Sábado 10 de Mayo de 2008 00:00
MUNDO NOCHE

La semana más feliz de mi vida - 2da parte

por T. Night
La Winter Conference culmina con un festival tipo Creamfields, al aire libre, que dura dos días, llamado Ultra Music Festival. Tuve la suerte de participar este año en su décimo aniversario asi que se imaginarán que tiraron la casa por la ventana.

En sus diferentes escenarios pasaron nombres de la talla de Tiësto, Underworld, Justice, Carl Cox, Ferry Corsten, Sasha & John Digweed, Moby, Erick Morillo o Pete Tong.

A lo largo del día te podés encontrar con Armin van Buuren presentándose a las 5 y media de la tarde con un sol que parte la tierra, o con David Guetta haciendo vibrar al público en una carpa. Igualmente creo que el cierre fue el punto más alto del evento: Paul van Dyk tocando con la banda en vivo y los cantantes interpretando sus canciones. Era como ver un dvd en vivo.

Obviamente, dado que el festival termina a las 12 de la noche, la joda sigue en los diferentes boliches donde todas las estrellas vas a hacer sus fiestas. Las chicas que durante el día van muy ligeras de ropa, se van a sus hoteles a cambiarse y después siguen la maratón.

En cuanto a drogas, es como en Buenos Aires, si se quiere se consigue de todo. Hay gente totalmente puesta a cualquier hora. No hay diferencia de sexo en el consumo. Se pueden ver chicas  teen dándose cariño en el medio de cualquier boliche, o gente con la cabeza en otro planeta. Los controles son muy livianos y la gente consume como pasa en Argentina. Es algo a nivel mundial.
Viernes 2 de Mayo de 2008 00:00
MUNDO NOCHE

La mejor semana de mi vida

Intentando encontrar algo diferente, opté por ir a la meca de la música electrónica, además de Ibiza. La Winter Music Conference de Miami, transforma a esa ciudad, por una semana, en el centro de la electrónica mundial, en donde los DJs presentan sus nuevos trabajos que se escucharán durante el año.

Este evento se desarrolló del 24 al 30 de marzo y puedo asegurar que fue el lugar donde más mujeres bonitas vi en mi vida. Los ojos se le van de la cara a cualquiera paseando por Ocean Drive o la avenida Collins. Siempre encontrabas a las minas producidas, ya que había fiestas las 24 horas, sea de día en las piletas de los hoteles, de tarde en algún parador, y de noche en los boliches. De hecho, regalaban una guía, gordo como un libro de Gabriel García Márquez, de todos los eventos de la semana.

Existían diferentes opciones, como las Pool Party (fiestas de pileta) en hoteles como el Shelbourne o el Remix, bailando con un trago en la mano, adentro del agua, rodeado de chicas en bikini y escuchando a los mejores DJs del mundo como James Zabiela, Gabriel & Dresden, Eric Prydz y demás.

Otra opción viable es ir a los paradores como Nikki Beach en donde la joda empieza a las 11 de la mañana y sigue hasta las 5 del otro día. Obviamente abundan las chicas con sus tremendas siliconas y con una figura que deja boquiabierto a más de uno.

Los boliches, a diferencia de Buenos Aires, son todos chicos, que te hacen tener un contacto más cercano con el dj. Da la imagen de algo más privado, en un lugar de una infraestructura del primer mundo. Por ejemplo, en Mansion, está todo ambientado como una super mansión, como su nombre lo indica. Balcones, candelabros y bailarinas en el caño, son algunos de los detalles que lo hacen más agradable a la vista.

Si alguien busca algo más “antro”, se puede ir al Pawn Shop (en inglés es Casa de Empeño). Es un galpón bien oscuro, donde apenas entrás, tenés un vip hecho con un vagón de tren abandonado. Los DJs tocan en una cabina de camión y más adelante hay otro reservado hecho con butacas de avión. Todo bien oscuro.

El sonido es terrible, de una calidad suprema, que hasta puede dejar sordo por un rato a cualquiera. Los tragos, si tomamos en cuenta que en Buenos Aires me han llegado a cobrar 40 pesos por una botellita de champagne con energizante, están a un precio dentro de todo razonable, entre unos 10 y 15 dólares.



Un detalle que me sorprendió fue el baño. Te encontrás ahí con entre  20 y 25 tipos diferentes de perfumes para ponerte, cigarrillos gratis, chicles y lo mejor de todo es el detalle del morocho que te pone jabón en las manos cuando te las estás por lavar. Todo por una módica propina de un dólar.


La Winter Conference culmina con un festival tipo Creamfields, al aire libre, que dura dos días....



Continuará...
Jueves 3 de Enero de 2008 00:00
BLOG NOCHE

Para no dejar de bailar ni un segundo

por T. Night

La música electrónica continúa un camino creciente en Argentina, y nadie sabe hasta dónde va a llegar la tendencia que se volvió tan popular entre los jóvenes -y no tanto- en estos últimos años.

