Domingo 13 de Mayo de 2007 22:36
ESPOSAS

Más vale una buena amiga

por Tita Martinez
Hace unos días que me vienen dando vueltas en la cabeza  los crímenes de  estas dos señoras: Norita y Maria Martha, y la imposibilidad de dar con sus asesinos, nadie habla, no se tiene idea de quién fue el o los que las mataron, hay pactos de silencio, etc, y pienso que más allá de todo el dinero del cual disponían, el lujo, la buena vida, el confort, no tenían UNA AMIGA, porque una amiga siempre sabe todo o más de la vida de una, y termino pensando ... Pobres minas, no tenían amigas, ¡pobres de ellas! Si hubieran tenido una de verdad, el primer día ya se sabía todo.

Y pienso en las que SI tenemos amigas, las que saben en qué andamos, a las que les decimos dos palabras y ya saben qué pasa, con tres palabras ya entienden una situación, que saben de nuestra vida sexual, de nuestros maridos, de nuestros amantes,  de nuestros hijos, trabajos y hasta de la vida de nuestra vecina. 

Cuando necesitamos un favor contamos con que si no lo pueden hacer ellas mismas en persona, nos van a proveer al instante la solución, así tengan que hacer una locura o algún hecho  un poquitín reñido con las buenas costumbres.- 

¿Y si tenés que comprarte EL vestuario para una reunión importante? Ella te acompaña a recorrer, mirar, combinar.  Lo que elijas ese día, lo vas a usar por años, porque es el color que mejor te queda, es tu estilo,  es original, y encima TE HACE MAS DELGADA. 

¿Y qué pasa con los maridos?

Si te acompaña tu marido, ya sabés que tendrás que comprarlo en la tercera o cuarta (con suerte) tienda que veas, no digo shopping porque es más fácil hacerles hacer la tarea a los niños un domingo a la noche, que tu marido te acompañe a un shopping un domingo a la tarde.

Si les contamos algo que nos preocupa en el  trabajo, sabemos que cuando el mismo se resuelva tendremos que volver a contar todo el problema de nuevo porque ya habrá sido olvidado a pesar de que se lo relatamos ¡HACE DOS DIAS! 

Un favor lo que se dice un favor hay que pedírselos con unos cuantos días de antelación;  chequear que puedan hacerlo, y cuando llega el día, llamarlos varias veces por teléfono para asegurarnos cien por cien de que la acción será desarrollada sin complicaciones y nosotras podremos quedarnos tranquilas. 

A veces pedir que revisen un enchufe, alguna  falla en la aspiradora o en la persiana que no sube  (¿para qué fueron a un industrial?), es una pérdida de tiempo y energía, lo sabemos.... Pero  no tenemos ganas de llamar a un electricista (cosa que finalmente sucederá, porque queremos dilatar el momento de hacer la cita con el tipo que seguramente  no vendrá en el día y la hora pactada, que nos fallará, y luego lo tendremos en casa un sábado a las 8 de la mañana). Entonces nuestro marido nos tiene una semana o dos con el artefacto en cuestión fallando y arreglándonos  de cualquier manera. ¿Intentaron usar el secador de pelo en el living alguna vez? ¿O planchar arriba de la mesita ratona? SEGURO QUE SI...

A VECES TENEMOS SUERTE Y LO HACEN en poco tiempo...

Pero otras veces la cosa se complica, y el problema que era sencillo se transforma en un escena de aquellas, con algo volando por los aires y la consabida discusión final. 

Por eso: para atención, favores y disponibilidad incondicional LAS AMIGAS, para otro tipos de favores y disponibilidad de vez en cuando, los maridos.-

 

 
Comentarios (14)
Guillermo (anónimo) - 06-06-2007 05:24
EstimadaTita:
Leí en forma casual tu columna, y loscomentarios que suscitó tanto en mujerescomo hombres. El tema da y para mucho, pero creo que el error reside en la generalización del problema. ¿Porqué siempre la divisoria de aguas nosotras y ellos? No todos los tipos somos iguales, para nada. Yo no cambio bombitas ni arreglo enchufes, pero me preocupo porque estén arreglados. Y paralelamente no se me ocurre pensar que "todas" las minas son cuestionadoras, inconformistas, habladoras por demás y toda la sarta de quejas de tono misógino del común. El drama, la mayoría de las veces está en uno. Todos vamos cambiando. Y,finalmente, siquerés te hablo largo de lo que le pasa hoy a un tipo de "cuarenta y diez", no solo frente o al lado de las mujeres, sino frente a simismo. Aflojen. No es para tanto. Es cuestión de tratar de vivir. Eso, de vivir.

Ana Laura Doman (anónimo) - 05-06-2007 00:25
Desde mis 59 años , esposa, madre y abuela leo sus comentarios y estoy recontra segura que para cambiar a los hombres primero tenemos que cambiar nosotras las mujeres, el mayor de mis hijos que ahora tiene tres hijitos es retrato fiel del macho argentino, pero cuando iba al jardìn me llamaron para informarme asustadisimas las "Seño" por iba mucho al " Rincòn de a mamà" ( Existirà aun? ) y justo hoy escuchè muy aflijida a una joven mamà porque le dijeron que su hijo de cuatro años no participaba de los juegos de varones y estaba feliz con los juegos del as nenas, epaaaaaaaa............mamis y dolientes esposas de machos cabrios, donde se supone el que el niño aprenderà a ser sensible, amoroso, cuidador de su prole, servicial etc. etc. si no es desde la infancia, acaso en la cancha de futbol o mirando a Tinellli?

Negra (anónimo) - 25-05-2007 02:39
Están buenísimos los comentarios. Que les pasa a los comentaristas masculinos???? Hieren por la herida??? Ya que les interesa ingresar al espacio soñado para mujeres... opinar y encima con pretenciones irónicas... que les parece si al menos ponen onda???? sean creativos, digo pueden ser creativos?

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Jueves 26 de Abril de 2007 00:03
ESPOSAS

Somos unas ingenuas

por Tita Martinez
No tienen repodridas muchas cosas. ¿No están hartas de que haya humedad y no poder gobernar el pelo? Que existan decenas de productos que indican que eso se puede solucionar, haberlos comprado y que nada surta  el efecto prometido, y sentirse una tarada al ver los diferentes y bellos frascos y frasquitos en el baño.

Todo buscando esa perfección fisica, o lo que se acerque más a ella. Las cremas que nos abren los poros, las que nos los cierran, una crema depilatoria que nos vende la diosa de Dolores Barreiro, que sabemos que no nos va a servir,  porque es para niñas que tienen el vello muy finito y escaso. Compramos lo que le serviría a gente que no lo necesita, un champú para cabellos teñidos, uno para castaños, otros para negros, otros para pelirrojos, la crema para evitar la caída del cabello, caída que todo el mundo sabe que no hay con qué darle, si no, no existirían tantos pelados acomplejados y odiosos por el mundo. NI hablar de las cremas, ampollas, aparatos para combatir la celulitis, que cuestan una fortuna y tampoco sirven para nada. 

A las mujeres nos venden cualquier cosa.

De última, ¿no compramos, acaso,  lo que nos ofreció nuestro príncipe azul y día a día se fue desdibujando,
perdiendo color y terminó siendo un simple mortal, con más defectos que virtudes?

Todos los hombres que se han presentado por nuestras vidas, han venido con una sarta de actitudes amorosas y con aires de enseñarnos algunas cosas y brindarnos más que quitarnos cosas, pero a medida que pasa el tiempo  la regla se va dando vuelta hasta quedar inversamente proporcionada.-

Lo que antes era:
Llamame cuando quieras nunca me molesta que lo hagas
Se transforma en un:  Estoy ocupado te llamo en diez minutos...clack....
Sin preguntar siquiera ¿precisás algo gordita, pasó algo?

