1956, con Gloria Zea, con quien tuvo tres hijos (Fernando, Lina y Juan Carlos) y se fue hacia la Ciudad de México. En ese lugar fue donde Botero conoció y comenzó a jugar con los volúmenes de los cuerpos. Este fue el punto de inflexión en su carrera. Un año más tarde realizó una exposición en Nueva York. El éxito estaba comenzando a sonreírle.

 

En el ’58 volvió a Bogotá, donde fue nombrado docente de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Colombia. También ganó el segundo X Salón de Artistas Colombianos, con la obra La alcoba nupcial.

 

En el ’58 también expuso en Washington, donde logró vender todas las obras el mismo día de exposición.

 

Dos años más tarde decidió instalarse en Nueva York, donde vivía modestamente en un departamento debido a la reciente separación con Zea.

 

En el ’61 logró alcanzar una tranquilidad económica por la venta de La Mona Lisa a los doce años que logró vender en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Este año se volvió a casar. En 1963 cambió su residencia a la parte este de la ciudad y alquiló un nuevo estudio en Nueva York. Es allí donde surgió su estilo plástico en muchas de sus obras de este período con colores tenues y delicados.

 

Su fama llegó en el ’66, cuando realizó su primera exposición en Europa (en Alemania). Una exposición que hizo en el Milwaukee Art Center tuvo críticas muy positivas. Luego de esto comenzó a realizar una serie de exposiciones a través de toda Europa donde fue ganando un increíble reconocimiento y respeto como artista.

 

En 1969 expuso en París; fue a partir de ese momento que Botero empezó un peregrinaje por todo el mundo en busca de inspiración; se movía continuamente de Bogotá a Nueva York y a Europa.

 

En el ’70 nace su hijo Pedro, el mismo año que Botero fue considerado el escultor más cotizado del mundo. Cuatro años más tarde el artista tuvo un accidente de tránsito, donde su hijo Pedrito, con tan sólo cuatro años, falleció.

 

La muerte de su hijo cambió la obra de Botero. La crítica caracterizó estos cambios como la huella que dejó la perdida de Pedrito. Además su matrimonio no pude superar esta perdida y se separó de Cecilia Zembrano, su segunda mujer.

 

El artista se instaló en París y empezó a trabajar en una serie de esculturas. En el ‘76 hizo una donación de dieciséis de sus obras al Museo de Antioquia, que le consagró una sala permanente para sus obras, la sala Pedrito Botero.

 

Botero es hasta el día de hoy uno de los pocos artistas que pudo exponer sus obras en los lugares más importantes del mundo.

 

Algunas de sus obras

 

  • La Dama.
  • El Soldado Romano
  • El Caballo
  • El Perro
  • El Gato
  • El rapto de Europa
  • Big Bird
  • Busto
Viernes 14 de Diciembre de 2007 11:00


Comentarios (2)
Augusto Peroni (anónimo) - 25-04-2008 17:09
Le solicito comedidamente me informe el email del maestro Botero con el fin de enviarle una nota que sera de todo su interes.

Mil Gracias

Augusto Peroni

ANA (anónimo) - 16-12-2007 09:13
Maravilloso, su obra en la plaza de Oviedo en Asturias es espectacular.
Es un genio y es de nuestro tiempo,
Ana

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