Para comenzar, no puedo hacerlo de otra forma que no sea con el nuevo número 1 del mundo según la revista especializada DJ Mag. El holandés Armin van Buuren se presentó 4 veces a lo largo del año entre Crobar y Big One, y una de esos shows en el boliche del Paseo de la Infanta fue para cerrar este 2007 y arrancar el 2008 con lo mejor de su trance y la euforia de nuestra gente.

El trance se destacó entre muchos otros estilos durante este año y otro que lo demostró fue el show de Paul van Dyk, también el 31 de diciembre o el de Tiësto, con más de 25 mil personas en Parque Sarmiento en octubre.


Creamfields tuvo el cambio de escenario, pasando desde el descampado de la ex ciudad deportiva de Boca al Autódromo de la ciudad de Buenos Aires. Con una muy buena puesta en escena pero no así su audio, este mega festival tuvo presentaciones como las de The Chemical Brothers, Carl Cox, John Digweed, 2 Many DJs, James Zabiela y nuestro crédito local que nunca falla, Hernán Cattaneo.

Big One fue el boliche testigo de casi todos los djs de trance que pasaron por Buenos Aires como Above & Beyond, Markus Schulz (estas dos, para mí, de las mejores fiestas del año), Menno de Jong, Rank 1 o Kyau & Albert entre otros.

Pacha tuvo un año similar a los de su época de gloria de hace algunos años atrás con djs como Jimmy van M, Christopher Lawrence, John Creamer, Chus & Ceballos y muchos más.

Las fiestas populares no se quedaron atrás ya que las Moonpark tuvieron artistas como Danny Howells, Satoshi Tomiie, Sander Kleinenberg y James Zabiela, sin olvidarnos de Cattaneo también.

El 2008 ya arranca con muchas promesas a lo largo del verano en los diferentes puntos de la costa y promete ser aún más importante, si de djs se habla, que este año que termina, con las ya visitas confirmadas de Armin van Buuren en enero y Sasha en marzo.

Jueves 27 de Diciembre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

Vuelve, todo vuelve

por T. Night

El 2007 fue un año muy importante para Argentina, en materia de recitales. Es una tendencia que viene creciendo a lo largo de los años y ya se la ve muy similar a la época de oro de los 90’s donde tenías visitas importantes casi todos los fines de semana.

Se lo puede considerar un año de regresos. Uno de los más importantes fue el The Police, la banda liderada por Sting, quienes se juntaron tras casi dos décadas. El estadio de River fue testigo de este show con hits como Message in a Bottle o Every Breath You Take, a principios de diciembre.

Otra de las vueltas se produjo en el Pepsi Music, de la mano de Enrique Bunbury y sus Héroes del Silencio en Septiembre en el Club Ciudad de Buenos Aires.

A nivel local no se puede dejar de hacer mención a Soda Stereo y sus seis presentaciones en el Monumental tras 10 años de no tocar juntos. Este evento fue tan promocionado que hasta le causo ansiedad por presenciarlo hasta a los que no eran fans de la banda.

Ya fuera de los regresos, el teatro Gran Rex fue testigo de dos shows muy importantes, como fueron las actuaciones de Coldplay y de Björk. El estadio de Velez tuvo a The Killers, Travis y Starsailor como visitantes ilustres, mientras que el de Boca recibió a un dúo inédito: Sabina & Serrat.

Para las chicas también hubo acción en el deteriorado campo del estadio de River (gracias a tantos recitales). Ricky Martin vino en marzo con su Blanco & Negro Tour para hacerle mover las caderas a más de una. El otro latino que se presentó fue Chayanne, tras superar unos inconvenientes con su voz que lo obligó a suspender su show a los 15 minutos de haber empezado.

Volviendo a la materia rock, no se puedo dejar afuera lo que fue el Quilmes Rock, con Aerosmith, Evanescence, los ex Guns ‘n’ Roses de Velvet Revolver y otra reunión grossa para nuestro país que fue Sumo, sin Luca Prodan obviamente, pero hasta con Roberto Pettinato en el escenario.

Como lo dije antes, el 2007 se marcó como un año de vueltas muy importantes si de música se está hablando y parece ser que el 2008 va a seguir de la misma forma.

Jueves 6 de Diciembre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

Sex & The City: Parte 1

por T. Night

Se lo conoce como el oficio más antiguo del mundo, aunque a pesar de ser considerado viejo, no deja de ser efectivo para algunas y algunos.

 

La noche de Buenos Aires presenta una variedad increíble en cuento a ofertas de sexo, y no tiene nada que envidiarle, por ejemplo, a la zona roja de Ámsterdam. En esta oportunidad se analizará la zona de Recoleta y para los que tiene un gusto “diferente”, el Rosedal.

 

En los últimos años, en las calles que rodean al cementerio de Recoleta se instalaron algunos de los más prestigiosos cabarets de la ciudad.

 

Si bien varios están en el barrio desde hace unos cuantos años, hoy ya se puede encontrar, mínimo, uno o dos por cuadra, transformándose incluso en un centro que muchos turistas varones no dejan de visitar en su estadía en la ciudad.

