Domingo 13 de Mayo de 2007 22:36 ESPOSASMás vale una buena amigapor Tita Martinez Hace unos días que me vienen dando vueltas en la cabeza los crímenes de estas dos señoras: Norita y Maria Martha, y la imposibilidad de dar con sus asesinos, nadie habla, no se tiene idea de quién fue el o los que las mataron, hay pactos de silencio, etc, y pienso que más allá de todo el dinero del cual disponían, el lujo, la buena vida, el confort, no tenían UNA AMIGA, porque una amiga siempre sabe todo o más de la vida de una, y termino pensando ... Pobres minas, no tenían amigas, ¡pobres de ellas! Si hubieran tenido una de verdad, el primer día ya se sabía todo.
Y pienso en las que SI tenemos amigas, las que saben en qué andamos, a las que les decimos dos palabras y ya saben qué pasa, con tres palabras ya entienden una situación, que saben de nuestra vida sexual, de nuestros maridos, de nuestros amantes, de nuestros hijos, trabajos y hasta de la vida de nuestra vecina.
Cuando necesitamos un favor contamos con que si no lo pueden hacer ellas mismas en persona, nos van a proveer al instante la solución, así tengan que hacer una locura o algún hecho un poquitín reñido con las buenas costumbres.-
¿Y si tenés que comprarte EL vestuario para una reunión importante? Ella te acompaña a recorrer, mirar, combinar. Lo que elijas ese día, lo vas a usar por años, porque es el color que mejor te queda, es tu estilo, es original, y encima TE HACE MAS DELGADA.
¿Y qué pasa con los maridos?
Si te acompaña tu marido, ya sabés que tendrás que comprarlo en la tercera o cuarta (con suerte) tienda que veas, no digo shopping porque es más fácil hacerles hacer la tarea a los niños un domingo a la noche, que tu marido te acompañe a un shopping un domingo a la tarde.
Si les contamos algo que nos preocupa en el trabajo, sabemos que cuando el mismo se resuelva tendremos que volver a contar todo el problema de nuevo porque ya habrá sido olvidado a pesar de que se lo relatamos ¡HACE DOS DIAS!
Un favor lo que se dice un favor hay que pedírselos con unos cuantos días de antelación; chequear que puedan hacerlo, y cuando llega el día, llamarlos varias veces por teléfono para asegurarnos cien por cien de que la acción será desarrollada sin complicaciones y nosotras podremos quedarnos tranquilas.
A veces pedir que revisen un enchufe, alguna falla en la aspiradora o en la persiana que no sube (¿para qué fueron a un industrial?), es una pérdida de tiempo y energía, lo sabemos.... Pero no tenemos ganas de llamar a un electricista (cosa que finalmente sucederá, porque queremos dilatar el momento de hacer la cita con el tipo que seguramente no vendrá en el día y la hora pactada, que nos fallará, y luego lo tendremos en casa un sábado a las 8 de la mañana). Entonces nuestro marido nos tiene una semana o dos con el artefacto en cuestión fallando y arreglándonos de cualquier manera. ¿Intentaron usar el secador de pelo en el living alguna vez? ¿O planchar arriba de la mesita ratona? SEGURO QUE SI...
A VECES TENEMOS SUERTE Y LO HACEN en poco tiempo...
Pero otras veces la cosa se complica, y el problema que era sencillo se transforma en un escena de aquellas, con algo volando por los aires y la consabida discusión final.
Por eso: para atención, favores y disponibilidad incondicional LAS AMIGAS, para otro tipos de favores y disponibilidad de vez en cuando, los maridos.-
Jueves 26 de Abril de 2007 00:03 ESPOSASSomos unas ingenuaspor Tita Martinez No tienen repodridas muchas cosas. ¿No están hartas de que haya humedad y no poder gobernar el pelo? Que existan decenas de productos que indican que eso se puede solucionar, haberlos comprado y que nada surta el efecto prometido, y sentirse una tarada al ver los diferentes y bellos frascos y frasquitos en el baño.
