Quiero aprender la lección de Jorge Guinzburg6 comentarios ![]()
Quiero aprender de Jorge Guinzburg. Aunque supongo que no será fácil. Pero, se sabe: lo que cuesta, vale. Y su lección vale lo que no se cotiza en pesos ni en dólares ni en euros. Tampoco en rating ni en éxito, los dos altares paganos donde, hoy por hoy, los medios sacrifican todo. Lo que deseo aprender de Jorge Guinzburg es lo que transmitió con el ejemplo desde que su salud se quebrantó, el año último, cuando debió alejarse cada tanto sus “Mañanas informales”, el ciclo que conducía en Canal 13. Hay que ser muy valiente para hacer lo que él hizo: retomar la normalidad de la vida en cada una de las treguas que le daba la enfermedad. El destino de los humanos es un asunto conocido. Hoy vendemos salud y en nuestra ingenuidad, nos creemos inmortales. Y, claro, vamos por la vida aferrados a la ilusión más absurda, que es la más efectiva: suponer que estaremos en este mundo para siempre. Sin el motor de esa creencia esperanzada contra toda esperanza, nada podríamos hacer. Privados de ese salvavidas de oro, perderíamos el entusiasmo, la capacidad de goce, el deseo de querer y ser queridos, las ganas de reír, la alegría. Empecinados en sacarle el jugo a la vida, desarrollamos anticuerpos contra la inexorable finitud. Y mientras la salud está de nuestro lado, manejamos la negación con destreza. Es más, en el empeño de ahuyentar la certeza de que somos mortales, nos pasamos de rosca. Quiero decir que en vez de aprovechar cada día como si fuera el último, elevamos a la categoría de tragedia lo que no es más que un contratiempo, hablamos de nuestra tarea cotidiana como si se tratara una maldición en vez de una oportunidad de crecer, postergamos lo que sabemos que nos hará dichosos. Suponemos que siempre hay tiempo. Porfiamos que ese tiempo es infinito. El panorama, sin embargo, se vuelve negro cuando de buenas a primeras, nos pasa lo que a Jorge: la enfermedad entra en escena y nos advierte que nada es para siempre. Entonces, los humanos se dividen en dos. Algunos optan bajar los brazos. Se encierran en la celda de la autocompasión, se alejan de este mundo antes de que en verdad les toque abandonarlo. Jorge Guinzburg jugó en el otro equipo, el de los que siguen viviendo hasta el último instante. No bien la enfermedad le daba tregua, volvía a ponerse al frente de “Mañanas informales”. Y retomaba las tareas en su productora. Y se ocupaba de montar obras de teatro. Y de soñar con nuevos viajes, nuevas entrevistas, nuevos proyectos. Y se encargaba de decir lo agradecido que se sentía con todos los que lo ayudaban: su familia, sus amigos, el equipo de “Mañanas informales” que se cargó el programa al hombro durante sus ausencia y el público, que tanto lo quería. ¿Cómo lo hizo?, eso me pregunté al recibir la noticia de su muerte. Todavía no encontré la respuesta. Periodista al fin, seguí con las preguntas. ¿Qué habría sucedido si Jorge se hubiera dado por vencido antes de tiempo? Ésa la pude contestar: para empezar, jamás habríamos visto la versión 2008 de “ Quiero aprender de Jorge Guinzburg a celebrar la existencia, todos y cada uno de los días que se me concedan, tal y como esos días sean: plenos de sol o cargados de tormenta. Quiero aprender la enseñanza que nos dio Jorge en los últimos meses de su vida. Ojalá pueda. A modo de machete, tendré presente el título de un libro de Carlos Ulanovsky, entrañable amigo de Guinzburg: “Seamos felices mientras estamos aquí”.
Comentarios (6) Sebastiàn (anónimo) - 22-04-2008 02:06 Sin duda son dias muy tristes para la television Argentina y para la sociedad toda,porque otro grande parte sin decirnos adios,cuesta mucho entender que ya no lo volveremos a ver.Que solo en nuestro recuerdo quedaran sus momentos inmortales, marcados a fuergo en la historia como solo los grandes pueden hacerlo. Se ganò el respeto de la gente y el de los medios ,algo que es muy dificl de conseguir y creo que son contados con la mano los que lo tienen.Supo hacer reir, sin la necesidad de heir,logrò exitos en todos los niveles, acùmulo premios, aplausos ,risas ,elogios, en fin, sin duda el mejor periodista;comediante que la Argentina haya tenido. Te vamos a recordar Jorge, sin duda que lo haremos,perde cuidado de eso. Con respecto a la nota creo que se deberia aprender de Jorge,aunque eso no sea una tarea facil.Pero podemos intentar ser un poquito màs Jorge dìa a dìa. Y muchos diran que hay que ser uno mismo, y sin duda eso es importante pero mejorar no esta de màs, nunca. Manu Charre (anónimo) - 18-03-2008 16:03 LO AMO AL PEKE ESTE NO TENGO NADA MAS POR DECIR Y MUY LINDA LA NOTA martina (anónimo) - 17-03-2008 22:50 La única objeción que tengo hacia la actitud de Jorge y que otras personas del espectáculo imitan es ocultar la enfermedad hasta que mueren. Siendo una persona pública y pudiendo aprovechar la temática de su problema para crear conciencia e informar a los demás sobre el camino duro que es sobrevivir prefieren callar. No se si es la negación propia de los enfermos de cancer o ese muro insoslayable y subjetivo que los famosos llaman "intimidad" JORGE ERA UN GENIO PORQUE LO QUE HACIA ,LO VIVIA CON MU CHA ALEGRIA Y LO TRASMITIA ,ESTUVE VIENDO EL CANAL VOLVER Y LLORE DE RISA CON PEOR ES NADA ,QUE FUE UNO DE LOS TAN TOS Y BUENOS PRODUCTOS QUE HIZO ERA REALMENTE UN GRAN COMEDIANTE Y UN MEJOR ESCRITOR ,LO VAMOS A ESTRAÑAR MUCHO YA NO HAY TALENTOS DE ESA EMBERGADURA miry (anónimo) - 17-03-2008 13:23 Adriana Schettini : Que buena nota !!! . siempre tendre presente ese titulo.- y a vos Vivi como Jorge siempre para adelante.- y vos Chiche sos lo mejor gracias .- chau chau VIVI H. (anónimo) - 13-03-2008 21:32 ME ENCANTO TU NOTA, ME IDENTIFICO CON EL ESTILO DE VIDA QUE OPTO SEGUIR JORGE, YO ESTOY EN PLENO TRATAMIENTODE QUIMIO, Y MI LEMA ES TODOS SOMOS TERMINALES, POR ESO VIVO EL DIA A DIA, JORGE ES UN GENIO, VIVIH Comentá esta nota |
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