 

Como cualquier producto que uno puede comprar en un supermercado, hay diferentes calidades de lugares y de chicas y por ende, también varían los precios. Puede pasar que muchos en una mala noche no te cobren la copa de ingreso y te inviten a pasar simplemente a conocer a las chicas (ellas después se encargan de sacarte la plata mediante un par de mimos). Por lo general esto sucede en lugares en que sus chicas no cobran una tarifa superior a los 150 pesos, y obviamente, no son de las más bonitas que se pueden conseguir en la zona.

 

El tema de los extranjeros no es un detalle menor, ya que se los considera el público fuerte de estos lugares junto a los empresarios que peinan algunas canas desde hace un tiempo. Los precios de las mejores señoritas de la zona no bajan de los 100 dólares (una tarifa difícil para el porteño pero bastante accesible para los que vienen de paseo por la ciudad).

 

Pero el dinero para la chica  no es lo único que tenés que pagar. En casi todos los lugares (salvo los que estén flojos de clientes) hay que pagar una copa para permanecer adentro para uno y para la señorita que te acompaña que ronda el promedio de 30 pesos entre todos los lugares.

 

Daniel, uno de los que está acomodando los autos que estacionan, tiene varios años de trabajar en la zona. Con su experiencia, cuenta: “Si esperás a las chicas a la salida, te las podés llevar por menos plata, quizás unos 200 pesos”. El tema es ¿qué hacés mientras esperás hasta encontrarlas fuera del lugar?

 

Me llamó la atención que uno de los cabaret tiene sus puertas abiertas como si fuera un bar común y ves a las señoritas dando vueltas por ahí y que la gente se sienta ahí como si nada. Por lo general, todos son una puertita donde entrás a un lugar medio a oscuras y subís o bajás unas escaleras y llegás a donde están las chicas.

 

Sin dudas, la oferta sexual en Buenos Aires es enorme y hay variedad para todos los gustos. Próximamente seguiré investigando otras opciones que se encuentran en la ciudad que no duerme nunca. Próxima entrega: El Rosedal.

Viernes 23 de Noviembre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

Arrancó la maratón de fiestas de fin de año

por T. Night

Como se acostumbra una vez al año, se realizó una nueva edición de la fiesta Mxtronica, de la mano de Marlboro. Como adelanto del explosivo fin de año lleno de fiestas, no estuvo nada mal.

 

Al ser un evento sólo con invitación a la gente que está en la base de datos de la empresa de cigarrillos, a mucha gente que le interesaba presenciarla y que no recibió entradas, se le complicó asistir a una linda fiesta.

 

Ya en la entrada te daba gusto estar ahí, todo el camino hasta donde estaba la gente, ambientado con luces rojas y amarillas. Lo bueno, también, era que contabas con un buen sonido en todo el predio del Club Hípico Argentino (quizás le sirve de lección a los amigos de 2 net para la próxima Creamfields, ya que en ésta última el sonido dejaba mucho de desear).

 

El escenario no era tan impresionante, pero estaba bien lookeado con algunas telas y unas luces. El line up local estaba integrado por el ex MTV, Ale Lacroix y Javier Zuker entre otros, y las estrellas internacionales como las chicas de la banda brasileña Cansei de ser sexy, de rock/pop o algo medio difícil de definir y el clásico dúo de DJs inglés, Layo & Bushwacka!.

 

La gente que asistió es un tema aparte. Te podías encontrar con muy lindas chicas, pero así también con mucha gente que no tenía idea lo que había ido a ver y que sólo fue porque tenía entradas gratis para una fiesta. Son riesgos que se corren al envía las entradas por correo, aunque la jugada tan mal no salió porque se notaba que la gran mayoría se divirtió.

 

Digamos que las chicas oriundas de Brasil no estaban en el lugar indicado para mostrar su música, si bien no suenan nada mal, me parece que lo ideal no es meter bandas que no son de música electrónica entre medio de los djs que a gente quería ver.

 

A Zuker lo noté distinto a lo que hace los miércoles en Rumi, con muchas más ganas de enfiestar a la gente, que de hecho lo hizo pasando un estilo más techno que de costumbre y le dejó al dúo británico un público con sed de bailar hasta el amanecer.

 

Los ingleses, que los últimos años estuvieron un poco al margen del sector de privilegio de los mejores disc jockeys del mundo, parece que hubieran resucitado como el Ave Fénix. Dejaron un poco el house hitero de lado para meterse un poco más en un progressive menos comercial. Igual hubo tiempo para los hits de los Chemical Brothers como Do It Again o el himno de este dúo, Love Story.

 

Tampoco estuvo ausente la ya ¿clásica? Lluvia de papelitos plateados para hacer una fiesta completa.

 

Fue un lindo evento, que sirvió como presentación para una agitada agenda que hay de acá a fin de año en materia de fiestas electrónicas y demás eventos futuros. Vale que se repita en el 2008.