Todo buscando esa perfección fisica, o lo que se acerque más a ella. Las cremas que nos abren los poros, las que nos los cierran, una crema depilatoria que nos vende la diosa de Dolores Barreiro, que sabemos que no nos va a servir, porque es para niñas que tienen el vello muy finito y escaso. Compramos lo que le serviría a gente que no lo necesita, un champú para cabellos teñidos, uno para castaños, otros para negros, otros para pelirrojos, la crema para evitar la caída del cabello, caída que todo el mundo sabe que no hay con qué darle, si no, no existirían tantos pelados acomplejados y odiosos por el mundo. NI hablar de las cremas, ampollas, aparatos para combatir la celulitis, que cuestan una fortuna y tampoco sirven para nada.
A las mujeres nos venden cualquier cosa.
De última, ¿no compramos, acaso, lo que nos ofreció nuestro príncipe azul y día a día se fue desdibujando, perdiendo color y terminó siendo un simple mortal, con más defectos que virtudes?
Todos los hombres que se han presentado por nuestras vidas, han venido con una sarta de actitudes amorosas y con aires de enseñarnos algunas cosas y brindarnos más que quitarnos cosas, pero a medida que pasa el tiempo la regla se va dando vuelta hasta quedar inversamente proporcionada.-
Lo que antes era: Llamame cuando quieras nunca me molesta que lo hagas Se transforma en un: Estoy ocupado te llamo en diez minutos...clack.... Sin preguntar siquiera ¿precisás algo gordita, pasó algo?
Lo que era: Vamos a compartir todo, lo bueno y lo malo es para los dos, por partes iguales, Se convierte, saliendo del súper en un: ¿tenés todo lo que te hace falta? ¿Cómo? No nos hace falta a los dos?
Lo que antes era contarnos todo con pelos y señales, escuchando nuestra opinión, en todas sus cuestiones. Se transforma en un, ¿quién es esta pelandrún/a que le escribe/llama?
Lo que se habia dibujado como alguien galante que nos iba a poner siempre en primer lugar, día a día Nos dice de un día para otro, sin anestesia, y cada vez más seguido: hoy no te puedo pasar a buscar, tomate el colectivo, no importa ¿no?
En definitiva son cuestiones que pasan en todas las parejas, pero me parece que lo que nos pasa a nosotras es que nos creemos todo, nos venden cualquier cosa. Somos unas ingenuas. Miércoles 18 de Abril de 2007 00:45 ESPOSASSalir con un péndexpor Tita Martinez Consulta de Nidia
Nidia- 15-04-2007 21:59 Hola soy Nidia, quisiera que hagan algún comentario sobre las parejas con diferencia de edad (entre 10 y 15), ella mayor, que opinión hay sobre el respecto, gracias.
Querida Nidia,
A mí particularmente me encantan las parejas con la diferencia de edad como la que vos mencionás.
Primero, tengo que reconocerlo, me surgen pensamientos libertarios, justicieros, feministas, de esa índole. ¿Por qué los cincuentones pueden y nosotras no? ¿Por qué no llama la atención un señor y una señorita que podrían ser abuelo y nieta y sin embargo son pareja?
¿Por qué si es al revés es un escándalo, un asquete? ¿Por qué los jovencitos dicen: ¿A esta veterana le das? Como queriendo decir, "lo merece" y nosotras jamás diríamos algo semejante. Nosotras decimos: "¡que señor interesante!".
Creo que los pendejos nos gustan, pero nos disgusta más el ridículo, es difícil imaginarnos teniendo una vida social o salir a mostrar a nuestra pareja, como hacen ellos, que se transforman inmediatamente en ídolos de la platea masculina, ¡Si que la hiciste bien! SE DICEN ENTRE ELLOS. En eso es en lo que creemos que caeríamos manteniendo una historia o un romance con un joven mucho menor que nosotras. "La gente que va a pensar" "que lo mantengo" "que es un gigoló" "que soy una vieja degenerada".
Si vemos a un Mariano Martínez mostrando su cuerpazo, decimos ¡guau!, humm, que fuerte! O decimos, ¿le das, le doy?
A decir verdad Nidia, creo que nunca me atrevería a enamorarme o tener un rollo con un tipo con una diferencia de edad considerable, si bien tengo amigas que me cuentan que son sensaciones muy agradables las que te brindan estos veinteañeros, algunas lo frivolizan y dicen: buscate uno, vas a ver que bueno que está vivir algo así, cero compromiso y ellos saben que puede terminar en cualquier momento.
Pero, reconozco que son mis prejuicios mas arraigados. Un bonito cuerpo, una cara jovial, una sonrisa llena de vida, nos gustan a todas, pero me pesaría más el que dirán.
