Pablo Martinez Gamarra
Pablo Martinez Gamarra
*minutouno.com te ayuda a recordar a aquellos jugadores que prometieron ser figuras, pero que sin embargo no tuvieron suerte y quedaron en el olvido.
*Te invitamos a que pases, leas y sepas que es de la vida de ese jugador al que se le perdió el rastro.
*En la cuarta entrega, Livio Prieto.

El día 6 de diciembre de 2000 fue el día en que Livio Prieto alcanzó la gloria, todo por una jugada en la que se combinaron un caño fantástico, y una desgracia que hizo todavía más espectacular esa jugada.



Una pisada de espaldas, y un caño que generó en esa jugada la rotura de ligamentos en el jugador de Boca, Sebastián Battaglia, hicieron pensar a más de uno, que un nuevo enganche talentoso surgía, y que hasta la Selección no paraba. Pero, lamentablemente para él, esa jugada fue lo único destacado en su carrera.


 


Sus inicios se remontan al club regional cordobés Bella Vista, donde fue visto por José Pekerman, quien lo llevó a la selección Sub 17. Este paso importante en su carrera fue el que le permitió ser pretendido por Boca e Independiente, pero la puja fue ganada por Deportivo Español, en donde debutó en Primera División a los 16 años en 1998.


 


Pero la situación económica del club no era lo mejor, por eso emigró rápidamente, y en 1999 llegó a uno de los primeros equipos en pretenderlo, Independiente. En el equipo de Avellaneda tuvo unos primeros encuentros en los que prometía un futuro alentador, que parecía confirmarse con el famoso día del caño a Battaglia, pero ese día toco su techo, y todos saben que después de llegar a lo más alto, todo cae.


 


De Independiente se fue en 2002, y en el medio de esto se perdió el Mundial Sub 20 en 2001 por una lesión, su reemplazo fue Andres D’alessandro.


 


Luego de quedar libre en el “Rojo” comenzó a transitar por diversos equipos, primero por el AEK de Atenas, luego por Nueva Chicago, Belgrano de Córdoba, Atlético Mineiro, y acá nos detenemos para contar una particular anécdota, comenzó como en Independiente, con algunos partidos que ilusionaban, pero su nivel fue decayendo, al igual que un grupo de contrataciones, por lo que se decidió rescindir sus respectivos contratos.  Livio no se quiso ir con las manos vacías y pidió, a prestar atención, una increíble indemnización de ¡6 millones de dólares! Que obviamente nunca cobró, ya que llegó a un arreglo por 160 mil.


 


A principios de 2006 siguió con su faceta de trotamundos, y llegó a la ignota liga de Túnez, para fichar en el Sportif Sfaxien, pero sintió que ese no era su lugar en el mundo, razón por la que volvió a Europa, esta vez a Portugal, para jugar en la segunda división, defendiendo los colores del Santa Clara, donde se mantiene a la fecha.


 


Agradecemos a la gente de En una baldosa por la información.