En Uruguay la prostitución es legal, las chicas deben realizar aportes, tienen libretas sanitarias y un gremio que las representa. Pero esto es tan conocido en el ambiente como "Naná", la madama que desde hace 30 años maneja el prostíbulo más famoso y top de Punta del Este.
"Si querés triunfar en este ambiente, muchas veces dominado por una sobredosis de lujuria y gente viciosa, hay tres secretos: no chupar, no drogarte y no tener un macho", dice a Clarín Naná quien se enoja cuando le dicen "cafisha".
Una de las mujeres más expertas en el oficio explica que en general “los hombres que se interesan en este negocio son los que te quieren explotar”, y aconseja alejarse de ellos.
"Está en mis genes. No lo puedo evitar. Nací para dar placer", expresa con seguridad la madama.
Su lugar de trabajo está ubicado a diez cuadras del casco histórico de Maldonado y un extenso portón blanco resguarda los misterios del cabaret donde más de 30 chicas de entre 18 y 26 años trabajan para dar placer. "Somos las titulares y cada una tiene un cuarto fijo. Hasta lo podemos decorar según nuestros gustos”, explica Luci, una rubia uruguaya de 18 años.
A la hora de hablar de los clientes, Naná cuenta que asiste de los más variados estilos: ricos, famosos, gente común, jóvenes inexpertos y mayores habitués. "Yo me quedo con el porteño porque se deja manejar. Es sumiso y cariñoso. No así el brasileño, que es demasiado efusivo. Los europeos también son muchachos tranqui y, si les caes bien, hasta te invitan a cenar. Obvio que todo tiene una tarifa", cuenta Naná.
El precio varía según las chicas y el servicio. Cualquiera de ellos arranca en los 70 dólares. "El uruguayo y los cordobeses son los que más regatean la tarifa. Quieren entrar de a muchos y pagar sólo por uno", se queja Moria, quien trabaja desde hace 4 años en el prostíbulo.