Pienso que todas nos mereceríamos una aventurilla de esas. Y si da para más que una aventurilla también. Pero, ¿quién se anima chicas?
Por eso Nidia, si esa es tu historia, antes que nada te felicito por haberte animado y luego, te digo, ¡adelante el futuro lo hacen las valientes!
Besos y hasta la semana que viene.
Miércoles 11 de Abril de 2007 01:57 ESPOSASTODAS SOMOS CECILIApor Tita Martinez En estos últimos días, escuchamos azoradas a Cecilia Milone, y a la otra Cecilia, y nos reímos, y opinamos, etc. etc, algunas del lado de la legal y otras del otro lado, pero... quién de nosotras puede decir que alguna vez, no estuvo involucrada en alguna historia parecida, ¿quién no se mandó alguna?
Las mujeres somos zorras, cuando se nos mete una idea, cuando se nos cruza un tipo que nos gusta, que nos resulta atractivo vamos a hacer todo tipo de truquitos para tener su atención, de ahí a que el chivo caiga hay un paso. Puede ser un compañero de facu, de oficina, un vecino, un ex novio, pero bueno... un día lo empezamos a mirar con otros ojos, entonces... surgen distintas técnicas, siempre tenemos problemas y buscamos su contención porque es un tipo que sabe escuchar, preguntamos por sus cosas, en fin charlas, amistad...
Si es de la oficina o de la facu, te vestís seductoramente pero no gatuna, te desabrochás un botón más de la camisa esa que tenés medio transparentona y sólo para ocasiones especiales, con un corpiño bien bordado y sugerente, una pollera semicorta y bueno, una cruzadita de piernas así como al pasar.
Queremos a todos con nosotras y a nuestros pies, sin importar mucho el para qué, después se verá, lo importante es sentir el poder de tu capacidad de seducción. ¿Habrá llegado el momento de reconocer que nos comportamos como histéricas? Hummm… ¡Ojo! No significa que lo seamos. Sólo nos comportamos como tales. Queremos, que aunque esté con otra, sentir que lo seducimos y que si quisiéramos lo tendriamos ahí.
Me acuerdo de una amiga que estaba separada de su marido y él venía a buscar al hijo de ambos, obvio en la puerta se producía un saludo ligero y al pasar, hola-chau, cuando ella se enteró de que él estaba de novio, lo esperaba en musculosa y shorts, que podía ser un look de entrecasa normal si no hubiera sido que la historia se desarrollaba en pleno junio. Hacemos estas cosas, entonces cómo no va a tener lógica para nosotras que salga la Milone a ventilar todo, lo quiere hundir al tipo, si vivís una situación así, lo menos que haría cualquiera de nosotras sería eso, el pobre Nito debe estar en la casa pasando unos momentos! ¡Objetivo logrado! Recuerdo cuando tomé unas largas vacaciones en la oficina y contrataron una suplente, en fin una morocha con una delantera impresionante, buen cuerpo, zorra cien por cien, pero del estilo “soy un poco tonta”, "no me puse corpiño hoy porque me olvidé", hete aquí que esta muchacha era más rápida que el tren bala, cuando fuimos a almorzar ese día, y vi como se estiraba en la silla, levantaba los brazo hacia atrás, se levantaba la remerita y sacaba los pectorales, dije, mmmmhhhhh, obviamente varios fueron cayendo alrededor de ella, que tenía una especie de histeria porque no concretaba con ninguno, (bueno uno o dos de diez es poco) yo tenía una amigo muy amigo, sensible que se preocupaba por mi, en fin comíamos con un grupito, se conocían nuestras familias, mientras yo estuve afuera no tuve noticias de mi supuesto amigo, que obviamente se estaba haciendo amiguísimo de la pechugona.
Pero la sorpresa final estaba aguardando en mi computadora, ella había usado mi outlook obviamente y como sin querer había dejado un mail de MI amigo, mi amoroso amigo, reciente padre, excelente persona, mi cara se transfomó, dije que zorra! Él le decía que ella era una persona sensacional, una divina, que no dejara que nadie la lastime porque valía demasiado... y lo demás no lo recuerdo porque me obnubilé, no le hablé a él por un mes.... lo que más me jodía era que ella me había dejado el mensaje pura y exclusivamente para mi, para mi odio y para su regocijo.
