Malas noticiasMuchas veces mirando los noticieros de la televisión uno se encuentra ante la desinformación absoluta. O por decirlo de otro modo, ante una realidad distorsionada.
Por el afán de la primicia, la desesperación de dar la noticia de último momento (a veces, dos minutos antes de que la noticia suceda realmente), muchos noticieros sueltan noticias falsas. Malas noticias. Fatal accidente en un paso a nivel, tren arrolla colectivo. Muertos y heridos.
En esa sola línea puede estar la verdadera información, el resto, es una carrera contra la irracionalidad. No importa si al dar la noticia a la mañana se informa que los muertos son 20, pero ya en horas de la tarde, cuando los datos fueron confirmados, cinco cadáveres resucitan y los muertos resultan ser 15. Aún sin saber bien qué sucedió, se afirma sin ningún titubeo, que un ocasional testigo de la tragedia fue aplastado entre los hierros. Un par de horas después, resulta que el testigo no sólo está indemne, sino que ni siquiera estaba en el lugar cuando el hecho ocurrió. Son diarios los casos en que uno puede enfrentarse a semejante falta de responsabilidad en una profesión en la que, como el médico, si da un diagnóstico equivocado, el resultado puede ser mortal.
Pero a nadie parece importarle, o tal vez nadie nota tan insignificantes detalles.
Nos quedamos con lo primero que nos dicen; se quedan con lo primero que informan.
Al parecer no interesa que la información sea certera, sino decirla antes que la competencia. Total, si después el dato es equivocado, se diluye en medio de nuevas primicias que se van sucediendo en cadena.
Las fuentes mienten, la noticia es errónea, usted se informa primero.
Qué sabe nadie.
Por Santiago López | Viernes 14 de Marzo de 2008 12:53 |
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