Cuando llegó el verano, los mosquitos aparecieron con él. Cuando el otoño y las bajas temperaturas asomaron, pensamos que por fin, los chupasangre se refugiarían hasta el comienzo, como mínimo, de la primareva. Pero nada de eso ocurrió. Los picudos resisten el frío y se quedan, pican y lo peor, no se van al menos por un mes más. ¿Qué los hace tan fuertes como para aguantar temperaturas y sensaciones térmicas bajas?
Es que ya no se trata del mosquito normal. Una nueva especie nos acecha y está a la espera de meter su nariz en cuanto pueda. El enemigo mutante es de la especie Ochlerotatus albifasciatus, el mosquito silvestre de color marrón que suele picar en espacios abiertos de la región pampeana.
Sus pares hogareños, el Aedes aegypti y el Culex pipien ya pasaron a mejor vida hasta los próximos calores. Esto es porque el mosquito transmisor del virus del dengue no resiste temperaturas por debajo de los 15 o 16 grados, mientras que el Culex desaparece cuando el termómetro llega a los 13 grados, cuenta el diario La Nación.
Una de las recomendaciones es evitar colocar sólo agua en las bases de maceteros y poner en su lugar arena húmeda, que según los especialistas “alimentará en forma similar a la planta e impedirá la multiplicación de mosquitos".
Ahora bien, este mosquito de aires pampeanos puede soportar hasta los 8 grados. Según explicó al matutino Oscar Lencinas, director de Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, "como hay una superpoblación de mosquitos, los insectos compiten por el alimento y buscar el calor de las casas para refugiarse". Es decir, ahora todos buscan el calor del hogar y en cuanto pueden, se meten para dormir con nosotros.
"Esto quiere decir que los mosquitos van a permanecer hasta que la temperatura descienda por debajo de los ocho grados", detalla Lencinas. Esta invasión, que en años anteriores ocurría a fines de marzo, se estima, continuará al menos un mes más.
Pero desde la subsecretaría de Política Ambiental del gobierno porteño no fueron tan optimistas. Desde la cartera sostienen que "es probable que la invasión de mosquitos persista incluso en invierno".
"Por eso, continuará el plan de unas 400 fumigaciones mensuales, especialmente en parques, lugares donde hay abundante agua y en cementerios", explicaron los voceros. Empleados de la municipalidad del partido bonaerense de San Isidro, por su parte, esparcieron el lunes larvicidas en plazas de Villa Adelina, localidad en la que también retiraron latas, cacharros, neumáticos en desuso y otros elementos con agua estancada, donde pueden reproducirse los insectos.
¿Y qué hacemos?
Una de las recomendaciones es evitar colocar sólo agua en las bases de maceteros y poner en su lugar arena húmeda, que según los especialistas “alimentará en forma similar a la planta e impedirá la multiplicación de mosquitos".
El médico veterinario advirtió que "mientras haya temperaturas de más de ocho grados, los mosquitos tendrán actividad, es decir, picarán para obtener de la sangre la proteína para los huevos, en el caso de las hembras, y se reproducirán".
De acuerdo a Lencinas, volvieron porque "los ciclos de los mosquitos son de diez a catorce días, pero ocurrió que, en esa estación, hubo varios ciclos, y si bien eclosionaron muchos huevos, otros quedaron sin abrirse. Con la vuelta de temperaturas superiores a los siete u ocho grados, los remanentes hicieron eclosión". Y agregó que los huevos que no se abrieron pueden permanecer latentes "más de un año en charcos y pastos altos húmedos".