Vos las ves, las identificás y sabés de qué se trata, qué hacés cuando tu marido dice algo así como: ¡que buena que es fulanita! Nos trajo un chocolate a cada uno de la oficina por el día del amigo. Con un mensajito adentro escrito por ella. ¿No te recorre un frío por la espalda? ESPOSAS¿CUÁNDO ME CONVERTÍ EN UNA SEÑORA?por Tita Martinez No sé cuándo dejaron de referirse a mi persona como "esa chica" y pasé a ser "la señora". No es que crea que hay que andar por la vida haciéndose la pendeja, cuando una no lo es. Pero, no nos corten las piernas antes de tiempo...
De un día para el otro estás esperando en un negocio, y una empleaducha veinteañera dice a boca de jarro:
- ¿A quién le toca? ¿A Ud. señora?
Y en ese instante se te congela el alma. La mirás con odio y herida en lo más profundo de tu autoestima, decís en voz muy baja:
- Sí, me toca a mí.
Le pedís un jean y te pregunta si es para vos, como insinuando que estás en el lugar equivocado y que tendrías que salir corriendo a la tienda de "señoras".
Esto es en cuanto a las primeras amarguras de la denominación cuando tenes treinta y pico. Pero después llega el día, el maldito día, inolvidable para todas, en que dejamos de ser señorita para ser SEÑORA, aparece el primer pocito, la celulitis, se caen los cachetes y no precisamente los de la cara, en fin pasa todo junto.
No sabés cuál es el primer hecho en suceder, pero de repente los tenés todos juntos, ¿qué te pasó? TODO lo que se indica en todos lados como lo "mejor de la vida, la plenitud"... La maternidad, los cuarenta...y a tu alrededor? Buscás a tus "hermanas mujeres" que atraviesen lo mismo que vos, tus amigas están en lo mismo.
Entonces ves a las actrices, que desde todas las revistas te informan: ME HICE LAS LOLAS, no tenía otra... Me habían quedado un desastre después de amamantar, y vos te decis yo tuve tres partos, que hago? y no me hice las lolas, la respuesta viene sola...pero las ves impecables en las revistas después de haber parido, y te mirás en el espejo, te mirás en la cara de la gente cuando te pregunta, ¿cuántos años cumplis? decís 43, y te dicen: pero, estás bien, y decís qué pasa? Por supuesto que estoy bien, por qué tanto empeño en decírmelo. ¿Eso es un cumplido? Algo así como: TENÉS CUARENTA O MAS PERO TODAVIA PARECES UNA MINA. y encima AGRADABLE, y volvés a mirar a las "OTRAS", a las siempre apetecibles cuarentonas que te muestran en la tele o en las revistas, (y cuando las observás te ovidás que existe el photoshp.... hablando de eso, vieron las fotos de Aaracelli sin photoshop? Un poco de justicia che!)
La carrne firme es sinónimo de DESEABLE, la carne fláccida ... ¡NO! No hay vueltas amigas, no merecés que nadie te mire, te diga un piropo o se fijen en vos, para las veinteañeras estás decadente, cualquier tipo que se precie las va a mirar a ellas primero y si no les dan bola quedamos nosotras. Pero nosotras somos el infierno temido inevitable que les espera... y por eso nos odian, y por eso cuando hablan de la celulitis parece que hablan del mismísimo satanás. El territorio que no quieren visitar.
Hace poco cumplí años, fuimos a almorzar con mis compañeras de trabajo más queridas, una de 22, otra de 25 y otra de 38, todas han cumplido ya los años desde que nos hicimos habitués del lugar, pero a mi... me regalaron el almuerzo y el champagne, casi mueren, no entendieron nada, mujeres al fin, dijo cada una, ¿por qué a mí no? A la tercera vez me molesté y dije: ¿por qué se preguntan tanto? ¿por que tanta cuestión? No puede ser que yo sea en algún aspecto má agradable o má merecedora que uds. de semejante gesto? Perdón, hoy me tocó!
Pero bueno, nosotras saboreamos y esperamos. Nosotras sabemos que Dolores Barreiro no es eterna.
