Hace tan sólo unos 10 años atrás el bahiense miraba a lo lejos la vida del porteño en verano y deseaba que nunca llegara a tener que sufrir aquellas temperaturas superiores a los 33/34 grados con la insoportable humedad latente, el asfalto derritiéndose, los trabajadores con sus camisas sudorosas y asfixiados por corbatas poco amistosas. En Bahía Blanca siempre hizo calor, pero nunca en esos términos. Hasta ahora.
La media histórica para Bahía es de 30 grados de máxima. Sin embargo, desde hace unos años se pueden observar los 36, 37, 38 y superiores temperaturas que han llegado hasta los 48/52 de sensación térmica. Por ejemplo, en un partido en el que jugó Olimpo un sábado por la tarde, cuya sensación dentro del campo de juego superó los 55 grados. Hubo jornadas, de este tórrido verano, que superaron los 38 reales, e incluso se llegó a los 44 de sensación térmica.
Es insoportable el calor, incluso superior al de Buenos Aires, y tal es la gravedad, que deseamos que se cumpla de una vez por todas las alertas meteorológicas que informa el S.M.N.
Y para hacer todo esto aún más interesante, las empresas de suministro de energía eléctrica y de agua dejan en jaque a miles y miles de clientes que simplemente quieren pagar por un servicio que no tienen en su debida forma.
¿Y alguien aún duda del calentamiento global?
Por Lucas Raffa