Más de 300 cortes de ruta en todo el país, más de cuatro kilómetros de camiones varados al costado de las rutas, escasez y faltantes de algunos productos. Los cortes “paralizan y perjudican el crecimiento” de un país.
En la Constitución Nacional se deje claro que los cortes vulneran el derecho de la libre circulación. Es un delito.
El corte de ruta de los asambleístas de Gualeguaychú y los actuales de ruralistas y transportistas son medidas “irracionales reñidas con las más elementales normas de convivencia a las que una sociedad puede, y debe, aspirar, con el consecuente riesgo de minar aún más el principio de autoridad”, publica en su editorial el matutino La Nación.
En España no se titubeó. El presidente José Luis Rodríguez Zapatero manejó el conflicto con la consigna de “tolerancia cero” y en menos de tres días las calles ya estaban “limpias”, como declaró el ministro del Interior de ese país, Alfredo Pérez Rubalcaba. Ahora el pueblo ibérico puede circular sin dificultad, sin cortes, sin inconvenientes.
Los cortes se convirtieron en un “recurso” de protesta sin medir ni tener en cuenta que esta medida "comenzó a ser el martirio de aquellos que no tienen arte ni parte en el conflicto en cuestión".
“Sería bueno tomar nota del papel que, en un Estado moderno, tiene un gobierno que, más allá de ser socialista como el español o de jactarse de ser progresista como el argentino, debe velar por el bienestar de la ciudadanía y aplicar la ley con el rigor que corresponde en lugar de evaluar los piquetes según el color político o la clase social de sus impulsores”, aconseja la editorial.
Vos, ¿estás a favor o en contra de los cortes de ruta?