Martes 27 de Marzo de 2007 00:00 PÓNGANSE LAS PILAS… PLISSSSEstaba trabajando muy concentrada en mi computadora, pensando cuál iba a ser el tema para el posteo de esta semana. De repente, me dieron ganas de hacer pis, hice lo propio, fui corriendo al baño, me senté, y lo que iba a ser un trámite rápido e instantáneo, se convirtió en una asquerosa rutina que me aqueja cada vez que me siento en el inodoro de casa (casi el único donde apoyo mis sentaderas).
¡Por qué no pueden levantar la tapa! ¡Por qué salpican tanto y no entienden que nosotras apoyamos nuestra delicada anatomía sobre sus deshechos líquidos! Ya estoy harta de explicarle, tomé varias medidas al respecto y nada, le entra por un oído y le sale por el otro, la cuestión es que cada vez que voy al baño, termino teniéndome que lavar las piernas, porque a nadie le gusta andar llevando el pis de los otros en su propia anatomía.
La situación llegó a tal punto que hasta tengo una toallita especialmente predestinada a secarme las piernas después de cada ida al baño. Un horror, el colmo de la falta de consideración llevada a su extremo más asqueroso.
Y lo peor es que cuando se lo digo, me dice “sí, sí, ya sé” y lo vuelve a hacer sistemáticamente cada vez que puede. Estoy a punto de resignarme, pero no lo quería hacer sin pasarles la posta a ustedes. ¿Electrificar el inodoro? ¿Dejar carteles? ¿Tener la tapa siempre baja, para que sí o sí la tengan que levantar? No sé… Verdaderamente no se más qué hacer para que entienda mi problema.
Ya me hice adicta a la lavandina… Estoy cansada de rociar el inodoro y zonas aledañas, siempre afectadas por esas asquerosas gotitas amarillentas que convierten nuestro baño en un asco que recuerda por sus olores al de cualquier estación de trenes. Verdaderamente no se cómo cortar esta situación. ¿Ustedes tienen alguna idea? ¿Sus maridos las torturan con miserias similares? ¿Cuáles? Domingo 25 de Marzo de 2007 00:00 SEMILLERO DE MACHISTASpor Tita Martinez Hoy quiero retomar un tema que apareció mucho en los comentarios de este blog, la cuestión fue remarcada por varios lectores y es muy cierta, vivimos quejándonos de las actitudes masculinas, pero generalmente somos las madres las que seguimos reproduciendo en la educación de nuestros hijos varones, el modelo del macho alfa dominante.
Una vez fui a la casa de una amiga y me sorprendió muchísimo que su hijito de dos años tuviera una muñeca a la que le cambiaba los pañales… “¡Genial, qué modernos!” -pensé-, pero debo reconocer que en la imagen había algo que no me cerraba y que me chocaba profundamente, y el problema no era el niño y su juguete, sino yo y mis malditos prejuicios.
En realidad la anécdota me sirve para ilustrar cómo tenemos metidos a fuego estos principios tan estereotipados, y sólo nos damos cuenta cuando saltan por algún disparador que rompe con lo que nuestros ojos están acostumbrados a ver.
El quid de la cuestión en ese caso, es romper con el acostumbramiento del ojo y plantearnos realmente las bases para una educación “open mind”, que nos permita corrernos de los valores establecidos, y crear un semillero de tipos sensibles a nuestras necesidades.
Depende de cada familia la intensidad real que toman estos planteos, en líneas generales las madres nos ocupamos de las cuestiones cotidianas, y los padres de traducir las claves de pertenencia al género.
Pero, si las madres y los padres de los varones argentinos, nos pusiéramos a comprender la verdadera importancia que tiene una educación amplia e integrada, creo que recién ahí tendremos en nuestras manos el semillero de la verdadera revolución que iguale en algún sentido a hombres y mujeres.
Lo primero que me pregunto es qué cosas estamos haciendo bien y cuáles mal con estos pichones de trogloditas que criamos… ¿Ustedes piensan estas cosas en el día a día con sus hijos, o es sólo una cuestión que la mayoría de la gente ni se plantea, y es por eso estamos como estamos? Domingo 18 de Marzo de 2007 00:00 ESPOSAS Y AMANTESpor Tita Martinez El sábado ví una película que alquilé, y no es poco teniendo en cuenta que hace meses las devuelvo sin ver porque me quedo dormida.
La cuestión es que quedé atrapadísima viendo “Maridos y esposas”, la última película que filmó Wody Allen con Mia Farrow, antes de dejarla por la hija adoptiva que tenían, Soon Shi.