Lo que era: Vamos a compartir todo, lo bueno y lo malo es  para los dos, por partes iguales,
Se convierte, saliendo del súper en un: ¿tenés todo lo que te hace falta? ¿Cómo? No nos hace falta a los dos?

Lo que antes era contarnos todo con pelos y señales, escuchando nuestra opinión, en todas sus cuestiones.
Se transforma en un, ¿quién es esta pelandrún/a que le escribe/llama?

Lo que se habia dibujado como alguien galante que nos iba a poner siempre en primer lugar, día a día
Nos dice de un día para otro, sin anestesia,  y cada vez más seguido: hoy no te puedo pasar a buscar, tomate el colectivo, no importa ¿no?

En definitiva son cuestiones que pasan en todas las parejas, pero me parece que lo que nos pasa a nosotras es que nos creemos todo, nos venden cualquier cosa. Somos unas ingenuas.
Comentarios (12)
Coty (anónimo) - 26-04-2007 13:20
A ver si después de leer estos valores promedio, se les pasan las exigencias:

Tintura o reflejos, pelo largo: $70 entre una cosa y otra
Corte $25
Peinado $25
Depilación completita, completita: $40
Si esperan que incurramos en estos gastos muy seguido, abran la billetera....

Crema antiarrugas más o menos buena: $70
Crema anticelulitis marca reconocida $90
Un conjunto bien bonito de "soutien y tanga" (para decirlo bien): $100
Pantuflas dignas: $30
Salto de cama o bata más o menos digno: $80
Cuota de gimnasio (y ropa deportiva), y la lista sigue y sigue así que no osh quejeish, que la esposa de deshabillé roto, al menos les sale baratita...que en estos tiempos no es poco decir.


Laurita (anónimo) - 26-04-2007 13:06
Pero paremos un poco la moto querido Groucho, las minas no cambiamos somos siempre las mismas, en todo caso si querés desde nacimiento somos unas histericas y/o unas conc.... pero no nos damos vuelta como una media,
Uds. pasan como unos caballeros hasta que la ponen, a ver si hablamos claro!

Coty- (http://www.mujerorquesta.blogspot.com) (anónimo) - 26-04-2007 11:52
Esposa se levanta, prepara hijos para el jardín, da desayuno, se viste (¡llega tarde!). ¿Maquillaje? ¿What? Deja los chicos en el jardín camino al trabajo. Esposo, frequito. Esposa regresa del trabajo y trae a los chicos, lee cuadernos y se dedica a las tareas de la casa/hijos. Esposo desparramado xq claro, está FUNDIDO y ante cualquier comentario emite clasica frase alusiva a inflamación de genitales.
Esposa baña hijos, prepara comida, cenan (menos ella, que vigila que sus hijos coman) y los hace dormir. Esposo mira fútbol/Tennis/pega PC. Hora: 23:00. Tiempo disponible para depilación/tareas de embellecimiento (ficticio o no): 10 minutos (máx).
Tiempo p/ir a gimnasio a intentar desafiar ley de gravedad: 0 hs. (esposo sale a correr y juega fútbol los jueves)
Esposo se queja xque ella no llegua al lecho con energía lujuriosa de pantera en celo. Horas de sueño, interrumpido x niños: 5

Señores, al "che" con voz de barrabrava muchos (no todos) se lo han ganado.

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Miércoles 18 de Abril de 2007 00:45
ESPOSAS

Salir con un péndex

por Tita Martinez

Consulta de Nidia

Nidia- 15-04-2007 21:59
Hola soy Nidia, quisiera que hagan algún comentario sobre las parejas
con diferencia de edad (entre 10 y 15), ella mayor, que opinión hay
sobre el respecto, gracias.


 

Querida Nidia,

 

A mí particularmente me encantan las parejas con la diferencia de edad como la que vos mencionás.

Primero, tengo que reconocerlo, me surgen pensamientos libertarios, justicieros, feministas, de esa índole. ¿Por qué los cincuentones pueden y nosotras no? ¿Por qué no llama la atención un señor y una señorita que podrían ser abuelo y nieta y sin embargo son pareja?

¿Por qué si es al revés es un escándalo, un asquete? ¿Por qué los jovencitos dicen: ¿A esta veterana le das? Como queriendo decir, "lo merece" y nosotras jamás diríamos algo semejante. Nosotras decimos: "¡que señor interesante!".

Creo que los pendejos nos gustan, pero nos disgusta más el ridículo, es difícil imaginarnos teniendo una vida social o salir a mostrar a nuestra pareja, como hacen ellos, que se transforman inmediatamente en ídolos de la platea masculina, ¡Si que la hiciste bien! SE DICEN ENTRE ELLOS.
En eso es en lo que creemos que caeríamos manteniendo una historia o un romance con un joven mucho menor que nosotras. "La gente que va a pensar" "que lo mantengo" "que es un gigoló" "que soy una vieja degenerada".

Si vemos a un Mariano Martínez mostrando su cuerpazo, decimos ¡guau!, humm, que fuerte! O decimos, ¿le das, le doy?

A decir verdad Nidia, creo que nunca me atrevería a enamorarme o tener un rollo con un tipo con una diferencia de edad considerable, si bien tengo amigas que me cuentan que son sensaciones muy agradables las que te brindan estos veinteañeros, algunas lo frivolizan y dicen: buscate uno, vas a ver que bueno que está vivir algo así, cero compromiso y ellos saben que puede terminar en cualquier momento.

Pero, reconozco que son mis prejuicios mas arraigados. Un bonito cuerpo, una cara jovial, una sonrisa llena de vida, nos gustan  a todas, pero me pesaría más el que dirán.

Pienso que todas nos mereceríamos una aventurilla de esas. Y si da para más que una aventurilla también. Pero, ¿quién se anima chicas?

Por eso Nidia, si esa es tu historia, antes que nada te felicito por haberte animado y luego, te digo, ¡adelante el futuro lo hacen las valientes!


Besos y hasta la semana que viene.

Comentarios (18)
Carla (anónimo) - 20-04-2007 22:42

Felicitaciones Tita... esto tiene pimienta !!!!!
todas las opiniones tienen su sustento válido, y su lado oscuro. Hay que saber generar eso !

el Papá (anónimo) - 20-04-2007 22:36
... a no engañarse, las relaciones con grandes diferencias de edad tienen alto riesgo de muerte súbita. Lo dice alguien que supo llevar de la mano a una muchachita veinte años menor, sentirse muy ridículo bailando en un boliche, o en un recital de los Piojos en medio del pogo. Las etapas de vida que no se experimentan son asignaturas pendientes posteriores... las veinte añeras necesitan cosas que los cuarentones no queremos hacer, y viceversa.
Desde ya que la cama es maravillosa, tanta energía, carnes tan firmes... pero después, una quiere ver el Disney channel, y el otro el Discovery.
Como aventura está ok ( moral aparte ), pero si se prolonga puede haber patología... en el caso de Uds. chicas, después no se quejen cuando se dice que tienen tendencia a ser mamás, más que esposas.
que la vida os colme de placeres...!

El Nene (anónimo) - 19-04-2007 17:05
.......(familia hijos nietos etc.) todo se supera, mientras escribo no puedo dejar de recordar todo lo que ella me enseño y me hizo vivir con mi corta edad ella me mostró que se podía ser feliz con pocas cosas, si me arrepiento? NO, no me arrepiento de haber vivido mi juventud con una persona mayor que yo, yo lo viví intensamente mientras duro fui feliz y si bien hoy no estoy con ella, soy feliz por aquello que viví, es por eso querida amiga no te hagas problema por lo que piensen los demás seguí tu instinto y disfruta de la vida que es una sola y esos momentos son irrepetibles,hoy a un año de aquel ultimo beso sigo recordándola(si alguien ve a Dios,díganle que la extraño).El Nene

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Miércoles 11 de Abril de 2007 01:57
ESPOSAS

TODAS SOMOS CECILIA

por Tita Martinez

En estos últimos días, escuchamos azoradas a Cecilia Milone, y a la otra Cecilia, y nos reímos, y opinamos, etc. etc, algunas del lado de la legal y otras del otro lado, pero... quién de nosotras puede decir que alguna vez, no estuvo involucrada en alguna historia parecida, ¿quién no se mandó alguna?  

