Juro que yo no fui. Capítulo 2

Agradezco que se hayan interesado por mi historia; es una forma de alivio el poder contarla. Siempre es bueno desahogarse de un dolor; y si bien mi hermana fue mi apoyo en medio de mi desgracia, me hace sentir mejor contarlo aunque más no sea a unos desconocidos.
Capítulo 2.

Me preguntan cómo conocí a María Fernánda, y quién es ella.

No puedo decir más que lo que conocí de ella mediante el MSN. Se sabe cómo comienzan éstas relaciones, y no fue diferente nuestro primer encuentro: una noche, en un chat, alguien cuyo nick era Maifer convirtió una conversación aburrida en un agradable momento. De la sala general del chat pasamos a una ventana en privado, y ahí al MSN casi siempre hay un solo click.

Lo que al principio a mí me pareció uno de tantos contactos ocasionales, fue convirtiéndose en una relación demasiado estrecha… La primera vez conversamos cerca de cuatro horas; nos volvimos a encontrar a la noche siguiente, y a partir de ahí, durante ocho meses fuimos acercándonos tanto que sólo faltaba encontrarnos personalmente.

Pero, lo confieso, había varias trabas en el medio: Maifer resultó ser María Fernánda, de 16 años, y vivía con su madre y un hermano mayor en un barrio cerrado. Lejos de provocarme indiferencia su edad, y su clara diferencia social con la mía, despertó en mí un sentimiento casi vergonzante. Pero bueno, si escribir fuera un delito, las cárceles seguramente estarían llenas de escritores.


Al segundo día, y a un hecho que yo se lo adjudiqué a su edad adolescente, junto con su foto en el MSN, descerrajó sin reparos que era nieta de un poderosísimo empresario. Claro, ella no lo dijo así; con una naturalidad pasmosa me confesó que su abuelo materno era  “J. B.”. Disculpen si sólo hago mención de las iniciales, pero después de lo que me tocó vivir ya ni me animo a escribir el nombre completo. Tampoco quiero caer en el facilismo de utilizar un nombre falso.


Sospechando una clásica broma mediante la impunidad que da el chat, al comienzo no le creí en absoluto. Pero fui tomándola en serio a medida que ella desplegaba una galería de fotos familiares donde su conocido y poderoso abuelo aparecía a su lado.


Aunque no me lo crean, todo lo que María Fernánda me confesó de su vida durante los ocho meses salió de su propia voluntad. Si bien yo tenía un rosario de preguntas para hacerles, nunca la induje a que me revelara nada de su vida. Ella lo hizo por sí sola.
 
Cuando me sacaron de mi casa detenido, me encontré en un calabozo muy parecido a un pozo de cemento. Un grupo de policías me sometió a un interrogatorio nada sutil a base de golpes en todo el cuerpo. El saldo fue que perdí tres dientes, permanecí con un ojo desfigurado y sin ningún tipo de atención, y sentía mi estómago como una bolsa de cemento caliente.


Claro, la paliza tenía un solo fin: que yo le confesara hasta las paredes dónde teníamos secuestrada a María Fernanda. Yo, sólo tenía una respuesta que dar: no tenía nada que ver con todo lo que me estaban diciendo.


No puedo asegurar cuánto tiempo duró eso, pero sí recuerdo un largo rato en soledad, sintiendo el dolor en todo mi cuerpo y escuchandome a mí mismo llorar como un nene.

El segundo interrogatorio fue más personal. Apenas lo ví parado delante mío lo reconocí enseguida; no era muy distinto de las fotos que María Fernanda me había mostrado de él por MSN:  J. B. Me miraba desde sus casi 80 años con una ferocidad juvenil. Detrás suyo, había dos sujetos que, desde mi perspectiva de estar tirado en el suelo, se parecían a dos ataúdes.

