Un grupo de expertos en incendios forestales, se interna directamente hacia la zona más activa del fuego. En el camino encuentran los cuerpos de Américo y Gloria que son llevados rápidamente en helicóptero. Américo, susurrando le dice al enfermero y bombero que lo asistía que había visto a unas personas incendiando el bosque. Les da una descripción minuciosa de los individuos y el enfermero, conocedor de la zona se da cuenta de quienes podrían ser los culpables.
Al llegar el helicóptero, el bombero enfermero entrega a los afectados por el fuego y da aviso a su jefe inmediato de lo descrito por Américo.
Déjemelo a mi bombero y vuelva a su puesto, gracias dice el jefe de división.
Sr. Tiene una llamada de mister Kinston desde Manhattan.-Dice la secretaria del Directivo.
La secretaria, como todas las mañanas solicita al servicio café con medias lunas para su jefe y para el personal del piso. Organiza la agenda y recibe todas las comunicaciones de las empresas del grupo que operan en el país y el extranjero.
Concluida la comunicación telefónica, el Directivo le solicita que envíe un correo electrónico codificado al encargado general del multimedio del grupo.
Era la segunda jornada de incendio y no podían controlarlo.
El multimedio informaba a cada instante por radio, TV y en los periódicos los pormenores de la catástrofe ambiental.
¡El fuego descontrolado se agrava por la acción del viento, ya hay varios bomberos intoxicados y tenemos información extraoficial que una mujer habría fallecido y su esposo se encuentra en estado crítico! dice un notero desde la zona de desastre.
Gloria, efectivamente había fallecido y Américo se debatía entre la vida y la muerte.
El Jefe de bomberos comienza las averiguaciones en conjunto con personal de investigaciones de la policía provincial.
Lo primero que hacen es saber el movimiento hotelero. No encuentran nada pero, en una pensión de paso, el dueño manifestó haber percibido olor a combustible en la ropa de dos pasajeros.
-Estuvieron un día y al siguiente pagaron y se fueron, me parecían raros ya los había visto por aquí antes. Dice el dueño de la pensión-
La policía muestra varias fotos al dueño hasta que reconoce a los dos sospechosos.
-Es el “zurdo y el bizco”- Comenta uno de los oficiales- No va a ser fácil, están bien conectados y si fueron ellos, es porque alguien de arriba los envió, aquí hay algo más grande - agrega-
La información se filtra a la prensa y comienzan a circular versiones diferentes de lo ocurrido. Algunos ya daban por sentado que el fuego había sido intencional y que la policía ya tenía pistas firmes de los sospechosos. El multimedio de la corporación, difundía exactamente lo contrario, afirmaban que el ígneo había sido natural y hacían especial hincapié en los afectados, las casi mil quinientas hectáreas destruidas, la mujer muerta y su esposo grave. La gente, confundida no sabía a quien creerle, pero todo el país y otros limítrofes estaban muy preocupados por la gravedad de lo que estaba ocurriendo. Las imágenes eran impactantes y tocaba la sensibilidad de las personas.
El Gobernador entra en acción, ordena que se profundice la investigación y que se castigue a los responsables. El multimedio, presionado por la investigación policial, ya daba vestigios informativos sobre piromaniacos y hacían una reseña psicológica de este tipo de personas que por simple placer, desataban incendios incontrolables. Se debatía el tema sobre esta gente y se genero una corriente de opinión en la sociedad que discutía la condena que le correspondía a esos enfermos por tanto daño y matanza.
El e-mail codificado, justamente había bajado esa línea, desviar la atención hacia psicópatas, enfermos, piromaniacos y estaban teniendo éxito.
Por Alejandro Romero