Las mujeres somos zorras, cuando se nos mete una idea, cuando se nos cruza un tipo que nos gusta, que nos resulta atractivo vamos a hacer todo tipo de truquitos para tener su atención, de ahí a que el chivo caiga hay un paso. Puede ser un compañero de facu, de oficina, un vecino, un ex novio, pero bueno... un día lo empezamos a mirar con otros ojos, entonces... surgen  distintas técnicas, siempre tenemos problemas y buscamos su contención porque es un tipo que sabe escuchar, preguntamos por sus cosas, en fin charlas, amistad...

Si es de la oficina o de la facu, te vestís seductoramente pero no gatuna, te desabrochás un botón más de la camisa esa que tenés medio transparentona y sólo para ocasiones especiales, con un corpiño bien bordado y sugerente, una pollera semicorta y bueno, una cruzadita de piernas así como al pasar.

Queremos a todos con nosotras y a nuestros pies, sin importar mucho el para qué, después se verá, lo importante es sentir el poder de tu capacidad de seducción. 
¿Habrá llegado el momento de reconocer que nos comportamos como histéricas? Hummm… ¡Ojo! No significa que lo seamos. Sólo nos comportamos como tales. Queremos, que aunque esté con otra, sentir que lo seducimos y que si quisiéramos lo tendriamos ahí.

Me acuerdo de una amiga que estaba separada de su marido y él venía a buscar al hijo de ambos, obvio en la puerta se producía un saludo ligero y al pasar, hola-chau, cuando ella se enteró de que él estaba de novio, lo esperaba en musculosa y shorts, que podía ser un look de entrecasa normal  si no hubiera sido que la historia se desarrollaba en pleno junio. Hacemos  estas  cosas, entonces cómo no va a tener lógica para nosotras que salga la Milone a ventilar todo, lo quiere hundir al tipo, si  vivís una situación así, lo menos que haría cualquiera de nosotras sería eso, el pobre Nito debe estar en la casa pasando unos momentos! ¡Objetivo logrado!
 
Recuerdo cuando tomé unas largas vacaciones en la oficina y contrataron una suplente, en fin una morocha con una delantera impresionante, buen cuerpo, zorra cien por cien, pero del estilo “soy un poco tonta”, "no me puse corpiño hoy porque me olvidé", hete aquí que esta muchacha era más rápida que el tren bala,  cuando fuimos a almorzar ese día, y vi como se estiraba en la silla, levantaba los brazo hacia atrás, se levantaba la remerita y sacaba los pectorales, dije, mmmmhhhhh, obviamente varios fueron cayendo alrededor de ella, que tenía una especie de histeria porque no concretaba con ninguno, (bueno uno o dos de diez es poco) yo tenía una amigo muy amigo, sensible que se preocupaba por mi, en fin comíamos con un grupito, se conocían nuestras familias, mientras yo estuve afuera no tuve noticias de mi supuesto amigo, que obviamente se estaba haciendo amiguísimo de la pechugona.

 

Pero la sorpresa final estaba aguardando en mi computadora, ella había usado mi outlook obviamente y como sin querer  había dejado un mail de MI amigo, mi amoroso amigo, reciente padre, excelente persona, mi cara se transfomó, dije que zorra!  Él le decía que ella era una persona sensacional, una divina, que no dejara que nadie la lastime porque valía demasiado... y lo demás no lo recuerdo porque me obnubilé, no le hablé a él por un mes.... lo que más me jodía era que ella me había dejado  el mensaje pura y exclusivamente para mi, para mi odio y para su regocijo.

Vos las ves, las identificás y sabés de qué se trata, qué hacés cuando tu marido dice algo así como: ¡que buena que es fulanita! Nos trajo un chocolate a cada uno de la oficina  por el día del amigo. Con un mensajito adentro escrito por ella. ¿No te recorre un frío por la espalda?

Comentarios (13)
sandra (anónimo) - 11-04-2007 20:13
Esto no es una cuestion de muy profesional, clase alta, media, baja, con familia sin familia, la mas enferma es la Oviedo mal que le pese cayo en la trampa de conservar cierto prestigio por estar con el marido de dolares pusimos dolares queremos, amigo del Radical a cien pasos de la casa rosada el unico que trabajaba sin ferrari y se fue en helicoptero privado, y dejo al pais incendiado, creo que no es menor recordar esto, se habra visto como vicejefa, y ademas su dinero , que le toca, o aguanto por que es todo una sociedad y se quedaba en la calle sin carrera, trabajando por un poco como muchas de nosotras. Nosotras no aguantamos si no estamos convencidas que algo bueno vamos a obtener, dejo su carrera y ahora debe ir al psiquiatra. La Milone estubo barbara hablo cundo tuvo que hablar y luego callo, cuando todos pensaron que iba por mas la mina se planto bien parada. Por lo demas un minuto de boludez tenemos todas. Oviedo este es el costo te hubieras ido a bailar con Reina.

chechu (anónimo) - 11-04-2007 19:23
este tipo de comportamientos es netamente femenimo.todas lo utilizamos y todas lo padecimos..podemos ser muy crueles y despiadadas,si nos vemos obligadas a disputar la sola atencion de un hombre..la que este libre de pecado tire la primera piedra.

patricia (anónimo) - 11-04-2007 11:39
laurita me hiciste acordar a una secretaria que cuando sabía que venia un abogado que le gustaba, se llevaba en una bolsita un par de sandalias taco aguja con pulserita, cuando el doc se iba ella las guardaba y se ponia los tacos bajos, SOMOS TREMENDAS! pero algunas cosas que hacemos son divertidas

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ESPOSAS

¿CUÁNDO ME CONVERTÍ EN UNA SEÑORA?

por Tita Martinez

No sé cuándo dejaron de referirse a mi persona como "esa chica" y pasé a ser "la señora". No es que crea que hay que andar por la vida haciéndose la pendeja, cuando una no lo es. Pero, no nos corten las piernas antes de tiempo...

De un día para el otro estás esperando en un  negocio, y una empleaducha veinteañera dice a boca de jarro:

- ¿A quién le toca? ¿A Ud. señora?

Y en ese instante se te congela el alma. La mirás con odio y  herida en lo más profundo de tu   autoestima, decís en voz muy baja:

 - Sí, me toca a mí.

Le pedís un jean y te pregunta si es para vos, como insinuando que estás en el lugar equivocado y que tendrías que salir corriendo a la tienda de "señoras".

Esto es en cuanto a las primeras amarguras de la denominación cuando tenes treinta y pico. Pero después llega el día, el maldito día, inolvidable para todas, en que dejamos de ser señorita para ser SEÑORA, aparece el primer pocito, la celulitis, se caen los cachetes y no precisamente los de la cara, en fin pasa todo junto.

No sabés cuál es el primer hecho en suceder, pero de repente los tenés todos juntos, ¿qué te pasó?  TODO lo que se indica en todos lados como lo "mejor de la   vida, la plenitud"... La maternidad, los cuarenta...y a tu alrededor? Buscás a tus "hermanas mujeres"  que atraviesen lo mismo que vos, tus amigas están en lo mismo.

