Muchas personas están realmente preocupadas por la vida sexual de su relación. Existe gente que, en muchas ocasiones, no llega a sentir la excitación necesaria, la satisfacción adecuada o incluso vergüenza. ¿Cuáles son las razones que tenés que tener en cuenta para saber si deberías o no realizar una terapia sexual?
Pelearse en una relación amorosa es lo más normal del mundo, incluso muchas veces ayuda a la pareja a conocer y, luego, resolver problemas que no salen a la luz en otras ocasiones pero pelearse a la hora del sexo es preocupante. Tener relaciones sexuales es algo para disfrutar y las peleas no forman parte de ellas.
Al tener sexo la compenetración con tu pareja, tanto física como emocional, debe ser muy grande. Si después de tener relaciones no te sentís como antes, probablemente estés teniendo problemas. Esto en terapeuta sexual puede resolverlo hasta en un año de tratamiento, según la gravedad del problema.
- Miedo, ansiedad y frustración
Estas tres palabras no forman parte del diccionario del amor. Sin duda, si vos sentís miedo, ansiedad o frustración antes, durante o después de hacer el amor con tu pareja, sin duda, están teniendo problemas.
Muchas parejas dejan de llegar al orgasmo. Este problema puede estar siendo generado tanto a nivel físico como nivel psicológico. La solución puede estar en no ser tan demandante con la otra persona. Pero si no encuentra la solución un terapeuta sexual puede encontrarla y solucionarla o derivar al especialista que podrá hacerlo.
Muchas veces la química de la pareja se pierde y todo empieza a cambiar. Uno quiere más sexo que otro, de una forma determinada y a un horario determinado. En ese momento es cuando comienzan a aparecer los reproches y se echan culpas. Muchos terapeutas aseguran que la solución puede ser solucionarlo a través de un tercero (el terapeuta) y dejar de utilizar el sexo para mantener el control de la relación.
- Saltando de relación en relación
Si sos de esas personas que cambian todos los días de pareja y todo es por culpa del sexo. Lo próximo que tendrías que hacer es hablar con un terapeuta.
Se considera una adicción cuando comienza a interferir en el bienestar de una relación. Si la obsesión por el sexo, la pornografía o la masturbación se vuelven perjudicial para tu pareja, podés estar ante un problema.