Tal vez ese morbo me mantuvo despierta, el paralelismo medio tácito que plantea con la vida real del director y la protagonista, porque la película evidentemente se filmó en plena crisis Allen - Farrow, y no creo que un tipo tan psicoanalizado no haya dejado al menos una marca en su obra. Bueno, pero chusmeríos aparte, la película me interesó porque cuenta como si fuera un documental, la crisis de dos parejas que se separan.
En el argumento se ve mucho esto de la atracción por la belleza del cuerpo joven y su frescura, es un tema que les pasa permanentemente a los tipos de esa película. Las novias que se consiguen post separación, son jóvenes, con un cuerpo envidiable, y mucha frescura.
Yo digo, en la vida real… ¿Es una fantasía mia, o verdaderamente estas chiruzas, con un poco de buen sexo y simpatía pueden robarnos a nuestros maridos?
Y si es así, cómo evitarlo.
Muy fácil… En el posteo anterior les dije que iba a retomar eso de seguir siendo las geishas que somos. Bueno ahí voy…
Mi teoría es que las esposas estamos sometidas al desgaste cotidiano que provocan las tareas domésticas, los problemas del laburo, los chicos, la halitosis matinal y otras miserias. Y eso nada más por no meterme con los monstruos internos que todos tenemos y liberamos como locos en cada pelea…
Bueno, la clave es mantener la frescura a pesar de todo. Si claro… Tan fácil (seguro están pensando). Sí, es bastante fácil… En mi caso alcanza con sentirme bien, segura de lo que hago, teniendo proyectos personales, y todo eso que encontraremos fácilmente listado en cualquier libro de Louise Hay.
¡Seguir siendo las geishas que somos! Tener una conversación agradable, atenderlos y mimarlos son sólo algunas claves más… ¿Y ustedes cómo hacen para mantener la frescura? Se aceptan todo tipo de consejos Domingo 11 de Marzo de 2007 00:50 esposasREPARTO EQUILIBRADO DE TAREAS ¡YA!por Tita Martinez Perdón que vuelva sobre el tema, pero no soy yo, es el tema el que insiste en volver. Empecinado, se instala en cada uno de mis pensamientos, en cuantito pienso un poquito las cosas. Por qué tenemos tanto que hacer, y por qué podemos hacerlo simultáneamente, mientras ellos duermen en los laureles.
Yo puedo, cocinar, cuidar a los chicos siguiendo mentalmente sus pasos mientras los escucho, y cuando se hacen esos silencios sospechosos, también puedo ir a chequear que no estén haciendo alguna cagad… Simultáneamente, voy dejando la cocina limpia, pienso qué necesito preparar para arrancar a la mañana siguiente, acomodo las cosas para dejar todo listo mientras se hace la comida, pongo la mesa, y convoco a la tribu ingrata a comer, que encima no son capaces ni de decirte “que rico”, cuando innovás alguna mejora en la receta, sólo para deleitar sus paladares.
Luego, la ida a dormir, que tampoco es una tarea menor o rápida, y que no describo en detalle, porque me tomaría muchos párrafos más, sólo para hablar de lo mismo. La cuestión es simple, si repartiéramos las tareas de un modo equilibrado, tendríamos mucho más tiempo para seguir siendo las gaishas que somos - perdonen que repita esta frase, lo hago porque quiero instalar esta idea que seguramente ampliaré en próximos posteos de este blog.
Y encima, las que trabajamos muchas horas afuera de casa, duplicamos nuestra jornada laboral realizando una tarea que nadie reconoce como el trabajo pesado que es. El otro día comentábamos una nota sobre los salarios del personal doméstico, que decía que el sueldo promedio de estas trabajadoras es de $ 439, y un amigo preguntó - sin ningún chiste que atenuara su gorilismo - si nos parecía poco por no hacer nada.