Entonces ves a las actrices, que  desde todas las revistas te informan: ME HICE LAS LOLAS,  no tenía otra...   Me habían quedado un desastre después de amamantar, y vos  te  decis yo tuve tres partos, que hago? y no me hice las lolas, la respuesta viene sola...pero las ves impecables en las revistas después de haber parido, y te mirás en el espejo, te mirás en la cara de la gente cuando te pregunta, ¿cuántos años cumplis? decís 43, y te dicen: pero, estás bien, y decís qué pasa? Por supuesto que estoy bien, por qué  tanto empeño en decírmelo. ¿Eso es un cumplido? Algo así como: TENÉS CUARENTA O MAS PERO TODAVIA PARECES UNA MINA. y encima  AGRADABLE, y volvés a mirar a las "OTRAS", a las siempre apetecibles cuarentonas que te muestran en la tele o en las revistas, (y cuando las observás  te ovidás que existe el photoshp.... hablando de eso, vieron las fotos de Aaracelli sin photoshop?  Un poco de justicia che!)

La carrne firme es sinónimo de  DESEABLE,  la carne fláccida ... ¡NO! No hay vueltas amigas, no merecés que nadie te mire, te diga un piropo o se fijen en vos, para las veinteañeras estás decadente, cualquier tipo que se precie las va a mirar a ellas primero y si no les  dan bola quedamos nosotras. Pero nosotras somos el  infierno temido inevitable  que les espera... y por eso nos odian, y por eso cuando hablan de la celulitis parece que hablan del mismísimo satanás.  El territorio que no quieren visitar.

Hace poco cumplí años, fuimos a almorzar con mis compañeras de trabajo más queridas, una de 22, otra de 25 y otra de 38, todas han cumplido ya los años desde que nos hicimos habitués del lugar,  pero a mi... me regalaron el almuerzo y el champagne, casi mueren, no entendieron nada, mujeres al fin, dijo cada una,  ¿por qué a mí no? A la tercera vez  me molesté y dije: ¿por qué se preguntan tanto? ¿por que tanta cuestión? No puede ser que yo sea en algún aspecto má agradable o má merecedora que uds. de semejante gesto? Perdón, hoy me tocó!

Pero bueno, nosotras saboreamos y esperamos. Nosotras sabemos que Dolores Barreiro no es eterna.

 

Comentarios (10)
MIRIAM (anónimo) - 05-04-2007 10:04
Y BUENO A TODAS NOS LLEGA, PERO QUIEN NOS QUITA LO BAILADO, PERO UNA YA ESTA MAS ALLA DEL BIEN Y DEL MAL, DE LOS 18 A LOS 25 ESTAMOS PARA LOS CACHETAZOS DE LOS 25 A LOS 35 ESTAMOS CON LAS INSEGURIDADES DE TODO TIPO Y DE LOS 40 EN ADELANTE ESTAMOS PARA QUE NOS AGUANTEN.

Ceci (anónimo) - 05-04-2007 09:20
Ja ja! Cuanta razon tiene esta nota! Yo me muero cuando en el gimnasio me dicen SEÑORA esos muchachitos de 20 que andan por ahi y me tratan de ud...no sé ,no me acostumbro y no me gusta mucho que digamos...

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Martes 27 de Marzo de 2007 00:00

PÓNGANSE LAS PILAS… PLISSSS

Estaba trabajando muy concentrada en mi computadora, pensando cuál iba a ser el tema para el posteo de esta semana. De repente, me dieron ganas de hacer pis, hice lo propio, fui corriendo al baño, me senté, y lo que iba a ser un trámite rápido e instantáneo, se convirtió en una asquerosa rutina que me aqueja cada vez que me siento en el inodoro de casa (casi el único donde apoyo mis sentaderas).

¡Por qué no pueden levantar la tapa! ¡Por qué salpican tanto y no entienden que nosotras apoyamos nuestra delicada anatomía sobre sus deshechos líquidos! Ya estoy harta de explicarle, tomé varias medidas al respecto y nada, le entra por un oído y le sale por el otro, la cuestión es que cada vez que voy al baño, termino teniéndome que lavar las piernas, porque a nadie le gusta andar llevando el pis de los otros en su propia anatomía.

La situación llegó a tal punto que hasta tengo una toallita especialmente predestinada a secarme las piernas después de cada ida al baño. Un horror, el colmo de la falta de consideración llevada a su extremo más asqueroso.

Y lo peor es que cuando se lo digo, me dice “sí, sí, ya sé” y lo vuelve a hacer sistemáticamente cada vez que puede. Estoy a punto de resignarme, pero no lo quería hacer sin pasarles la posta a ustedes. ¿Electrificar el inodoro? ¿Dejar carteles? ¿Tener la tapa siempre baja, para que sí o sí la tengan que levantar? No sé… Verdaderamente no se más qué hacer para que entienda mi problema.

Ya me hice adicta a la lavandina… Estoy cansada de rociar el inodoro y zonas aledañas, siempre afectadas por esas asquerosas gotitas amarillentas que convierten nuestro baño en un asco que recuerda por sus olores al de cualquier estación de trenes. Verdaderamente no se cómo cortar esta situación. ¿Ustedes tienen alguna idea? ¿Sus maridos las torturan con miserias similares? ¿Cuáles?

Comentarios (15)
vanina (anónimo) - 04-04-2007 13:07
HOla Chicas, y si .. lamentablemente es asi, en mi caso no solo eso sino que a veces (casi siempre) mi marido se olvida de apretar el boton con lo cual ademas de la tabla mojada se suma el orin en el inodoro ergo: un olor que se expande hasta los alrededores del baño.
Crei que era la unica loca que ponia carteles pero evidentemente no!!
Y eso no es nada.. cuando se lava las manos( porque es muy limpito)
deja la canilla un poco abierta y siempre queda perdiendo agua (cosa que detesto) es decir que cada vez que mi querido marido sale del baño, ahi estoy yo como una loca, supervisando todo.
Alguien tiene alguna idea de que hacer en estos casos ??
Me gusto lo de electrificar el inodoro...

Daniela (anónimo) - 03-04-2007 19:06
y chicas...resignacion!!!
en mis epocas de "recienc asada" opte por poner cartelitos pero funciono muy pococ tiempo, por eso te digo querida amiga, seria bueno NO LIMPIAR EL BAÑO hasta que el se queje, cuando lo haga le das la exlpicacion que mas creas conveniente. Si pasado esto, lo volviera a hacer...repetimos la huelga de lavar el baño, si es asqueroso pero a la larga, funciona!!!!

Andrea (anónimo) - 03-04-2007 19:05
El problema es cuando una se enamora perdidamente de alguien que a cada paso deja sus "huellas". Pelos en la bañera, tablas levantadas, un reguero caótico de basura, grasa y suciedad varias en la cocina cada vez que prepara algo ( y lo peor es que le encanta y lo hace con frecuencia), colillas debajo de la cama, 25 vasos usados a la vez.. camisas lavadas y planchadas amorosamente, tiradas hechas un bollo despues de 3 horas de uso, lanzamiento de zapatillas con barro en el dormitorio recién limpiado... ceniza en las alfombras... Y si le digo algo se ofende terriblemente... ¿ Existe alguna solucí+on que no implique una discusión?.

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Domingo 25 de Marzo de 2007 00:00

SEMILLERO DE MACHISTAS

por Tita Martinez

Hoy quiero retomar un tema que apareció mucho en los comentarios de este blog, la cuestión fue remarcada por varios lectores y es muy cierta, vivimos quejándonos de las actitudes masculinas, pero generalmente somos las madres las que seguimos reproduciendo en la educación de nuestros hijos varones, el modelo del macho alfa dominante.

Una vez fui a la casa de una amiga y me sorprendió muchísimo que su hijito de dos años tuviera una muñeca a la que le cambiaba los pañales… “¡Genial, qué modernos!” -pensé-, pero debo reconocer que en la imagen había algo que no me cerraba y que me chocaba profundamente, y el problema no era el niño y su juguete, sino yo y mis malditos prejuicios.