El abuelo de María Fernanda habló claro y directo: quería saber dónde estaba su nieta, y lo quería saber ya. Yo, contesté lo único que podía contestar desde que había comenzado toda aquella locura: No sabía nada de lo que me estaban preguntando, yo era inocente.
La patada del abuelo de María Fernanda llegó directo a mi estómago.
Y me desmayé.
 
Dumas

 

CAPITULO 1


 

Lunes 4 de Febrero de 2008 17:22


Comentarios (10)
animo (anónimo) - 07-02-2008 11:03
Dumas no contesta porque lo que escribe es ficticio, mejor dedicarnos a leer los testimonios de la vida real y no enredarnos en estas fantasías.

flor (anónimo) - 05-02-2008 23:59
q buscabas en ella si es mucho mas chica q vos???

Fio (anónimo) - 05-02-2008 20:19
Desde un principio, cuando supiste su edad, tendrías que haber dejado de comunicarte con ella... qué clase de pervertido sos? =S

Otra cosa... mucha gente guarda las conversaciones del MSN en el famoso "historial de conversaciones". Indudablemente algo leyeron en ese historial que derivó en tu detención.

También hay que ponerse en el lugar del abuelo... Cómo reaccionarían si tuvieran en frente al supuesto secuestrador de su nieta, sin saber nada de ella?

De todos modos la historia está interesante.

Alejandro Romero (anónimo) - 05-02-2008 16:36
Dos preguntas para el foro a ver que opinan.
1) Sos inocente y te torturan, te sacan tres dientes, te pegan en el estómago y te dan una golpiza tremenda para que declares adonde está esa chica.
2) No sos inocente, sos el secuestrador, astuto y sutil te culpas de haber abusado de tus sentimientos para desviar la atención y justificar el acto de chateo. Te victimizas mientras te torturan. Solo vos sabes adonde está la chica y si seguís detenido corre peligro su vida, de ahí la presencia del ochentoso. Te siguen torturando. La pregunta es ¿es lícita la tortura en el segundo caso a fin de dar con la chica? o jamás debería haber sido factor de coerción?

Juan (anónimo) - 05-02-2008 16:01
Esta interesante, en argentina no es, ya hace bastante que un abuelo de 80 años no pega una patada en el estomago como para desmayar.

kitas (anónimo) - 05-02-2008 12:51
CUANTO TIEMPO ESTUVISTE DETENIDO? COMO SIGUE LA HISTORIA? QUE PASO CON MARIA? Y DE SEGURO SOS UN VIEJO DEGENERADO ...JAJAJA
OTRA MI HERMANO TRABAJA EN SUMARIO ADMINISTRATIVO SI NO ES VERDAD ESTO QUE CONTAS YA SE VAN A ENTERAR TODOOOOSSS!!!!! JAJAJAJA

Mate74 (anónimo) - 05-02-2008 09:27
Venis barbaro Dumas! contá mas que está interesante!!!

maru (anónimo) - 05-02-2008 04:10
caro
comparto tu opinion es muy interesante quiero saber mas

Alejandro Romero (anónimo) - 05-02-2008 00:45
Hay varias cosas que cuestionar y una es sin dudas la diferencia de edad. Esto no es una novela de García Márquez y no estamos en los años 30. Yo no visito páginas de chat excepto el msm con mis contactos, pero de saber que hablo con una pequeña de 16 años, sin dudas la envío a una pagina de jóvenes. Pareciera (si fuera verdad la historia) que te tendieron una trampa ya que tu amiga debe haber guardado las charlas que tenía contigo, y esto sin dudas no es muy honesto. Igualmente, el chat da para todo y hay que tener recato y saber dominar los sentimientos. Al resto, tortura y que haya estado ese tipo de 80 años ahi no lo justifico, pero asi se maneja todo en este país

Caro (anónimo) - 04-02-2008 18:25
Me da curiosidad esta historia! va de mal en peor... ¿como sigue????

Comentá esta nota

 
Herramientas
Clickexperts IAB Argentina
Acerca de Minutouno.com Información de prensa Cómo anunciar Política de privacidad Noticias en su sitio Contáctenos