Miércoles 28 de Febrero de 2007 00:10

LA PRIMERA ECOGRAFÍA

por Ani Sanabria

Desde que me enteré que estaba embarazada, por muchas razones esperé con mucho entusiasmo la primera ecografía. La primera era para saber si estaba todo bien, la segunda, fue más sentimental, y tenía que ver con mis ganas de conocer y saber qué había adentro de la panza que me crecía todos los días un poquito.

Esperé que pasara el tiempo necesario para que en el estudio saliera algo, y esto fue aproximadamente a las 12 semanas de embarazo. La parte técnica me la explicó mi médico, se trata de una prueba que consiste en dirigir ondas sonoras de alta frecuencia (ultrasonido) al interior de la panza, para crear una imagen del feto y de tus órganos en una pantalla de computadora.

Las ondas de ultrasonido no duelen y dicen que no afectan al bebé, digo “dicen” porque una amiga que vive en Estados Unidos, me contó que allí las ecografías se ordenan únicamente en casos de problemas concretos y no sólo por control. Pero bueno, fantasmas aparte, está probado que nacen miles de bebés ecografiados, que no presentan la más mínima secuela provocada por este estudio de rutina.

Lo más molesto fue retener el pis después de tomarme dos litros de agua, hasta tuve que pedir que por favor me adelantaran el turno, porque realmente se me hacía insoportable aguantar el líquido. Me acuerdo que ni bien entré me dijeron “andá y hacé un poquito”, pero ojo porque ese poquito es casi imposible de cortar, sobre todo porque hacía más de una hora que me moría de ganas de hacer pis y fantaseaba con estar frente al inodoro.

La cuestión es que superado este trance, la ecografía me emocionó profundamente, primero cuando el médico me dijo que estaba todo bien, me dio un grandísimo alivio. Luego, el momento sublime… Los latidos del corazón de mi hijo, amplificados y con un ritmo super veloz, arrancaron una catarata de lágrimas que trataba de evitar porque estaba sola y me daba vergüenza.

Evidentemente ese fue un día de retención de líquidos por todos lados… Me hice la corajuda y salí del consultorio como si nada, pero con un nudo en la garganta.

Antes de ir me había hecho la valiente, y como mi marido tenía que trabajar le dije que no se preocupara, que podía ir sola porque seguramente no se iba a ver nada, que en la próxima sí viniera porque ya iba a ver al bebé formado. Pero me equivoqué rotundamente…

Fue tan emocionante ver al porotito de unos pocos milímetros y escuchar su corazón que cuando salí del médico, no pude parar de llorar hasta casa.

Cuando llegué, vi a mi marido expectante por el resultado, y con muchas ganas de saber si estaba todo bien. Empezó a preguntarme cómo me había ido, y yo, que venía conteniédome para no hacer papelones lacrimógeneos en la calle, cuando lo vi, no pude aguantarme y me puse a llorar como una loca…

El pobre se dio un susto bárbaro, me preguntaba cada vez más preocupado si estaba todo bien, y yo hecha un moco con patas, no pude tranquilizarlo hasta que finalmente recuperé el aire y le dije “sí, siiiiiii, todo bien -y haciendo puchero de nuevo, apenas si pude agregar- pero es muy emocionante… el porotito, su corazón…”

Y bastó mi breve testimonio para abrazarnos y llorar los dos como bobos sin tener bien claras las emociones, pero con la certeza de que empezábamos a esperar ansiosos la otra ecografía, donde el valor agregado es que el bebé ya se formó, y se puede saber el sexo siempre y cuando el chiquito intrauterino está en una posición que lo muestra…

A los cuatro meses supimos que era un varón, y ahí empezó otra historia… Encontrar su nombre… Pero eso es cuento para otra entrega del blog. Me quedo con la emoción de mis recuerdos… Nos vemos en la próxima… Cuídense y que estén bien.

Domingo 25 de Febrero de 2007 16:12

¡NO ME ENTRA LA ROPA!

por Ani Sanabria

Es un momento casi imperceptible por lo repentino, hay unas semanas durante los tres primeros meses, en los que si bien nuestra ropa ya no nos entra, todavía no podemos comprarnos la de embarazadas, porque sin panza nos queda demasiado grande.