En realidad la anécdota me sirve para ilustrar cómo tenemos metidos a fuego estos principios tan estereotipados, y sólo nos damos cuenta cuando saltan por algún disparador que rompe con lo que nuestros ojos están acostumbrados a ver.

El quid de la cuestión en ese caso, es romper con el acostumbramiento del ojo y plantearnos realmente las bases para una educación “open mind”, que nos permita corrernos de los valores establecidos, y crear un semillero de tipos sensibles a nuestras necesidades.

Depende de cada familia la intensidad real que toman estos planteos, en líneas generales las madres nos ocupamos de las cuestiones cotidianas, y los padres de traducir las claves de pertenencia al género.

Pero, si las madres y los padres de los varones argentinos, nos pusiéramos a comprender la verdadera importancia que tiene una educación amplia e integrada, creo que recién ahí tendremos en nuestras manos el semillero de la verdadera revolución que iguale en algún sentido a hombres y mujeres.

Lo primero que me pregunto es qué cosas estamos haciendo bien y cuáles mal con estos pichones de trogloditas que criamos… ¿Ustedes piensan estas cosas en el día a día con sus hijos, o es sólo una cuestión que la mayoría de la gente ni se plantea, y es por eso estamos como estamos?

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Domingo 18 de Marzo de 2007 00:00

ESPOSAS Y AMANTES

por Tita Martinez

El sábado ví una película que alquilé, y no es poco teniendo en cuenta que hace meses las devuelvo sin ver porque me quedo dormida.

La cuestión es que quedé atrapadísima viendo “Maridos y esposas”, la última película que filmó Wody Allen con Mia Farrow, antes de dejarla por la hija adoptiva que tenían, Soon Shi.

Tal vez ese morbo me mantuvo despierta, el paralelismo medio tácito que plantea con la vida real del director y la protagonista, porque la película evidentemente se filmó en plena crisis Allen - Farrow, y no creo que un tipo tan psicoanalizado no haya dejado al menos una marca en su obra. Bueno, pero chusmeríos aparte, la película me interesó porque cuenta como si fuera un documental, la crisis de dos parejas que se separan.

En el argumento se ve mucho esto de la atracción por la belleza del cuerpo joven y su frescura, es un tema que les pasa permanentemente a los tipos de esa película. Las novias que se consiguen post separación, son jóvenes, con un cuerpo envidiable, y mucha frescura.

Yo digo, en la vida real… ¿Es una fantasía mia, o verdaderamente estas chiruzas, con un poco de buen sexo y simpatía pueden robarnos a nuestros maridos?

Y si es así, cómo evitarlo.

Muy fácil… En el posteo anterior les dije que iba a retomar eso de seguir siendo las geishas que somos. Bueno ahí voy…

Mi teoría es que las esposas estamos sometidas al desgaste cotidiano que provocan las tareas domésticas, los problemas del laburo, los chicos, la halitosis matinal y otras miserias. Y eso nada más por no meterme con los monstruos internos que todos tenemos y liberamos como locos en cada pelea…

Bueno, la clave es mantener la frescura a pesar de todo. Si claro… Tan fácil (seguro están pensando). Sí, es bastante fácil… En mi caso alcanza con sentirme bien, segura de lo que hago, teniendo proyectos personales, y todo eso que encontraremos fácilmente listado en cualquier libro de Louise Hay.

¡Seguir siendo las geishas que somos! Tener una conversación agradable, atenderlos y mimarlos son sólo algunas claves más… ¿Y ustedes cómo hacen para mantener la frescura? Se aceptan todo tipo de consejos

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Domingo 11 de Marzo de 2007 00:50
esposas

REPARTO EQUILIBRADO DE TAREAS ¡YA!

por Tita Martinez

Perdón que vuelva sobre el tema, pero no soy yo, es el tema el que insiste en volver. Empecinado, se instala en cada uno de mis pensamientos, en cuantito pienso un poquito las cosas. Por qué tenemos tanto que hacer, y por qué podemos hacerlo simultáneamente, mientras ellos duermen en los laureles.

Yo puedo, cocinar, cuidar a los chicos siguiendo mentalmente sus pasos mientras los escucho, y cuando se hacen esos silencios sospechosos, también puedo ir a chequear que no estén haciendo alguna cagad… Simultáneamente, voy dejando la cocina limpia, pienso qué necesito preparar para arrancar a la mañana siguiente, acomodo las cosas para dejar todo listo mientras se hace la comida, pongo la mesa, y convoco a la tribu ingrata a comer, que encima no son capaces ni de decirte “que rico”, cuando innovás  alguna mejora en la receta, sólo para deleitar sus paladares.

Luego, la ida a dormir, que tampoco es una tarea menor o rápida, y que no describo en detalle, porque me tomaría muchos párrafos más, sólo para hablar de lo mismo. La cuestión es simple, si repartiéramos las tareas de un modo equilibrado, tendríamos mucho más tiempo para seguir siendo las gaishas que somos - perdonen que repita esta frase, lo hago porque quiero instalar esta idea que seguramente ampliaré en próximos posteos de este blog.

Y encima, las que trabajamos muchas horas afuera de casa, duplicamos nuestra jornada laboral realizando una tarea que nadie reconoce como el trabajo pesado que es. El otro día comentábamos una nota sobre los salarios del personal doméstico, que decía que el sueldo promedio de estas trabajadoras es de $ 439, y un amigo preguntó - sin ningún chiste que atenuara su gorilismo - si nos parecía poco por no hacer nada.

Pero, más allá de la cruel realidad de este sector - las trabajadoras domésticas son las peor pagas de la escala salarial-, quiero volver a nuestra pequeña sociología de entre casa. El tema era el reparto de tareas, el reparto EQUILIBRADO de tareas…

Subrayo equilibrado, porque tampoco les puedo decir que mi marido no hace nada de nada. Debo ser justa, me ayuda, pero al estilo “si masca chicle, y camina, se cae”… ¿Se entiende no? Imposible pensar en un reparto equilibrado de tareas… No lo lograrían… No les rendiría el tiempo… Estoy segura… Apuesto a que no lo lograrían… ¿Ustedes qué piensan?

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Domingo 4 de Febrero de 2007 00:03

EL FIN DE LA INOCENCIA MASCULINA

por Tita Martinez

Charlando con un compañero de laburo sobre los tipos y sus conductas, me contó -en una infidente traición a su género- sobre un libro de Sergio Sinay, un especialista en relaciones humanas que escribió, entre otras cosas, sobre “La masculinidad tóxica”, un concepto más que revolucionario para mi paupérrima mirada feminista.

Por supuesto no voy a contar la charla -que fue larguísima-, pero sí voy a reseñar en esta entrega del blog algunas ideas de Sinay, que me parecieron interesantísimas por varias cuestiones, la primera y fundamental, desplazar el eje de la discusión sobre el rol de los hombres hacia un nuevo punto… El fin de la inocencia masculina… Está claro que ser un troglodita hoy, no es una cuestión cultural, sino una opción dictada por la plena conciencia en uso, de seres racionales que somos.

Es decir, en el Siglo XXI, y con la infinidad de denuncias que ya fueron hechas sobre estos temas, quien no se de por enterado que ya no hay que seguir emulando este modelo machista caduco, es porque está fuera de foco… O es un outsider… ¡Y como tal debe ser tratado (e ignorado)!