Pero, más allá de la cruel realidad de este sector - las trabajadoras domésticas son las peor pagas de la escala salarial-, quiero volver a nuestra pequeña sociología de entre casa. El tema era el reparto de tareas, el reparto EQUILIBRADO de tareas…
Subrayo equilibrado, porque tampoco les puedo decir que mi marido no hace nada de nada. Debo ser justa, me ayuda, pero al estilo “si masca chicle, y camina, se cae”… ¿Se entiende no? Imposible pensar en un reparto equilibrado de tareas… No lo lograrían… No les rendiría el tiempo… Estoy segura… Apuesto a que no lo lograrían… ¿Ustedes qué piensan? Domingo 4 de Febrero de 2007 00:03 EL FIN DE LA INOCENCIA MASCULINApor Tita Martinez Charlando con un compañero de laburo sobre los tipos y sus conductas, me contó -en una infidente traición a su género- sobre un libro de Sergio Sinay, un especialista en relaciones humanas que escribió, entre otras cosas, sobre “La masculinidad tóxica”, un concepto más que revolucionario para mi paupérrima mirada feminista.
Por supuesto no voy a contar la charla -que fue larguísima-, pero sí voy a reseñar en esta entrega del blog algunas ideas de Sinay, que me parecieron interesantísimas por varias cuestiones, la primera y fundamental, desplazar el eje de la discusión sobre el rol de los hombres hacia un nuevo punto… El fin de la inocencia masculina… Está claro que ser un troglodita hoy, no es una cuestión cultural, sino una opción dictada por la plena conciencia en uso, de seres racionales que somos.
Es decir, en el Siglo XXI, y con la infinidad de denuncias que ya fueron hechas sobre estos temas, quien no se de por enterado que ya no hay que seguir emulando este modelo machista caduco, es porque está fuera de foco… O es un outsider… ¡Y como tal debe ser tratado (e ignorado)!
Otro tema revelador que encontré en las letras de Sinay, es que esta cuestión de la “Masculinidad tóxica” no afecta sólo a las mujeres, “es un problema que abarca a la humanidad en su conjunto”. Y para ilustrarlo presenta unos datos, que aunque conocidos, me parecieron muy prudentes para citar aquí, e ilustrar un poco más toda esta cuestión:
1) La Organización Mundial de la Salud asegura que cada año mueren 1.200.000 personas por accidentes de tránsito, y que por cada mujer que provoca un accidente, hay 10 hombres que lo hacen. Y no salgan a decir que hay más hombres que mujeres que manejan, porque eso es verdad, pero cuando se toman estadísticas por kilómetros, se mantiene la misma proporción.
2) Durante los primeros cinco años del Siglo XXI se gastaron más de un billón de dólares en guerras, con esa plata se podrían garantizar los servicios básicos a toda la población mundial. Los que deciden esas guerras -y las hacen- siempre son hombres, y las víctimas -mayoritariamente civiles- son generalmente mujeres y niños.
3) En la Provincia de Buenos Aires el 70 % de las mujeres que mueren violentamente lo hacen a manos de hombres conocidos por ellas.
La pregunta que hoy les hago es por qué seguimos dándole cuerda a este reloj que marca horas de otros tiempos... Y más… Como se pregunta el mismo Sinay, por qué seguimos depositando toda la responsabilidad de nuestros problemas sociales, en manos un modelo arcaico, que impulsó al hombre hacia el mundo externo, y replegó a la mujer en las cuestiones de orden doméstico. Cuando está demostrado que las mujeres somos mucho más eficientes, organizadas, metódicas, obsesivas y apasionadas por nuestros trabajos…
¿Y por casa cómo andamos? ¿Sus maridos son un poquito “open mind” para hacerse cargo de semejante cambio cultural? El mío cuando se lo conté me dio un chachetazo… No mentira… Pero no se mostró muy crédulo y me miró con cara de “más de lo mismo, dejate de joder y andá a lavar los platos".
Pero no me importa, sigo abocada a la lectura de “La masculinidad tóxica. Un paradigma que enferma a la sociedad y amenaza a las personas”, de Sergio Sinay.
Después les cuento más… hasta la próxima.
Tita Martinez Viernes 16 de Febrero de 2007 14:05 LO MIO ES NUESTRO ¿Y LO TUYO?por Tita Martinez Principio de mes, alegría y vidrieras tentadoras, las liquidaciones me invaden por todos lados, y fundamentalmente me llaman a comprar. Sublimo haciéndome de una remerita que vale sólo 10 pesos y tiene unos colores espectaculares.
Paso por el cajero y saco todo mi sueldo, me da un poco de desconfianza dejarlo en el banco, además manipular todos mis billetitos que premian mi esfuerzo cada mes me gratifica y en algún sentido me siento millonaria.