Cada vez que tenés que vestirte es una complicación, porque tu ropa, además, ya no te queda como antes, y de hecho, la mayoría de nosotras nos ponemos cuadradas en esa etapa del embarazo... Caderonas, sin cintura, y en mi caso, empecé a desarrollar “masa”, tenía unos brazos que daban miedo, y anticipaban los 20 kilos que me eché arriba en docenas y docenas de medias lunas de grasa, que no podía parar de comer.

¡Pero deténganse! Muy mal hecho lo mío, está muy mal aumentar tanto de peso y comer porquerías poco alimenticias. Durante los últimos meses van a disfrutar de esta austeridad que sé, cuesta muchísimo mantener.

El tema es qué ponerte en ese momento, los pantalones aprietan, las remeras quedan mucho más ajustadas...  Lo resolví usando ropa suelta, porque me hacía sentir más cómoda y disimulaba bastante las modificaciones abruptas de mis formas.

Otra buena idea fue hacer una lista de básicos infaltables y que pudieran adaptarse a los cambios futuros. Me acuerdo que incluí:

1 jean o símil con elástico en la cintura
1pantalón negro (más “de vestir”)
1 pollera larga y amplia
4 remeras sueltas (dos de batalla y dos más lindas para salir)
3 bombachas grandes y con elásticos flojos
3 corpiños más grandes
1 par de chancletitas cómodas

Eso me salvó, y resolvió bastante bien esta transición tan molesta. Se aceptan consejos para resolver el tema de la ropa sin gastar mucho dinero.

Nos leemos en la próxima entrega del blog...
Sigan cuidándose y manden cualquier pregunta que quieran saber.

Ani Sanabria
 

Miércoles 14 de Febrero de 2007 23:00

QUIERO UNA PANZA... ¡YA!

por Ani Sanabria

Todo empezó cuando dejamos de cuidarnos, ese mes yo sabía que algo podría pasar, pero estaba segura que antes de quedar embarazada tendría que buscar varios meses, hasta que se me pasara lo que supuse, sería un deseo obsesivo por quedar que me lo impediría inmediatamente desde el punto de vista psicológico.

Pero bueno… Para mi sorpresa no fue así, y ese mismo mes tuve el retraso correspondiente que me llevó directo, aunque sin expectativas, a la farmacia para comprarme mi test de embarazo.

Estábamos en la costa de vacaciones, eran como las siete de la tarde y decidimos hacer la prueba en ese momento sin certezas de que ya pudiera aparecer el embarazo, estábamos muy ansiosos pero pudimos manejarlo bien hasta ese momento. Seguí los pasos que indicaba el test y después… Suspenso... Mucho suspenso hasta ver cuántas rayitas aparecían.

Ya no había dudas… Aparecieron las dos rayitas que indicaban claramente que a partir de ese momento, y para felicidad de los flamantes padres, ya éramos tres.

Brindamos con un poquito de champagne y bastante vértigo, los sentimientos se confundían y se mezclaban, pero había uno bastante claro… Era el que más me taladraba la cabeza, habíamos llegado finalmente al punto sin retorno… Ya no hay vuelta  atrás… A bailar mi amor…

Desde que me enteré no cambió nada en mi cuerpo, pero sí mucho en mi cabeza. Caminaba como afectada y con mucho miedo a que se me caiga el bebé, que en ese momento era apenas un porotito casi invisible…

“¡Una ridiculez típica!” –dijo mi ginecólogo, y me recomendó que tomara ácido fólico y que me quede tranquila haciendo vida normal. Sin embargo iba todo el tiempo al baño para ver que no hubiera nada raro. No andaba más en bicicleta y pedía todo el tiempo que me traigan las cosas, privilegio que me duró hasta que mi marido me acompañó a la segunda consulta y se enteró que estar embarazada no era estar enferma...

 

Así fue como todo el ñañismo y la sobreprotección, viró hacia un rotundo “dejate de joder”, "yo así no aguanto nueve meses", “caminá que te hace bien”, “lo mejor es que ni pienses y te muevas como si nada”... Y así andaba por la vida embarazadísima pero sin panza.