Otro tema revelador que encontré en las letras de Sinay, es que esta cuestión de la “Masculinidad tóxica” no afecta sólo a las mujeres, “es un problema que abarca a la humanidad en su conjunto”. Y para ilustrarlo presenta unos datos, que aunque conocidos, me parecieron muy prudentes para citar aquí, e ilustrar un poco más toda esta cuestión:

1) La Organización Mundial de la Salud asegura que cada año mueren 1.200.000 personas por accidentes de tránsito, y que por cada mujer que provoca un accidente, hay 10 hombres que lo hacen. Y no salgan a decir que hay más hombres que mujeres que manejan, porque eso es verdad, pero cuando se toman estadísticas por kilómetros, se mantiene la misma proporción.

2) Durante los primeros cinco años del Siglo XXI se gastaron más de un billón de dólares en guerras, con esa plata se podrían garantizar los servicios básicos a toda la población mundial. Los que deciden esas guerras -y las hacen- siempre son hombres, y las víctimas -mayoritariamente civiles- son generalmente mujeres y niños.

3) En la Provincia de Buenos Aires el 70 % de las mujeres que mueren violentamente lo hacen a manos de hombres conocidos por ellas.

La pregunta que hoy les hago es por qué seguimos dándole cuerda a este reloj que marca horas de otros tiempos... Y más… Como se pregunta el mismo Sinay, por qué
seguimos depositando toda la responsabilidad de nuestros problemas sociales, en manos un modelo arcaico, que impulsó al hombre hacia el mundo externo, y replegó a la mujer en las cuestiones de orden doméstico. Cuando está demostrado que las mujeres somos mucho más eficientes, organizadas, metódicas, obsesivas y apasionadas por nuestros trabajos…

¿Y por casa cómo andamos? ¿Sus maridos son un poquito “open mind” para hacerse cargo de semejante cambio cultural? El mío cuando se lo conté me dio un chachetazo… No mentira… Pero no se mostró muy crédulo y me miró con cara de “más de lo mismo, dejate de joder y andá a lavar los platos".

Pero no me importa, sigo abocada a la lectura de “La masculinidad tóxica. Un paradigma que enferma a la sociedad y amenaza a las personas”, de Sergio Sinay.

Después les cuento más… hasta la próxima.

Tita Martinez
 

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Viernes 16 de Febrero de 2007 14:05

LO MIO ES NUESTRO ¿Y LO TUYO?

por Tita Martinez

Principio de mes, alegría y vidrieras tentadoras, las liquidaciones me invaden por todos lados, y fundamentalmente me llaman a comprar. Sublimo haciéndome de una remerita que vale sólo 10 pesos y tiene unos colores espectaculares.

Paso por el cajero y saco todo mi sueldo, me da un poco de desconfianza dejarlo en el banco, además manipular todos mis billetitos que premian mi esfuerzo cada mes me gratifica y en algún sentido me siento millonaria.

Y esa sensación dura hasta que llego a casa, y me topo con las facturas y los miles de gastos que hay que enfrentar todos los meses. Separo la plata para cada cosa, cuota de crédito hipotecario, cuota del auto, seguro, impuestos, servicios y próximos vencimientos de quién sabe qué cosas.

Sentada en la cocina prendí un cigarrillo y me quedé mirando el único billetito de 100 que me quedó después del reparto de divisas para saldar nuestros consumos familiares, por supuesto siempre me embarga el mismo pensamiento “qué poco dura mi sueldo”.

Pero eso no es lo más grave, lo peor es que luego vivo todo el mes con la plata de mi marido, que en realidad no es sólo de él… Aunque es como si lo fuera, porque aunque “todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo mío”, tengo claro que “lo suyo” es de él, y que “lo mío”, en definitiva también es suyo.

En realidad, el error es mío -como mi dinero-,  por invertir directamente en pagar los gastos fijos y quedarme sin un mango para gastar en lo que tengo ganas.

Evidentemente no es lo mejor mezclar las economías, y si se hace por requerimientos imprescindibles de la convivencia, debemos dejar muy en claro -como ellos lo hacen-, que no se trata de que mi plata vale menos porque se va rápido. Sobre todo, si no es que se va rápido en vestiditos, sino en gastos fijos de la casa que tenemos en común…

Ya ni me acuerdo la última vez que fui al shopping sin pensar en la cara del ogro cuando vuelto, o en la culpa que me da “malgastar” la plata en ropa cuando “tengo un placard lleno”.

¿Cuál es la mejor manera de socializar la economía familiar sin que nos “cafisheen”? ¿Se puede dar vuelta mi situación?

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Viernes 2 de Febrero de 2007 17:25

"DEJA YO ME ENCARGO"

por Tita Martinez

Cuando pienso en todo lo que hago simultáneamente me invade una especie de vértigo adrenalínico que me catapulta hacia mi nuevo millón de tareas que tengo que resolver en los próximos 10 minutos. Una vida de locos la que me tocó vivir…

Y todo por cumplir con este mandato socio episcopal del matrimonio, de la abnegación incondicional y del “dejá yo me encargo”.

“Dejá yo me encargo” generalmente tiene varios usos según sea el estado y momento del matrimonio en cuestión.

Muchas de nosotras lo usamos con amabilidad durante los primeros años (o meses) de casadas para demostrar nuestras acabadas aptitudes de mujeres integrales. ¡Grave error! No hay punto de retorno, es el clásico mal acostumbramiento del que no hay vuelta, los acostumbrás a eso y fuiste, te pasás la vida (o lo que dure la feliz convivencia) haciendo de todo.

Luego, pasados unos años, el “dejá yo me encargo” se tiñe de una monotonía gris y medio costumbrista. Ya ni se dice, se da por sobreentendido que tenés que encargarte de todo, y ante algunas caras feas con aires de reclamo del ala femenina de la pareja, ellos nos parafrasean como un placebo para nuestra creciente mala onda, y se encargan de alguna cosita perdida por ahí, como poner la mesa o levantarla cuando terminan de comer.

Y, ya entrado en años, la versión del “dejá yo me encargo” seguramente más conocida por todas, se traduce como “quedate quieto que si hacés algo seguro yo tengo el doble de laburo”. No faltan los ejemplos para que entiendan, cuando cocinan salpican hasta el baño que está en la otra punta de la casa, y dejan un tendal de ollas, platos, cucharas, cucharitas y demás utensilios que tengan a la vista…

Pasado este momento de pequeña actividad masculina pre andropáusica viene el ocaso, y el "dejá yo me encargo" tiene un atisbo de cariño por verlos hechos pelota, porque sabemos que las mujeres vivimos más que los hombres, entonces generalmente antes de enviudar debemos asistirlos devotamente hasta... que dejamos de encargarnos de todo... ya saben por qué...

Ahora digo yo: ¿quién habrá sido la primera que empezó con el “dejá que yo me encargo”? ¿Habrá sido Eva, que dijo “dejá que la manzana me la como yo” y  en ese instante primigenio signó nuestro terrible derrotero hiperactivo? ¿Dios nos castigó y acá estamos? ¿O la cuestión no es tan bíblica y la cuestión es que los hombres no pueden masticar chicle y caminar a mismo tiempo?

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Martes 23 de Enero de 2007 00:12

CUANDO LA MUJER ORQUESTA DESAFINA

por Tita Martinez

Lunes, me levanto antes que todos, acomodo lo que veo, mando a los chicos a la colonia. Me tomo unos mates, me baño y voy para el trabajo. Salgo a las seis de la tarde, paso por el súper y hago unas compras. Llego tipo siete y media, acomodo el despelote visible, preparo la comida. Dispongo las cosas en baño para la ducha de cada uno, pongo la mesa, comemos, levanto y lavo los platos. Quiero mirar un poco la tele, pero me acuerdo que no tendí la ropa que está desde ayer mojada en el lavarropas… Seguro toma olor. Hago eso y pienso que estoy demasiado agotada  para mirar la tele. Mejor me voy a dormir.

