El canciller y el periodista mantuvieron un cruce cibernético de elevado caudal intelectual. A través de Twitter y de un blogosfera, se dispensaron consideraciones de las más elevadas dotes de elegancia y refinamiento. Un lujo.
La nueva ágora pública estuvo chispeante ayer. El canciller Héctor Timerman y el periodista Alfredo Leuco dejaron de lado las discusiones sobre la salud, la política, la economía y los avatares de la República en general, para acusarse de “masturbarse” y “defecar por la boca”. Sólo dos muestras de elegancia acorde a sus embestiduras.

La bronca estalló porque el periodista cordobés tildó de “frívolo” al ministro, por “ventilar” por Twitter las negociaciones que los gobiernos argentino y uruguayo llevan adelante sobre la delicada situación que inauguró la instalación de la pastera UPM (ex Botnia) en el margen oriental del río Uruguay.

Para Leuco, la afición del hijo del periodista Jacobo Timerman por la red social tiene un carácter “masturbatorio” que lo lleva a “eyacular precozmente twits”. Y, aunque parezca paradójico, lo acusó a través de su blog de tener una “verborragia instantánea e irreflexiva”.

Timerman no se quedó callado y pidió “mantener el nivel”, para después despacharse con un dudoso acto lingüístico propio de las más exclusivas academias de las buenas costumbres: “Tranquilo, Alfredo, que no te excites que no estás haciendo Watergate. Yo jamás diría que vos defecás cuando abrís la boca”… no se lo diría, aunque pareció decírselo.

“Los periodistas que se pasan el día hablando de la falta de virtud republicana de los funcionarios no orinan agua bendita”, disparó desde su cuenta el diplomático canciller, que le preguntó, un tanto retóricamente, por que en alguna oportunidad lo había ido a visitar con su gerente comercial, Daniel Milicih, “nadie viene a hablar de periodismo con su vendedor publicitario, ¿no te parece?”, lo inquirió.

El ministro y el periodista también discutieron por su participación periodística durante la última dictadura argentina. Leuco lo acusó de trabajar para en el diario La Tarde y colaborar desde ahí con el proceso represivo y de terror de Estado que se pensaba y planificaba desde la Casa Rosada. 

“En 1978 me tuve que exiliar. En 1979 fui con Emilio Mignone a declarar ante la OEA las violaciones cometidas por los dictadores y con Hebe Bonafini denunciamos la existencia de los campos de exterminio de ESMA y La Perla ante los medios de Estados Unidos”, recordó.

Es que Leuco lo había invitado a “debatir cuál fue su actuación y la mía frente al golpe de estado genocida de 1976 que golpeó cruelmente a Jacobo, su padre, pese al confeso colaboracionismo de su hijo en la dirección del diario La Tarde que apoyó el terrorismo de estado”.

“Claro Leuco que quiero debatir con quien en ese entonces era un empleado de Clarín, que ya se había apropiado de la empresa Papel Prensa mientras sus dueños eran torturados por Camps (Ramón, general del Ejército argentino y torturador durante la última dictadura).

“Dale Leuco, debatamos la dictadura. Debatamos (por) el diario La Tarde, veamos si lo dirigí yo o Luis Clur. Preguntale a Mempo Giardinelli (periodista y escritor) quien trabajaba ahí y cuántas veces me vio en la redacción”, contra desafió Timerman.

Por su parte, Leuco prometió llevarlo a juicio por considerar que afectó: “Mí buen nombre y honor, mí ética y mí credibilidad profesional. Durante tres décadas, en estos cruces entre periodistas y funcionarios me han dicho y he dicho de todo. Pero nadie se atrevió a poner en duda mi honradez, que defiendo como el principal capital que tengo y la única herencia que quiero dejar a mi hijo”.

“Por eso voy a iniciar una demanda civil contra Héctor Timerman. No pretendo que vaya preso. Solo que repare el daño moral que me hizo a mí y a mi familia. Lo desafío a que aporte en tribunales, aunque sea, una sola prueba de tamaña falsedad. No voy a descansar un minuto hasta que pague de su bolsillo la más abultada cifra que pueda conseguir para ayudar al comedor de Margarita Barrientos del barrio Los Piletones”.

“Haceme todos los juicios que quieras y seguí hablando de los funcionarios como si vos fueras el hada pura de los cuentos. Decí lo que quieras que yo nunca voy a hacerte un juicio. Es tu derecho por vivir en una democracia por la que vos no hiciste nada para conquistar pero que te la merecés igual por vivir aquí”, cerró Timerman, con lo que prometió nuevos capítulos de este novelón.