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La presidente argentina y su par francés tuvieron un cruce verbal en Canadá sobre la conveniencia de ajustar o estimular la economía.
La presidente Cristina Fernández de Kirchner protagonizó hoy un cruce verbal con su par de Francia, Nicolás Sarkozy, durante el debate que se dio en la reunión del G-20, en Canadá, sobre si la salida de la crisis económica mundial debe ser el ajuste o los estímulos fiscales.

En las deliberaciones, Sarkozy dijo que los representantes de América Latina, que rechazan el ajuste implementado en la Eurozona, no saben del "hostigamiento" que tenía el euro y que llevó a varias naciones a implementar fuertes medidas de recorte presupuestario.

Según relató la propia Presidente a la prensa, posteriormente a la intervención de Sarkozy pidió la palabra para responderle por considerar que "no es de buen tino interpelar a alguien porque no se está de acuerdo con lo que se dice", y para aclarar que a la Argentina le interesa la salud del euro porque tiene parte de sus reservas monetarias en esa moneda.

La jefa de Estado se había explayado sobre las consecuencias que tuvieron para la Argentina las medidas de ajuste implementadas por el gobierno de Fernando de la Rúa y que derivaron en la crisis económica, social y política de 2001.

"Me mencionó y me vi obligada a contestar", argumentó Fernández de Kirchner al relatar el episodio durante una conferencia de prensa que brindó ante periodistas argentinos enviados a cubrir la cumbre del G-20 en Toronto.

La Presidente le recordó a Sarkozy que la Argentina está interesada sobre la situación del euro porque tiene "reservas en el Banco Central en esa moneda", y agregó que a ella le preocupa "la estabilidad de Francia".

"Estoy segura de que Sarkozy no tiene ni un peso (argentino) en su Banco Central", ironizó su enojo la primera mandataria ante la prensa.

Además, se explayó acerca de la postura expresada por América latina en esta cumbre en contra de los recortes presupuestarios en Europa, que también fue expresada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien teme que los ajustes en el Viejo Continente puedan generar nuevamente recesión de la economía global.

"En América latina podemos dar cátedra de hostigamiento y embargo" como consecuencia de las crisis pasadas, le retrucó la jefa de Estado al presidente francés.

Y argumentó que si bien se respeta la soberanía de cada país por aplicar las medidas que considere oportunas, la Argentina cree que "la situación" de crisis "se mejora de otra manera" que no sea la vía del ajuste.

Los representantes latinoamericanos en el G-20 son la Argentina, Brasil –aunque el presidente Luiz Inácio Lula Da Silva faltó a esta cita por las graves inundaciones que sufre el noroeste de su país- y México. Para esta reunión también fue invitado el saliente mandatario colombiano, Álvaro Uribe.