Martes, me levanto antes que todos, acomodo lo que veo, despacho a los chicos a la colonia. Me tomo unos mates, me baño y voy para el laburo. Salgo a las seis de la tarde, paso por la pescadería porque hace rato que no comemos pescado, llego tipo siete y media, acomodo el despelote visible, preparo la comida. Y los mando a bañar, la nena tiene unos granitos que espero no sea una eruptiva en verano… Todos se sientan a comer, nadie dice nada de la comida (obvio), me desilusiono pero no me doy cuenta, porque estoy acostumbrada. Quiero hacer algo distinto, llamo a mis amigas para juntarnos en algún momento de la semana. Nunca podemos coincidir los horarios. Me voy a dormir.

Miércoles, me levanto, acomodo y despacho a los chicos. No tengo tiempo para el mate porque tengo que ir a pagar la luz y la tarjeta que vencen hoy, tengo tantas ganas de ir al banco, como de usar un cactus de esponja para baño. Tengo que ir igual, eso hago. Llego tarde al laburo, ya estoy para unas vacaciones, pero me faltan unos diez meses para poder tomármelas. Llego haciendo malabares a mi hora de salida, no tengo ganas de cocinar, hoy pedimos pizza. Y si quieren… que nadie se bañe. No puedo con mi alma. Llamo a las chicas… Están todas más o menos igual.

Jueves, todo igual, pero yo a esta altura ya tengo menos onda que un clavo. Hagan lo que quieran… ¡Pero háganlo ustedes! Paso el día de oficina como puedo. Llamo urgente a alguien, necesito hablar, que me escuchen largamente. No sé qué hacer, o cómo hacer para salir de la rutina. Estoy presa. Se viene el fin de semana y ya sé exactamente cómo va a ser todo… Mucho “trabajo de mamá” con los chicos, comiditas especiales, visita de suegra y/o madre, fútbol de domingo, planchar la ropa para el lunes. Me ahogo, pero no me doy cuenta porque estoy acostumbrada.

Viernes, me levanto un poco más contenta porque el sábado por lo menos no pongo el despertador. Cuando pasa mi pequeña alegría… Me deprimo mucho más. Quiero vacaciones de todos, sobre todo de mi… Necesito ir a un spa, al shopping o a la peluquería, no sé… algo que me levante un poco el ego.

¿Qué hago con esta p… rutina? ¿Cómo me escapo? Encima me angustio mucho más, cuando caigo en la cuenta que me pasé toda la infancia jugando a la casita…

Socoooooooooorroooooooooo… ¡Estamos adoctrinadas! Y lo peor… ni siquiera tenemos tiempo para darnos cuenta…

 

 


COMENTARIOS


 

Voy a dar mi opiniòn, contando un poco mi experiencia sin querer ser ejemplo para nadie. 
Nuestro matrimonio cumpliò hace un par de dìas 28 años de casados, previo 10 de novios, tenemos 53 y 54 y al año de casados ademàs de marido y mujer nos convertimos en socios.
Recièn llegò nuestro primer hijo a los cuatro años de convivir y tener una mediana estabilidad econòmica, y sin preveer a los 14 meses despues llegò el segundo por lo que los primero cuatro años de los chicos mi participaciòn en la sociedad fue muy tranqui, solo una vez por semana asistìa al trabajo para hacer todo lo que me competìa Por supuesto que no todo fue magnifico y perfecto, pero creo que todo pasa por como cada uno marca los territorios.


Me adjudico mi fanatismo por la higiene y el orden, cosa que no voy a negar. Al principio me costo mucho amoldar a mi esposo, ya que el es ùnico hijo y ni idea tenìa que hay un cajòn para ropa sucia o un placard con cajones para medias, otro para cinturones y otro para calzoncillos, todo podìa estar con todo y bueno despues de pedirlo en dos o tres oportunidades de muy buena manera, que por favor colabore con el orden ya que ambos trabajabamos, en la cuarta no me quedo mas remedio que sacar los cajones, depositar todo revuelto en una gran pila en el living y apilar los cajones vacios para que èl se tomara el trabajo de acomodarlos. Nunca mas dejò su placard desordenado y hoy despues de tantos años solo dejo su ropa apilada para que èl la guarde.

Con los chicos, hice mas o menos lo mismo, a partir de la edad en que entendìan que todo tiene un lìmite, sobre todo en la etapa de los juguetes.  Pero los años  mas dificiles fue en la adolescencia, ahì sì, no fui nada didactica, mas bien me inclinè a ser una dictadora. La etapa de los 12 a los 18 es fatal, pero aunque me costo mucho (nunca con peleas) siempre les decìa  que el dìa tiene 24 horas, de las cuales trabajo fuera de casa 10, necesito minimamente 8 de sueño, las 6 que me quedaban debìa repartirlas entre la comida la limpieza el arreglo de la ropa, las compras y  todo por cuatro y tambien necesitaba un poco para mi cuidado personal, cosa que, sì cada uno de nosotros colaborabamos como correspondìa nos evitabamos peleas, discuciones y amarguras.

Costò mucho, hoy mis hijos de 24 y 25, colaboran muchìsimo en la casa y respetan mi trabajo de Susanita, labor que nadie valoriza pero que todos disfrutan. Creo que para no tener una convivencia conflictiva y no llegar a ser un ogro solo tenemos que respetar y hacernos respetar desde la hora cero, del dìa uno.


Hoy formamos una familia que no alcanzamos el ideal Ingalls, pero tampoco somos Los

Locos Adams. 

 

Saludos
M.Z.

 


Realmente lo unico que se me acaba de surgir ¿cual sera verdaderamente el sentido se nuestra vida ,ademas de las cosas tan triviales de todos los dias?

 

Tengo 45 años y todavia no lo descubri.Quizas tendre en el medio de esta rutina reflexionar y preguntarme (cuando existe el tiempo material)¿que es lo que verdaderamente me gustaria ser y hacer que me causen un verdadero placer y satisfacciona mi YO ya nadie mas.Noes facil pero no imposible ,hay que animarse.Ojala reciba alguna respuesta

Ana Maria

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Jueves 4 de Enero de 2007 18:30

MADRUGADAS INFERNALES

por Tita Martinez
  • 3.30 Nina (tres años y medio) tose. Me preocupo. ¡No mandé a arreglar el nebulizador! ¡Mañana no va a poder ir a la colonia! Me acerco al cuarto. Ella sigue tosiendo, pero no se despierta. Después de un largo rato, vuelvo a conciliar el sueño.

 

  • 4.15 Tormenta de verano. Corro a la terraza para sacar la ropa que quedó en el tender. Un montón. Ayer lavé sábanas. Salgo sin zapatos. Me resbalo. Entro con la ropa mojada y un tremendo dolor en el muslo derecho. Me acuesto. Intento dormir, aunque me cuesta, porque recuerdo que a las 6.05 sonará el despertador y me angustio pensando en lo cansada que estaré al día siguiente (me toca llevar a las nenas con sus amiguitas al cine tipo 18hs, cuando vuelva del trabajo).

 

  • 5.02 Suena el despertador de mi marido. El no lo escucha. Me trepo cual fiera endemoniada sobre su cuerpo dormido y apago el aparato. El sigue durmiendo. Lo despierto con un grito. El me pregunta qué me pasa. Elijo no responder. Por supuesto, dormir los 63 minutos que me quedan me suena 100% utópica.

 

  • 5.30 Parece que logré dormirme… pero mi marido entra al cuarto porque necesita el cinturón negro (había llevado el marrón, que no combinaba con el traje de turno….). Obviamente, quedo desvelada por lo que resta de la madrugada.

 

  • 6.02 Suena mi despertador. Casi, casi podría decir que me pone contenta. Por lo menos se acabará esta farsa de hacer que duermo. Fin de la pesadilla.

 

  • Mi gran fantasía del día: acostarme temprano. ¿deprimente, no?