Y esa sensación dura hasta que llego a casa, y me topo con las facturas y los miles de gastos que hay que enfrentar todos los meses. Separo la plata para cada cosa, cuota de crédito hipotecario, cuota del auto, seguro, impuestos, servicios y próximos vencimientos de quién sabe qué cosas.
Sentada en la cocina prendí un cigarrillo y me quedé mirando el único billetito de 100 que me quedó después del reparto de divisas para saldar nuestros consumos familiares, por supuesto siempre me embarga el mismo pensamiento “qué poco dura mi sueldo”.
Pero eso no es lo más grave, lo peor es que luego vivo todo el mes con la plata de mi marido, que en realidad no es sólo de él… Aunque es como si lo fuera, porque aunque “todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo mío”, tengo claro que “lo suyo” es de él, y que “lo mío”, en definitiva también es suyo.
En realidad, el error es mío -como mi dinero-, por invertir directamente en pagar los gastos fijos y quedarme sin un mango para gastar en lo que tengo ganas.
Evidentemente no es lo mejor mezclar las economías, y si se hace por requerimientos imprescindibles de la convivencia, debemos dejar muy en claro -como ellos lo hacen-, que no se trata de que mi plata vale menos porque se va rápido. Sobre todo, si no es que se va rápido en vestiditos, sino en gastos fijos de la casa que tenemos en común…
Ya ni me acuerdo la última vez que fui al shopping sin pensar en la cara del ogro cuando vuelto, o en la culpa que me da “malgastar” la plata en ropa cuando “tengo un placard lleno”.
¿Cuál es la mejor manera de socializar la economía familiar sin que nos “cafisheen”? ¿Se puede dar vuelta mi situación? Viernes 2 de Febrero de 2007 17:25 "DEJA YO ME ENCARGO"por Tita Martinez Cuando pienso en todo lo que hago simultáneamente me invade una especie de vértigo adrenalínico que me catapulta hacia mi nuevo millón de tareas que tengo que resolver en los próximos 10 minutos. Una vida de locos la que me tocó vivir…
Y todo por cumplir con este mandato socio episcopal del matrimonio, de la abnegación incondicional y del “dejá yo me encargo”.
“Dejá yo me encargo” generalmente tiene varios usos según sea el estado y momento del matrimonio en cuestión.
Muchas de nosotras lo usamos con amabilidad durante los primeros años (o meses) de casadas para demostrar nuestras acabadas aptitudes de mujeres integrales. ¡Grave error! No hay punto de retorno, es el clásico mal acostumbramiento del que no hay vuelta, los acostumbrás a eso y fuiste, te pasás la vida (o lo que dure la feliz convivencia) haciendo de todo.
Luego, pasados unos años, el “dejá yo me encargo” se tiñe de una monotonía gris y medio costumbrista. Ya ni se dice, se da por sobreentendido que tenés que encargarte de todo, y ante algunas caras feas con aires de reclamo del ala femenina de la pareja, ellos nos parafrasean como un placebo para nuestra creciente mala onda, y se encargan de alguna cosita perdida por ahí, como poner la mesa o levantarla cuando terminan de comer.
Y, ya entrado en años, la versión del “dejá yo me encargo” seguramente más conocida por todas, se traduce como “quedate quieto que si hacés algo seguro yo tengo el doble de laburo”. No faltan los ejemplos para que entiendan, cuando cocinan salpican hasta el baño que está en la otra punta de la casa, y dejan un tendal de ollas, platos, cucharas, cucharitas y demás utensilios que tengan a la vista…
Pasado este momento de pequeña actividad masculina pre andropáusica viene el ocaso, y el "dejá yo me encargo" tiene un atisbo de cariño por verlos hechos pelota, porque sabemos que las mujeres vivimos más que los hombres, entonces generalmente antes de enviudar debemos asistirlos devotamente hasta... que dejamos de encargarnos de todo... ya saben por qué...
Ahora digo yo: ¿quién habrá sido la primera que empezó con el “dejá que yo me encargo”? ¿Habrá sido Eva, que dijo “dejá que la manzana me la como yo” y en ese instante primigenio signó nuestro terrible derrotero hiperactivo? ¿Dios nos castigó y acá estamos? ¿O la cuestión no es tan bíblica y la cuestión es que los hombres no pueden masticar chicle y caminar a mismo tiempo? |