 

Estaba cuadrada, super culona y re tetona (eso estaba bueno), aunque extrañaba bastante mi cintura. Me paraba agarrándome la espalda y deseaba intensamente que creciera mi panza, pero el porotito no se dejó ver hasta casi el quinto mes.

Me acuerdo que estaba parada en una cola y una persona me dejó pasar “porque estaba embarazada”. Ese reconocimiento tan esperado llegó por fin, y sentí en ese momento que me recibía de mamá… Verdaderamente no sabía lo que me esperaba, y cuánto más iba a tener que trabajar para ser mamá full time… La cosa recién empezaba...

 

Comentarios (7)
gise- 18-02-2007 18:39
soy gisela y tengo mucho miedo de como es estar embarazada y el parto. todavia no lo estoy pero en el fondo quisiera estarlo ya q mi marido quiere un bebe. tengo 27 años y me parece q me tengo q apurar no? no se como hacer ya q sufro de dolores de cabeza y vivo tomando analgesicos y por ahi escuche q las embarazadas no pueden tomar nada. bueno si me podes ayudar contestame. gracias

cristina- 18-02-2007 14:46
ES HERMOSO ,CREO QUE ES EL ESTADO MAS FELIZ PARA LA MUJER EN SU VI DA PEPERO ESTA CHICA DE LA NOTA LO ESTUVO ARRUINANDO SIENDO UNA OBSESIVA, QUE CAMBIE PORQUE SI NO VA A ENLOQUECER A SU HIJO Y LO VA A CANSAR AL MARIDO ....A Y MAURO FLACCIDA SE ESCRIBE ASI,CRIS

ceci- 18-02-2007 12:23
QUE DICE ESTE MAURO?!! esta empedo o qué? nada que ver ..el cuerpo cambia sí pero si un hombre te ama de verdad lo sigue haciendo y te quedas mas linda ante sus ojos.Y que? los hombres tambien quedan "FLAXIDO" como él dice, que esta mal escrito ,por otra parte..QUE DESASTRE ,QUE ESTUPIDIN! el Mauro..

Vivi- 15-02-2007 23:20
Chicas! (porque los hombres q se animen a escribir seran contados con los dedos de una mano) Quiero compartir con Uds mi debut primerizo al quinto de embarazo, sin mensajes previos y logicos como nauseas y vomitos pero con tonedadas llantos "por que si", de vaivenes en el humor, y antojos injustificados pero 100% consentidos por un entorno que se prende de esta etapa maravillosa. Solo les puedo desear que lo disfruten tanto como yo y que se dejen mimar como nos lo merecemos. Aguante la panzaaaa!!

ñanfru- 15-02-2007 17:22
Tengo tres meses de embarazo y me atrajo muchisimo el título de la nota. ¡Eso es lo que justamente quiero! Todos los días me miro al espejo, buscando mi panza. Mi hermano, estudiante de medicina, en lenguaje popular me dijo: que querés si todavía es un revoltijo de celulas!
Desde que me enteré vivo cada sensación (ganas de comer, de llorar, de reirme, de vomitar!) como un mensaje de mi bebé, al que ya amo con toda mi alma.
También tengo muchos miedos, pero sólo espero mi panza para verlo crecer!.
Saludos

MAURO- 15-02-2007 16:58
EL PROBLEMA ES PARA EL HOMBRE UNA VEZ QUE TUVIERON FAMILIA QUEDAN DESTROZADAS, SIN FORMA Y TODAS FLAXIDA.
ADEMAS NO TE DAN NI BOLA Y EL HOMBRE EMPIEZA A BUSCAR AFUERA LO QUE TUVO UNA VEZ EN SU CASA.

mariana- 15-02-2007 15:25
Estar embarzada es una de las mejores cosas que le puede pasar a una mujer, y no hay nada más lindo que lucir orgullosa una terrible panza !!!

 
Herramientas
EMBARAZADAS
*Ani Sanabria, bloggera invitada, te cuenta su experiencia de madre primeriza, sus dudas, sus miedos y el comienzo del viaje al planeta BB.
Clickexperts IAB Argentina
Acerca de Minutouno.com Información de prensa Cómo anunciar Política de privacidad Noticias en su sitio Contáctenos