COMENTARIOS


 

Casi llore por la evocación... ¿Y cuándo se fifa?
Muy buena la nota.

 

Cristina

 


 

Hace casi cuatro años que no duermo, la edad de mi hijo... Ayer me fui a dormir temprano y al rato me desperté porque mi hijo no queria dormir y el padre gritaba con locura que durmiera...mi hijo se quedó dormido y el padre también y yo tuve que prender la tele porque ya me desvelé.

 

Adriana Gallo

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Martes 19 de Diciembre de 2006 00:05

EL UMBRAL DE LA MUGRE

por Tita Martinez

- Che Marce! Qué mugre tienen los vidrios…

- No, dónde, no veo…
 
- Che… ¿No hay un olor medio feo en el living? ¿Joaco no se habrá hecho encima?

- Yo no siento nada.

- Che… No tendrás que ponerte un poco de talco para pies?

- ¿Te parece?

Si no les suenan estos diálogos las envidio y empiezo a pensar que estoy casada con un roñoso. Pero si les resuena como música conocida, me entenderán.

¿Qué les pasa a los tipos con la mugre? ¿No la ven? ¿No les importa? ¿No les molesta? ¿Se hacen los boludos para que no los mandemos a limpiar?

Yo estuve pensando y creo que tal vez es un poco de todo, pero que además los hombres tienen un “umbral de la mugre” similar al “umbral del dolor” del que nos hablan en los cursos de preparto.  Entonces ellos aguantan más la roña, asi como nosotras aguantamos el dolor. ¿Podrá un “doctor especialista en la materia” asesorarnos?

No conozco un solo marido/amigo/novio/hermano  con alguno de los cinco sentidos en buen funcionamiento en lo que respecta a la escasez de higiene. Salvo por supuesto lo maniáticos de siempre que mejor perderlos que encontrarlos.

Chicas. ¿A ustedes no les parece?

 

 


COMENTARIOS


Hola, soy Cynthia y estoy casada desde hace 10 años. Creo que la mayoría de los hombres no notan la diferencia entre limpio y sucio y  aparte les molesta colaborar con la limpieza, suponen que si limpiaste ayer no necesitas hacerlo hoy ! y se te ven limpiando piensan que sos una histérica!!!! Por lo menos asi lo veo yo ...

 


 

No es que no veamos la mugre... esperamos a que Uds se encarguen!!!

 

:) Totote 

 


 

Estoy totalmente de acuerdo, mi marido llega de trabajar y deja el pantalón tirado en el piso, las medias en la mesa de la cocina y las zapatilla ni él sabe dónde las deja, nunca las encuentra...

 

Parece que lo único que quieren es relajarse o hacer "sus cosas" que son importantísimas "siempre" y no le dan tiempo a una de acomodar al menos lo que ellos mismos desacomodan!!!  Por lo menos no me hincha con lo que hago yo, pero como no me banco decirle que haga algo 5 veces seguidas sin consegur que se mueva, termino levantandome para hacerlo yo... Creo que nos ganan por cansancio!!!

Gracias por el espacio. Y muy bueno el diario, sobre todo me gustan mucho las
infografias y los videos!!!  Suerte!


Valeria M. Russo - Isidro Casanova

 


 

Les cuento mi historia. Trabajaba yo, trabajaba él, pero siempre había ciertos tipos de limpieza que me correspondían a mi, a saber: él cocinaba - pero no lavaba un plato. Si él lavaba la ropa, ni ahí que la guardaba en los placares y menos planchaba. Él podía pasar un trapo o barrer, pero jamás enceraba.

 

El problema eran los fines de semana: Yo consideraba que nos merecíamos un día de "hueveo" y si era juntos MEJORRR...Entonces proponía que los sábados fueran de limpieza general....y ahí se pudría todo: él que me decía que no quería hacer nada, yo que quería descansar mi cabeza,saber QUE NO HABÍA NADA QUE HACER EN LA CASA. Así que generalmente yo solita me cargaba las cosas pendientes y los sábados terminaba cansada pero con una sonrisa de "pude hacerlo" en la cara.

 

HASTA QUE UN DIA...... Después de haberme pasado la mayor parte de mi sábado fregando como una loca, y mientras lavaba ropa, lavaba platos, y mientras se oreaban, planchaba...y mientras se secaba la cera  de los pisos repasaba los adornitos....después de haber lustrado nuestra mesa con blem (sinónimo de que casi se había terminado la limpieza - PORQUE DÍGANME, CHICAS- ACASO NO SE DAN CUENTA QUE CUANDO PASAMOS BLEM A LAS COSAS ES PORQUE YA NO HAY MÁS TIERRA, YA NO HAY MÁS NADA QUE DEJAR TODO LUSTRADO Y BRILLANTE, EL BLEM ES LA MARCA DE..."CASI TERMINO", DE "YA ESTA LISTO"

 

¿No Se Dan Cuenta? Aunque más no sea a fuerza de repetición nuestra ¿no aprenden?

 

Bueno, vuelvo a lo que quería contarles. Después de haber pasado blem a nuestra mesa, no tuvo mejor idea que venir a apoyar unas herramientas en la mesa lustrada...y ahí  sentí  cómo de abajo de mis pies nacía la "tanada" hasta que me calentó  los cachetes de la cara y los gritos míos espantaron los pájaros.

 

No podía concebir que no valorara mi esfuerzo, que no entendiera que me estaba perdiendo un sábado de mi vida en limpiar, porque quería descansar un domingo y en la semana a trabajar se ha dicho, NO PODÍA ENTENDER cómo ese hombre que amo, podía ser tan....H de P de "hacerme eso a mi".

En medio de tantos reproches salió de su boca una frase que cambió para siempre nuestra relación para con la limpieza, sobretodo cambió definitivamente mi forma de
encarar las cosas.


Mi esposo me dijo:

- ¡Y bueno, ché! La casa es para vivirla, no es un museo!!!

PARA   ¡QUEEEEEEÉ!. Yo tuve que irme a caminar al jardín para digerir lo dicho. Mi cabeza pensó la mejor manera de matarlo, cómo hacerlo sufrir, cómo hacerlo valorar, cómo vengarme....HASTA que se hizo la luz Y ME RELAJÉ.

Hoy limpio (cuando tengo ganas, cuando estoy de humor, cuando me "pinta") no me mato más por la limpieza. Entendí que me puede pasar algo a mí, y la casa  ¡seguirá estando!, que los platos están ahí, que las cortinas seguirán cubriendo mis ventanas. Me siguen agarrando los ataques de mujer orquesta, o como decimos nosotros "Juanita Puloil", me pongo un plumero en el culo y en tres horas dejo todo brillante. Pero elijo, lo hago porque quiero yo. Porque quiero hacerlo. Cuando quiero hacerlo. Y no jodo a los demás ni reprocho a nadie.


Cuando a mi maridito le molesta algo (léase: platos o cubiertos sucios) protesta un poquito, pero lava las cosas y no jode más. Si hay algo que a él lo fastidia, lo modifica, lo hace él, lo lava él. Si no, espera que lo haga yo.

¡AH! Los sábados si ve que la casa es un caos...me ayuda en todo TODO.

¿Ven? La casa dejó de ser un museo, tampoco es una mugre...Logré un equilibrio sano entre esposo-limpieza-casa-hijo. Un equilibrio que si no  lograba... por ahí iba a ser un foco de conflicto a futuro. Logré parar la pelota a tiempo, e hice cambios notorios.

 

Mariel Deluca

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Miércoles 29 de Noviembre de 2006 10:53

PARA EMPEZAR

por Tita Martinez

Las discusiones hogareñas generalmente tiran por la borda nuestro equilibrio emocional,  y nos convierten en ogros, proyectados por maridos que generalmente no podrían estar más de cinco minutos en nuestros zapatos y hacerse cargo de todas la t