El negocio de encontrarle pareja a las almas solitarias

Dan Costas conduce un programa en Continental donde contacta a hombres y mujeres en soledad.
Los fines de semana organiza fiestas de encuentro para sus oyentes.

Argentina es un país donde todo cuesta, todo vale y todo lo que se busca, se encuentra. Mientras unos tienen la suerte de trabajar de manera profesional, otros se desviven por encontrar una oferta laboral adecuada a su perfil. Pero hay quienes trabajan para juntar a aquellas personas que se dicen solitarios, y que ganan buen dinero por enamorar a los desamorados.

 

charló con Dan Costas (50), versión masculina y siglo 21 de la tradicional celestina, y creador de “Charlemos”, un programa de radio que ya lleva ocho años en el aire y que desde marzo último se transmite por Continental los siete días de la semana de 2 a 5.

“Mi trabajo es full time, todo se fue dando espontáneamente, y sé que nací para esto. Quería hacer un programa para charlar con la gente. Cuando trabajaba en una radio zonal, iba de 4 a 8 de la mañana. Me llamó un abogado que decía sentirse solo. Luego llamo una chica que le gustó cómo hablaba ese abogado, y tenia ganas de conocerlo y ahí empezó esta parte de mi vida”, explicó Dan Costas.

El sistema del programa es simple: hombres y mujeres llaman para charlar con Costas y a lo largo de la conversación van describiendo su físico y apariencia, su personalidad y qué les interesaría encontrar en otra persona. El conductor los trata a veces bien y a veces mal, todo depende de cómo le caiga el oyente que llamó. A veces el tono ácido e irónico de Costas es exasperante, y algunos oyentes se lo hacen notar. Uno de los motivos, o excusas, para tratar así a ciertos personas es que se da cuenta de quiénes mienten en su peso, estatura o estado civil. 

 

Tambien se quejan de cierta misogínia, ya que es común que Costas se regodee hablando del exceso de kilos de alguna oyente, pero a los hombres no les brinda el mismo tratamiento. De hecho, una de las categorías de "pancita" masculina es "erótica". Lo mismo sucede cuando lee los cientos de mails que le envían, ya que es condición indispensable que las mujeres citen su peso y altura, pero no es tan exigente con los correos de los hombres.

 

A diferencia de otros programas similares, como el nocturno de Rolando Hanglin en la misma radio, en Charlemos no se puede buscar pareja del mismo sexo ni tampoco si uno es casado y quiere una aventura de común acuerdo con la otra persona. 

 

Además de estar al aire todas las madrugadas, los sábados y domingos extiende los encuentros a fiestas que son organizados especialmente para que los oyentes se conozcan cara a cara, y donde la entrada vale 10 pesos. En la radio, Costas se encarga de aclarar que no son bienvenidos los que toman en exceso y que están estrictamente prohibidos los jeans y las zapatillas. 


“Una noche, un hombre me llamó para decirme que quería tomar un café conmigo para charlar como en la radio, pero personalmente. Y como yo debía pagar el espacio del programa, le pedí que me abonara 2 pesos para colaborar, y eso me dio la idea para convocar a los oyentes a reuniones semanales de café, hasta que junté 130 personas”, recordó Costas.

Pero un día de 2001, al conductor se le ocurrió armar fiestas para toda la masa de gente que tenía ganas de conocerse. En su proyecto piloto, alquiló un salón para 150 personas, y asistieron más de 400. Claro, a todos les cobró entrada, y vio una salida laboral: la de juntar parejas, alegrar a la gente, y cobrar su comisión. Actualmente, estos encuentros siguen realizándose pero en un bar de Recoleta, los sábados a las 23 y los domingos a las 17. Y cuando un feriado cae en lunes, organiza las maratones, que duran 12 horas desde la tarde del domingo. 

 

Como parte de su mecánica, Costas no da al aire los teléfonos de sus oyentes. Las "chicas", como él las denomina, tienen una línea telefónica especial para solicitar el número de algún "muchacho" que le haya interesado al escucharlo. Pero ellos solo pueden acceder a los números de las mujeres que deseen si “dan la cara” en las fiestas de los fines de semana. En parte es una buena ´protección para las oyentes, pero por otro lado tambiéns e asegura una buena concurrencia a las reuniones.

“Para mi la soledad es un estado de desconcierto en el que se encuentra una persona en determinado momento de su vida. No saben a dónde ir, cómo conocer gente, cómo relacionarse, es un ahogo total que hace que muchos terminen escondiéndose en sus casas. Mi programa sirve para que la gente se sienta mejor, pueda conocer a otros,
sentirse acompañado, divertirse, pasarla bien”, explicó el conductor.

 

Costas se siente responsable de las 4.000 parejas que se formaron con su programa, incluso de los 40 casamientos y los 12 bebes que nacieron, gracias a esos oyentes que dejaron de estar solos.

 

 

Jueves 14 de Diciembre de 2006 14:00Marina del Rivero



 
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