Lunes 22 de Octubre de 2007 12:01

Me verás volver (y te vi)

por T. Night
Como entrada, faltando media hora para el show, los miles de fanáticos tenían proyectado en las pantallas gigantes algo que los entretuvo y divirtió durante la espera: Peter Capusotto y sus videos (Personaje conocido del humorista Diego Capusotto que se da por canal 7). Fue un gran acierto, ya que se escuchó reír a la gran mayoría de fanáticos que estaban en un estadio colmado a esa hora, y además ayudó a calmar la ansiedad que había.

Domingo a las 19.55, se viene el plato principal. Comienza a proyectarse un video de Soda. Dos minutos después se escucha la voz de Cerati que dice: “Hola preciosuras” y arranca a sonar el primer tema de las dos horas cuarenta minutos de show: Juegos de Seducción.

El líder de la banda, como siempre, lució su conocido vestuario semi-excéntrico. Arrancó usando una especie de chalina, que poco le duró gracias al calor y a las luces del escenario que subían la temperatura. Luego estaba lookeado con una camisa, un chaleco y una corbatita que no le llegaba mucho más abajo de su pecho (ésta también estuvo casi nada y se la sacó). Finalmente, para el cierre salió a escena con un sombrero que era una mezcla entre cowboy y el del Zorro.

Tres columnas de pantallas gigantes impactan al público mientras saltan haciendo pogo en la gran mayoría de los temas. Uno se podía encontrar con viejos fanáticos de más de 30 años bailando todo o chicos que era la primera vez que veían a la banda en vivo y sólo conocían las canciones más populares.

Ya pasadas las 21, llegó el primer momento emotivo de la noche. Con dedicatoria para su autor, Daniel Melero, quien estaba presente en el estadio, la banda tocó Trátame Suavemente.

Minutos más tarde se lo escuchó hacer un pedido a Gustavo Cerati: “enciendan todo lo que tengan a mano”. Así, con las luces completamente apagadas, el estadio de River simulaba ser una especie de cielo con estrellas azules. Ese fue el momento justo en el que sonó Corazón Delator.

Cerca de las 22, fue el turno del tema que todos esperaban: De Música Ligera. Te dejaba la piel de gallina (y no por la cancha donde estábamos) ver como todas las personas que estaban en el estadio saltaban desaforados de alegría. Tampoco faltaron hits como Sobredosis de TV, Persiana Americana o En La Ciudad De La Furia.

El Postre: Ya para el cierre hicieron dos bises, y en el primero tocaron “una que sepamos todos” como dijo el líder de Soda. Ahí fue cuando todos cantaron, como una especie de coro, Prófugos. Tras finalizar la canción, Gustavo Cerati cerró con su ya conocida frase, diciendo: “Gracias”, para que todos le respondan: “Totales”.

Llegado el turno del segundo bis, le desearon un feliz día a todas las madres y tocaron lo que iban a ser los últimos dos temas de la noche: Zona De Promesas y Nada Personal.

Pero Zeta Bosio seguía con ganas de tocar. Gracias a eso y al infalible “una más y no jodemos más”, El trío se despidió con Vitaminas.

Fue un gran regreso. Soda Stereo sonó muy bien, como si no hubieran estado separados durante estos últimos 10 años. Es un show altamente recomendable para el que no fue y está dudando en ir a alguna de las dos funciones de noviembre.
Miércoles 17 de Octubre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

El retorno del Rey

por T. Night

Esta vez fue el turno de su “Elements of Life Tour”, en el marco del Versus Sessions en Parque Sarmiento, con la presentación de sus últimos dos trabajos: “Elements of Life” e “In Search of Sunrise 6”.

Se puede decir que se vivieron dos realidades paralelas el sábado por la noche. Por un lado, hubo un mal cálculo entre espacio, tamaño de la carpa (que iba desde el escenario hasta unos cien metros de distancia) y cantidad de público que asistió. El lugar era para no más de 10, 15 mil personas y asistieron más de 25 mil.

Al buen estilo de los recitales de U2 y demás bandas, se colocó el VIP en la parte que va desde el escenario hasta la mitad del sector cubierto. Una especie de golden Circle.

Personajes por doquier te podías encontrar ahí, ya que el sector exclusivo estaba organizado por la revista Caras. Todo tipo de modelos como Rocío Guirao Díaz, Jessica Cirio o la bien acompañada Sofía Zamolo, o también personajes como Gustavo Cerati o el infaltable a todo tipo de eventos, Benito Fernández.

Al buen estilo europeo, las pantallas gigantes eran increíbles. Tenían una muy buena calidad de imágenes que dejaron boquiabierto a más de uno mostrando los elementos de la tierra y de la vida a los largo del show. Varias veces se podía leer “Buenos Aires, I Can’t hear you (no los escucho)” y el público se enardecía al ritmo de la música. El escenario era imponente, digno de una estrella a nivel mundial como Tiësto.

Por el otro lado, lo negativo fue la organización. El resto de la gente, que no estaba en el sector privilegiado, tuvo que vivir la fiesta en el medio del barro prácticamente, todos apretados y con un sonido muy lejano ya que no tuvieron la gran idea de poner parlantes para los que les tocaba estar fuera de la carpa.

Otro motivo que provocó el descontento del público fue el tener que hacer largas colas de varias cuadras para poder ingresar a una fiesta.

