Cierta vez me hice una pregunta realmente sin sentido: “¿A dónde van de viaje de egresados los estudiantes que viven en Bariloche?”. Casi el mismo sin sentido tiene el preguntarse si los que trabajan en vacaciones, realmente trabajan.
Se sabe que lo que para unos es época de vacaciones, para otros es tiempo de trabajo. No todos están de vacaciones acá en Orense.
El balneario cuenta con un solo policía, y la dependencia policial es la misma casa que en épocas de clases funciona como colegio. Conversé un rato con el único policía del lugar, apoyados los dos en la base del mástil que está en la vereda. Me contó que él vive en González Chávez, y que ésta era su primer temporada en Orense. Sonriendo, me dijo que lo tomaba como unas vacaciones pagas, porque sinceramente no había mucho orden que poner en el lugar, por no decir que el orden nunca se alteraba en absoluto.
Esperaba al fin de semana, que es cuando su esposa vendría con sus dos pequeños hijos a visitarlo. La única queja que le escuché decir fue que no encontraba compatible su uniforme con el sol que caía en la arena.
María tiene su trabajo estable en Bahía Blanca: es secretaria de su propio padre en una empresa familiar. Pero, según me contó, todos los veranos armaba su mochila, se instalaba en el cámping del lugar, y a las tardecitas montaba su mesa de artesanías a media cuadra de la plaza. María es la única artesana que ví; una feria unipersonal, donde las pulseras de caracoles, los anillos de fantasía se entremezclaban con pareos teñidos por ella misma durante los fines de semana del invierno. Para ella, la hora de entrada a su trabajo estival es cuando comienza a caer el sol.
Claro, hay otros trabajadores golondrinas en el lugar: el despachante del único mercado del balneario, que sólo tiene abierto en la época de temporada; el encargado del club de pesca; el responsable de la casa de souvenires (una verdadera cabaña salida de Alicia en el país de las maravillas), y que alguna vez tuvo su momento de fama cuando telefónicamente fue entrevistado por Rolando Hangling en su programa de radio); los albañiles que construyen un nuevo futuro hospedaje frente al mar. Según me dijo el encargado de la obra, construir en el verano era mas provechoso que hacerlo en invierno: no sólo porque se disfrutaba del trabajo y del descanso, sino que también el clima ayudaba en la tarea: el invierno en Orense quema como el fuego.
Y yo mismo podría agregarme a la lista. Y debo confesar que, al igual que la pregunta sin sentido del comienzo, nunca sé si yo vacacionó en el trabajo, o trabajo en vacaciones.
Por Santiago López