Todo comenzó con la huelga de guionistas estadounidenses que ya lleva más de dos meses. Por este motivo muchísimas series se están quedando sin capítulos. Lost, una de las más esperadas, está en jaque.
“Nos preocupa que se emitan sólo los ocho primeros episodios que ya están listos, porque sería como si el público hubiese leído la mitad de un libro de Harry Pottter y fuese obligado a dejarlo de lado”, explicó con desdén el productor de la serie, Carlton Cuse.
Aproximadamente 15 millones de televidentes fueron afectados por estas palabras que, en realidad, no estaban dirigidas a ellos, sino los guionistas.
Lo que piden es participar de las ganancias obtenidas por medios no convencionales como en la venta de DVD, descargas por Internet, celulares, etc.
Pero los directivos de la ABC, la cadena dueña de los derechos de Lost, fueron duros y no se quedaron callados. Salieron a decir que, si no llegan a un acuerdo, podrían “quemar” los capítulos que tienen grabados. Aunque, se sabe, con la cantidad de dinero que hay de por medio es difícil que la empresa tome semejante medida.