Ni hablar de los valores de las bebidas en las barras (además de que era casi imposible pedir algo), todo tenía un costo de acuerdo a la inflación que se vive hoy en día. Siguiendo con la moda del precio del tomate, una botellita de agua valía 10 pesos, o un champagne superaba los 150.

El Show fue tremendo. Arrancó con una serie de imágenes y un relato en inglés que te daba escalofríos, todo relacionado con los elementos de la vida. En el momento que apareció Tiësto, explotaron una serie de fuegos artificiales en el escenario y empezó la fiesta al ritmo de  Ten Seconds Before Sunrise.

Vale rescatar la actuación de éste holandés que puso lo mejor de su música durante tres horas y media. No pudieron faltar sus clásicos éxitos como Traffic, Lethal Industry o Adagio for Strings (donde, como era de esperarse, subió al escenario con la camiseta 10 de Argentina). También sonó lo nuevo como In The Dark o Break My Fall.

Para el final se guardó una frutillita del postre (y uno de mis temas favoritos) Silence, mientras saludaba a sus fans (raro en él, ya que no acostumbra a hablarle a la gente con un micrófono durante la fiesta).

Creo que fue un gran show, ya que me tocó vivirla en el sector de privilegio, rodeado de las mejores mujeres del país, y con el mejor en el escenario, pero reconozco que la organización fue de las peores que vi en este tipo de eventos. El público merece ser tratado con un mínimo de respeto al menos.

 

Además, están pagando bastante dinero para poder asistir. No es cuestión de recaudar y el resto no importa, sino también brindarles comodidad y buen sonido.

Martes 9 de Octubre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

En honor a Marley

por T. Night

Terminó una nueva edición del Pepsi Music que dejó la visita de varias bandas de nivel internacional como Marilyn Manson, Black Eyed Peas y la última función, para despedida de sus fans, de Héroes del Silencio (tardaron un poco en hacerla).

A pesar de estos nombres que tocaron, tenía ganas de experimentar como era un recital de Reggae, ya que nunca fui a uno, y me decidí por ir a ver una nueva presentación de los Wailers (¿cuántas van ya?). También estuvieron, el mismo día, Los Cafres, Big Youth y Fidel Nadal.

Lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de señoritas que había en el recital, entre las 20 mil personas que asistieron al evento. No tenía idea que la movida del Reggae tuviera tan buena convocatoria de chicas de 16, 18 años en adelante (y muy bonitas por cierto).

Otro ritual, ya conocido, que se hizo presente eran los buenos cigarrillos caseros de tabaco no legal (Mary Jane, para los conocidos).

Al principio hubo unos pequeños problemitas de sonido (estaba muy bajo el volumen), pero después todo volvió a la normalidad y sonó muy bien el tema instrumental con el que arrancaron previo a Natural Mystic.

Lo que más se disfrutó fue la serie de clásicos de Bob Marley como I Shot The Sheriff, No Woman No Cry o Redemption Song, con el cantante Elan Atias (no es pariente de Emilia) agitando al público. Cada cinco minutos el tipo estaba preguntándole a todos si estaban cansados. Se ve que el muchacho quería que la gente estuviera saltando todo lo que duraba el show.

Se podían ver varias pantallas en el escenario reflejando los colores característicos del Reggae. Todo era rojo, verde y amarillo, con alguna que otra bandera de Jamaica. Todo estaba muy bien decorado, a la altura de un buen show internacional.


Como no podía ser menos que el resto, Atias se abrió una especie de sobretodo que tenía, y lució la camiseta de fútbol de la selección argentina durante todo el recital. ¿No es hora de que empiecen a cambiar un poco? Todos hacen lo mismo.

En cuanto al VIP, uno se podía encontrar con algunos personajes que disfrutan de esta música, o que simplemente fueron a testear la comida que se ofrecía. Desde los tenistas Mariano Zabaleta o José “Chucho” Acassuso, hasta Flavia Palmiero o el abonado a los eventos, el diseñador de modas Benito Fernández.

Por ser la primera vez que veo a The Wailers en vivo, el show estuvo bastante bien. Pero que aflojen con eso de venir tan seguido, que ya cansan un poco.

Jueves 27 de Septiembre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE - ENTREVISTAS

“Nunca pensé que me iba a poder ganar la vida como DJ”

por T. Night

Es un hombre que conoce la noche por trabaja en ella. Javier Zuker nació hace 42 años en el barrio de Villa Crespo. Pasó de vendedor de artículos de confección a ser uno de los disc jockeys más conocidos del país. Está preparando su disco nuevo, y si lo quieren ver en vivo, se presenta todos los miércoles, en Rumi, en una fiesta llamada Batonga, junto a Fabián Dellamonica y Rama, y los jueves en Niceto con Carlos Alfonsín.

 

T-Night: - ¿Qué música pasaban cuando ibas a bailar?

Zuker: - Era disco. Yo empecé a salir en el ‘78, y ahí iba a una matinée, en Recoleta. Ahí  había un DJ  que me encantaba, estaba buenísimo lo que ponía. En ese lugar escuché, por primera vez, a The Police.

