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El argentino Juan Román Riquelme intentará el domingo saltar a la cima del continente de selecciones nacionales, en la final de la Copa América de Venezuela-2007 contra Brasil, tras haber alcanzado la de clubes en la Copa Libertadores.
El inspirado estratega de la selección argentina llegó a la Copa América con el orgullo de ser elegido Jugador de la final de la Libertadores-2007, tras anotar los dos goles en el partido de vuelta contra el brsileño Gremio en Porto Alegre (2-0).
Ahora se le presenta el desafío de ser el mejor de América pero a nivel de países, aunque la última escala antes de llegar a la cumbre es el mayor desafío y escollo posible, como lo es la escuadra verdeamarilla, con la que jugará en la caliente Maracaibo (occidente del país).
Paso a paso, desde el partido de la ronda inicial contra Colombia, cuando marcó dos goles, una joyita de tiro libre que metió como con la mano junto a un poste del arco custodiado por Miguel Calero y otro de cabeza, en el mismo rincón, con los ojos bien abiertos y colocándolo con su suavidad (4-2).
"A mi lo que me interesa es el equipo, no mis goles. Nuestro objetivo es ganar la Copa y no el lucimiento personal", declaró el volante que triunfó en Boca Juniors en dos épocas distintas, con una transición en Villarreal de España que tuvo luces y sombras.
Viviendo a los 29 años el apogeo y la madurez de una carrera profesional que tuvo momentos irregulares, Riquelme había marcado ocho goles en el torneo interclubes de Sudamérica y deslumbró con sus tantos y jugadas exquisitas en los partidos contra Libertad de Paraguay, Deportivo Cúcuta y Gremio.
Goles que fueron obras maestras y un liderazgo en el juego que lo convirtieron en el mejor jugador argentino de los últimos meses.
Se desplegó espontáneamente así una megaoperación de hinchas, medios de prensa y dirigentes, con la complacencia del DT Alfio Coco Basile, para hacerlo entrar en la plantilla gaucha horas antes de vencerse el plazo de presentación, pese a que había renunciado a la escuadra en 2006.
"Quiero estar en la selección", había confesado horas antes de ser convocado de urgencia, lo que obligó a Basile a introducir algunos drásticos cambios, luego de haber aceptado con resignación el año pasado el argumento de Riquelme de que no podía seguir porque a su madre le amargaba las críticas a su hijo.
La renuncia se había producido precisamente después de un duro 3-0 recibido por los albicelestes contra Brasil en un amistoso jugado en Londres, justo la tarde del debut de Basile en la selección.
A medida que avanzaba la Copa en Venezuela, el Topo Gigio, como lo bautizaron por festejar los goles abriendo sus manos detrás de las orejas en gesto de querer escuchar a los hinchas, hizo cada vez más maravillas con la pelota y dando pases-gol magistrales. Uno de ellos lo cede a Gabriel Heinze en el primer gol el miércoles contra México en semifinales en Puerto Ordaz (3-0) y otro es un tiro penal esa noche que remató con tiro suave y picado, como lo hacen los cracks que nacen de tanto en tanto en la historia del fútbol.
Lleva acumulados cinco goles, uno menos que el brasileño Robinho, y se ha convertido en amo y señor de los albicelestes en combinación magistral de tres mosqueteros junto con Messi y Carlos Tévez. Por esas vueltas del fútbol y del destino, ahora su gran oportunidad de ser El Riquelme de América será otra vez en un partido contra Brasil, pero nada amistoso, por la Copa que le arrebataron los verdeamarillos a Argentina en los penales en la final anterior de Perú-2004.
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