Un
pingüinito muy simpático (que vibra bajo el agua), una
flor de adorno, un lápiz labial o hasta un chupetín pueden transformarse en aliados femeninos: los consoladores vienen con más diseño que nunca.
¿Adiós al placer a las escondidas?
Una página de Internet ofrece una amplia variedad de productos eróticos que además son fáciles de disimular. Redefiniendo la frase “para la cartera de la dama”, una serie de consoladores vienen en
forma de objetos de uso cotidiano que no llaman la atención.
Una margarita para el escritorio, un chupetín que no se come y un lápiz de labios que no pinta son todos camuflajes para disimular a la vista inexperta “el aparatito”. También están a disposición del
usuario del sitio Amantis.net otros productos como una esponja vibradora o una “pirámide del amor”.