 

T.: - ¿Cómo siguió?

Z.: - Después iba a La City o Palladium. Son como los boliches que marcaron mi adolescencia y mi camino musical. Agarré mucho la época que se mezclaba lo disco con el Pop de los ‘80 y el rock nacional como Soda Stereo o Sumo. Ahí me empezó a picar más le tema de pasar música. Empecé como DJ por la música que me compraba. Nunca pensé que me iba a poder ganar la vida de esto.

 

T.: - ¿De qué trabajabas antes?

Z.: - Laburé 15 años en una distribuidora de artículos de confección. Vendía cierres y botones. Recién en el ‘99 pude dedicarme sólo a las bandejas. Antes hacia las dos cosas.

 

T.: - ¿Dónde arrancaste tu carrera?

Z.: - Empecé en La Nave Jungla en 1991. De ahí me fui a un lugar que se llamaba Chakira en el ‘93, y después me fui a Tequila y Pacha en el ‘98.

 

T.: - ¿Te acordás cómo fue la primera noche que tocaste?

Z.: - Me dejaron solo. No sabía ni lo que era un mezclador. El flaco que estaba conmigo me dijo: “ya vengo”, y apareció a la 5 de la mañana. Para esa hora el lugar se había vaciado bastante, un desastre. Ponía lo que me gustaba a mí y lo que me salía. No tenía un sentido del tema. Después empecé a prestar un poco más de atención  y a darle un poco más de mi estilo.

 

T.: - ¿Y después de esa noche que pasó?

Z.: - Como a los 3 meses fui de vuelta y le pedí al chabón que me diera otra oportunidad. Me la dieron y esa vez me fue bien. El flaco se quedó toda la noche conmigo. Fueron cuatro o cinco veces y me fue bien.

T.: - Siendo tan rockero, ¿cómo llegás a la electrónica?

Z.: - Yo llego del lado del Trip Hop, que era como un Hip Hop pero instrumental.  Ahí empiezo a investigar sobre eso. El House era algo que no me interesaba mucho, y de a poco Cattáneo y Alfonsín me empezaron a decir que escuchara. Me fui enganchando con unas cosas que tenían influencias del Jazz y me fue gustando. Gracias a ellos me fui metiendo. Ahora tenés muchísimos estilos en la música electrónica, y a partir de eso empezó a haber un montón de cosas interesantes que de a poco me fueron enganchando. También había sucesos en el mundo que me influenciaron.

 

T.: - ¿Qué fue lo más importante que te impactó?

Z.: - En el ’95 hice un viaje a Nueva York y después a Londres. Y  fui a Inglaterra en el mejor momento del Big Beat que eran los Chemical Brothers, Daft Punk o Fatboy Slim. Fue como re flashero porque fue llegar cuando explotaba eso y yo no la podía creer. Ahí empecé a buscar mi estilo y a caminar por mi propia senda.

 

T.: - Vos estuviste en la madre Creamfields en Liverpool, ¿es muy diferente con respecto a la de acá?

Z.: - Fue en el 2000 y en el 2001. Se parecen bastante. Está sacada una de otra. Por ahí es más fuerte en cuanto a nombres, pero a nivel de cómo son las carpas y eso es lo mismo. El público: para mí el argentino esta buenísimo. Quizás por ser local, pero el inglés esta bueno también aunque sean un poco más fríos.

 

T.: - ¿Qué le falta a la  edición de acá para ser perfecta?

Z.: - Lugares para comer y para tomar, porque siempre es un bardo. Después me parece que está a la  altura de un festival internacional. Puede ser un toque de trance, aunque no me gusta mucho. Pasa que la gente no queda nunca del todo conforme. Se falló en lo gastronómico, si le podemos llamar así, cosa que afuera no pasa. Se tendría que estar aprendiendo también un poco eso.

 

T.: - ¿En qué otras fiestas grandes estuviste?

Z.: - Una que se llamaba Bugged Out, que seria como el lado alternativo de lo que es Creamfields, donde tenía como una sección aparte. Ahí toque varias veces. Era una carpa que se llamaba así, donde tocaban los artistas más nuevos como Gorillaz, Los Chemical. Arrancó como una fiesta que se hacía una vez al año en el boliche Cream de Liverpool con artistas más alternativos. Es lo que más me impactó porque toqué con grosos como DJ Shadow, Basement Jaxx, Justin Robertson, Dave Clarke, Felix Dahousecat. Era con lo que más me sentía identificado.

 

T.: - Contame de cuando tocabas en Ibiza, en las fiestas “We Love Sundays”.

Z.: - Una noche estaba relacionada Pacha de Buenos Aires con Space, en Ibiza. Eran los domingos, una fiesta que empieza temprano a la tarde y dura todo el día hasta la noche. Había como un sector y ahí que estábamos con Hernán Cattáneo, Carlos Alfonsín, Cristóbal Paz, con Martín García y los chicos que éramos residentes acá. Fue del 99 al 2002. Esa isla es un lugar donde hay joda las 24 horas todos los días. Vas a tu hotel y ahí tenés música. No para nunca.

