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10 de febrero de 2007 - 08:48

Juan Expósito - Contra el exhibicionismo obsceno

Juan Espósito

Ante el fenómeno Gran Hermano minutouno.com se propone ir más allá de lo que se ve a simple vista. Del encierro y de la exposición extrema de sus participantes. Ahondar en sus características psicológicas y contar qué hay detrás de las actividades cotidianas vividas a la vista de millones de personas.


Este texto no supone un análisis psicológico académico ni tradicional sino que es presentado como una suerte de exploración de posibles estrategias y de actos inconsciente dentro del contexto de un juego televisivo.


Día a día en minutouno.com un completo informe con lo que se sabe y lo que no de cada participante. Las hipótesis sobre sus diferentes personalidades, sus conflictos internos y sus estrategias para ganar el juego.

Hoy: Juan Expósito

Quién es

Tiene 28 años. Es estudiante de Medicina y nació en la provincia de Córdoba. Es muy tímido. Dentro de la casa conserva un extremado perfil bajo. Confesó que su familia lo menospreciaba. Y quiso abandonar el juego pero luego se arrepintió.

Perfil

Si es que no estamos en presencia de un gran actor, las actitudes de Juan (habla cada vez más bajo y se muestra tímido y poco comunicativo) son producto de su propia inseguridad y baja autoestima. La entrada a un grupo como el que se formó en Gran Hermano, puede llegar a ser positivo para él, aún en el contexto de un juego de televisión.

La idea de tener un personaje de este tipo en la casa, responde a que toma un rol que se contrapone con el exhibicionismo, a veces obsceno, de muchos de los participantes.


La idea de tener un personaje de este tipo en la casa, responde a que toma un rol que se contrapone con el exhibicionismo, a veces obsceno, de muchos de los participantes. 
    


Juan tiene una mentalidad muy competitiva para buscar su lugar en la vida. Y, seguramente, en el casting mostró esta característica. La casa representa para él un lugar de encuentro interior con su propio ser y por lo tanto todo un desafío.

La desaprobación y la madurez

Por otro lado, y a juzgar por sus actitudes, parece ser un adolescente tardío al que le cuesta independizarse. Los mensaje paternos que ha recibido desde chico fueron la clave para que su autoestima tienda a ser baja y que, a sus 28 años, esto influya en su crecimiento personal. Estos mensajes, denigratorios y cargados de negatividad, evidentemente lo impactaron.

Las miradas desaprobatorias crean lo que llamamos “cero estímulo” para ir para adelante. Esto quiere decir, en otras palabras, que no tuvo nada de aliento. Basándonos en lo que muestra de su personalidad podríamos arriesgar que en su niñez y adolescencia, sus padres o familiares no le hayan brindado todo el apoyo necesario en esos momentos del desarrollo.

Los padres son, siempre, el primer espejo de todas las personas. Son también las primeras miradas de amor. La descalificación de quien, se supone, brinda contención, puede ser un factor de depresión o de angustia extrema a lo largo de los años.

Ser una víctima, la estrategia inevitable



Para este juego, Juan está desarrollando, quizás sin saberlo, una estrategia muy clara:  pasar inadvertido, en un primer momento, y luego dar lástima. Algo que utilizan muchos de los integrantes para lograr aceptación entre los televidentes. Ya sea por pena o por identificación. En el caso de nuestro personaje en cuestión, nunca muestra sus virtudes, sino que exterioriza sus penurias casi como un hábito.

Su intención de irse de la casa, en un primer momento, y luego quedarse puede que sea también, parte de la estrategia. En tal caso habría dicho que se quería ir sólo para que el resto de los integrantes intentaran convencerlo de lo contrario.


 


¿Ganará la lástima o la actitud de Juan terminará generando rechazo?


 


Beatriz Goldberg


Lic. en Psicología.


Especialista en crisis individual.


[Informe: Ezequiel Spillman]

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