En hombres y mujeres aparentemente sanos, de edad mediana, la obesidad y el sobrepeso son factores de riesgo, bien reconocidos, que pueden provocar la mortalidad, la enfermedad coronaria (EC) por hipertensión arterial y elevación de las concentraciones plasmáticas de colesterol y, probablemente, el accidente cerebrovascular.
Por eso, las personas de edad media deben evitar el exceso de peso. Estos conceptos corresponden al columnista experto de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (SIIC) de la Universidad de Glasgow, David Batty, quien efectuó para la Argentina, entidades y profesionales de la salud del mundo una reseña de su investigación en torno a la temática.
A fines de la década de 1960 y durante 35 años más de 18 000 empleados públicos londinenses, de 40 a 64 años, fueron incluidos en un examen médico en el cual se evaluó el estado de su corazón y el índice de masa corporal.
Como era de esperar, entre los hombres que aparentemente estaban libres de enfermedad coronaria en el momento de ingresar al estudio, tanto la obesidad como el sobrepeso predijeron posibles enfermedades coronarias (EC). Fallecieron un total de 11 976 hombres (70.4%) con EC durante un máximo de 38 años de seguimiento.
El hallazgo principal de este estudio fue que los hombres con enfermedad coronaria(EC) basal (velocidad del flujo coronario basal) experimentaron un riesgo aumentado de mortalidad por todas las causas, mientras que los grupos con sobrepeso y obesidad corrían riesgo de EC.
La carga de morbilidad en los hombres con sobrepeso y obesos –indexados por enfermedad al ingreso de la investigación, intolerancia a la glucosa y diabetes– generalmente fue más alta en comparación con sus análogos de peso normal.
Los hombres de peso más bajo eran también más jóvenes, comunicaron más actividad física, tenían niveles de presión arterial y colesterolemia más bajos y fue menos probable que tuvieran un empleo menos calificado. Por el contrario, hubo una prevalencia reducida de fumadores en los hombres con sobrepeso y obesidad.
• Método de investigación
Se les pidió a los hombres que completaran un cuestionario que incluyó preguntas relacionadas con el empleo (indicador del nivel socioeconómico), hábito de fumar, bronquitis crónica, estado civil, actividad física, pérdida inexplicable de peso en el año precedente, problemas cardíacos o hipertensión arterial diagnosticados por el médico, uso de tratamientos farmacológicos para la hipertensión y antecedentes familiares de enfermedad coronaria.
Asimismo, se determinó el volumen respiratorio forzado, la colesterolemia en ayunas, la glucemia dos horas después de una carga y la presión arterial. A quienes tenían antecedentes familiares de enfermedad coronaria se les practicó un ecocardiograma. También se estudió el nivel de tabaquismo y se tomó en cuenta si los partipantes tenían familiares de primer grado (padres, hermanos e hijos) con cardiopatía.
También el Reino Unido se hace eco de la Organización Mundial de la Salud (OMS) al ratificar que la densidad energética y el consumo de grasa han aumentado tanto en los países de ingresos altos como en los países en transición.
SICC por parte destaca que la publicidad promueve el consumo de alimentos con alto contenido de grasas saturadas, azúcar y sal. El peso asimismo puede verse afectado por las condiciones laborales, en particular en aquellos empleados que desempeñan trabajos sedentarios.
Ante la epidemia global de obesidad, la estrategia propuesta por la OMS hace hincapié en la dieta, la actividad física y, además, remarca la necesidad de elaboración de políticas nacionales en agricultura y alimentos dirigidas a promover la salud pública, y políticas multisectoriales que promuevan la actividad física.