 

T.: - ¿Cuál fue la situación más rara donde trabajaste?

Z.: - Tuve cosas bizarras. Hay un par que me acuerdo. Una, fue una fiesta en Guatemala, en una playa que era todo negro, la arena, mar negro. Estaba todo lleno de mosquitos. Tenía dos bandejas que no tenían ni siquiera paños, que nos tuvimos que poner a cortar. La gente no entendía nada. Estaban como si hubiera bajado de un plato volador. Sin embargo estuvo bueno porque el público estaba predispuesto a pasarla bien, pero fue como raro lo que sucedía.

 

T.: - ¿Y la otra?

Z.: - Hace poco me pasó una en Brasil en el mundial. Los Brasileros jugaban los cuartos con Francia. Me contrataron para una fiesta después del partido para celebrar después. Estaba en un lugar lleno de brazucas viendo el partido y cuando hace le gol Francia yo me cagaba de risa, me moría de ganas de gritarlo, pero sabia que tenia que poner música y se iba a suspender la fiesta y me iban a tener que pagar igual. Dicho y hecho, a las 20.30 estaba en el hotel, yo habían cobrado y no hubo ninguna fiesta.

 

T.: - ¿Cuáles son los boliches que más te gusta en el mundo? Sacando de la lista a Pacha

Z.: - Niceto me gusta mucho. Sea club 69 o no, ahora que estoy con Carlitos me encanta, me gusta mucho el lugar. Space de Ibiza es increíble. Pasa que siento como que acá también hay una energía muy palpable. Vas a un lugar como San Pablo, en Brasil, una ciudad gigante y no hay discotecas muy buenas. Lo mismo pasa en México DF. La gente que va a bailar no es nada abierta de cabeza y es algo menor. No pasa en muchos lugares lo mismo que acá.

 

T.: - ¿Qué es lo que más te gusta de la noche de acá?

Z.: - Que si querés, podes salir de martes a domingos. Hay lugares donde se pasa cumbia que tienen su lugar de electrónica. Ojalá… se pueda convivir, que haya un boliche que tengas Rock en un lugar, Electrónica en otro, Hip Hop en otro, Reggae en otro. Está bueno que la gente sea abierta de cabeza y puedas pasar de escuchar a Daft Punk, a Los Palmeras o a Calle 13, por más que a mi no me guste. Es válido que exista esa opción, no es algo que te imponen y no tenés otra cosa.

 

T.: - ¿Sos de ir a ver otros DJs?

Z.: - Ahora no tanto. Antes me interesaba un poco más. Quizás porque no vienen los que más me gustan. Además, estoy de miércoles a sábado laburando, generalmente. En Creamfields sí, porque hay más variedad. Pero hoy en día no es lo que más me llama la atención. En Internet me empapo de un montón de cosas que me dejan ver en qué andan los tipos que me gustan. Ahora como que bajé un poco el tema pero si viene alguien que me interesa, trato de ir.

 

T.: - ¿Volviste a Pacha después de que dejaste de ser residente?

Z.: - No fui nunca más desde el 2003. El lugar ese es como que lo siento que lo hicimos muy de a poco entre todos los que tocábamos ahí (Catténeo, Alfonsín, Romina Cohn, Cristóbal Paz, Martín García). Lo siento parte de mí. No voy a ir a bailar y a escuchar otro DJ que está poniendo música ahí donde me costó un huevo y medio que la gente comprendiera lo que estaba poniendo. Quizás algún día vuelva por ahí.

 

T.: - ¿Por qué se fueron?

Z.: - Hubo problemas entre managers de DJs y dueños del lugar. Ellos siguen teniendo relación. Sólo Hernán y yo no tocamos nunca más ahí. Más allá de todo, me gustaría volver.

 

T.: - ¿Se complica tocar de a tres en Batonga?

Z.: - No, para nada. Nunca fue bardo. Además es como que nos vamos cebando entre nosotros. Porque uno pone un tema, y el otro pone otro mejor. Esta buenísimo eso. Pensá que estamos desde Vodoo, hace ya 8 años. Un año no se hizo por lo de Cromañon y después en Rumi desde hace 3 años.

 

T.: - ¿Te va más la idea de un lugar chico o algo más grande?

Z.: - Siempre lo quisimos hacer en un lugar chico, pero bueno ahora se complica. Lo que nos gustaba era eso de un lugar cómodo, que tenga esa cosa más cercana con la gente. Disfruto más eso que algo más masivo. Ponemos la música que nos gusta. Es nuestra fiesta y nadie nos puede decir nada. En Vodoo había como un living, e invitábamos a amigos. Eso se perdió un poco lamentablemente. Aunque sirvió para ganar conciencia.

 

T.: - ¿Con quien te gustaría tocar como en Batonga?

Z.: - Estuve con casi todos mis ídolos, afuera y acá. Justin Robertson, Layo & Bushwacka!, Chemical Brothers, Fatboy, 2 many DJs. Por ahí me cabría con Erol Alkan, o tocar antes de Daft Punk. Pero por suerte compartí cabina con quienes más me gustan.

Martes 25 de Septiembre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

Spring Time

por T. Night
Al ser una fecha especial en cuanto a festejos por el día del estudiante y de la primavera, el fin de semana arrancó muy temprano. Como suele pasar en noches como la de navidad o la de año nuevo, salió todo el mundo a festejar. Cualquier excusa es buena, ¿no?


El jueves por la noche, en vísperas del 21 de septiembre, pensé en ir a algún lugar que no había ido antes, por eso, para cambiar un poco fui a El Punto, ahí en Paseo de la Infanta.

Llegué temprano para comer unos buenos burritos de pollo, acompañados por una cervecita bien fría, bien al estilo mexicano. Mientras tanto, disfrutaba de algunas bandas de rock amateurs que en verdad tocaban muy bien (es una buena idea para acompañar la cena). Fue como una forma de anticipar el Pepsi Music.

Para variar, como en todos lados iba a suceder esa noche, al instante se lleno de gente. Eso si, este lugar tiene buena convocatoria de señoritas muy bonitas y con un promedio de edad no mayor a 24 años. Como se transformó un poco en un caos porque El Punto no es muy grande, al rato me crucé a Crobar, ya que están conectados por una puerta.

Me di cuenta que no fue una gran idea, ya que estaba igual de lleno de niños que no tenían colegio al día siguiente y que seguro, al día siguiente, se iban a ir a Palermo a hacer algún picnic primaveral. La música: no me gustó. Era una onda retro (o vintage como se le dice ahora a lo viejo), pero dejó bastante que desear los temas que elegía el DJ. Hasta le pifió un par de veces y apagaba el disco que estaba sonando.

Ya en viernes, todos los boliches aprovecharon la movida y bautizaron sus fiestas como Spring Fest o nombres similares (con tal de facturar un poco más, todo viene bien). Fue el momento de volver a Mint, en Punta Carrasco, para disfrutar de un lugar que tuviera su sector al aire libre con vista al río, como una noche agradable se merecía.

Muchos djs divididos en tres pistas dieron como resultado una buena variante para esa noche. Los más conocidos eran Germán Rovira, José Luís Gabín y Luís Callegari, por eso era una buena oportunidad de ver nuevos talentos. El punto interesante de la fiesta, fue que podía ir gente que no le gusta la música electrónica, ya tenían un sector de Hip Hop. Aunque no tenga mucho que ver con los eventos de electrónica, es una excelente idea para acaparar al público que no se banca toda la noche con la misma música.



El sábado, para cerrar la gira de esta especie de “fin de semana largo”, fui a ver el show de los discjockeys ingleses Above & Beyond, en Big One.


Estos tres muchachos son increíbles, tenían muy buena onda con la gente (uno de ellos terminó tirándose a la gente). Su selección de temas fue de lo mejor que escuche este año, como por ejemplo: Oceanlab – Satellite, Delerium – Silence o sus clásicos Good For Me, Air For Life y Home.

En cuanto a la ambientación del lugar, había malabaristas cerca de donde estaba la cabina y unas luces de láser que iban de punta a punta del boliche. Tampoco podían faltar las ya clásicas lluvias de papelitos plateados que caían en las partes más emocionantes del set. Pero lo que más me impactó fueron los chicos que hacían acrobacias con telas colgados desde le techo, algo que no había visto nunca en una discoteca.

Fue una forma digna de festejar un fin de semana “largo”. A pesar de estar plagado de gente (sobretodo estudiantes de colegio) que salen en fechas especiales, todo el mundo tenía una lista larga de buenas opciones para ir. Que se repita más seguido.
Miércoles 12 de Septiembre de 2007 00:00
MUNDO NOCHE

Nació otra opción

por T. Night

 

El sábado 8 de septiembre, en Costa Salguero, se realizó la primera edición del Metrodance Club Live. Ésta fue una nueva variante de fiestas electrónicas masivas como las ya conocidas Moonparks, que dejó una imagen positiva en cuanto al tema de organización y artistas que se presentaron.

 

Ya de por sí, fue buena idea que haya 2 escenarios distintos. Uno era el pabellón 6 de Costa Salguero, denominado como House Club (que vendría a ser el secundario) y el principal, Metro Dance Club Arena, una carpa gigante en el estacionamiento del predio, donde pasaron las figuras estelares del evento.

 

La  noche estaba bastante pesada, mucho calor, casi veraniega. Miles de personas bailando y saltando dentro de la carpa provocaban sudoración en la misma, que simulaba como una especia de lluvia que te caía encima.

 

Tres pantallas con imágenes se ubicaban detrás de los DJs, otras al medio y el restó en el fondo del Club Arena mostraban las típicas imágenes que se hacen para estas fiestas. Junto con los visuales, unos 8 globos blancos que iban a lo largo de la carpa adornándola, y eran levemente iluminados por algunos reflectores de colores.

 

Otro punto bueno fue que por fin no había largas colas para conseguir vodka con energizante o agua (aunque otra vez