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29 de diciembre de 2010 - 12:33

La importancia de la seducción y la imagen corporal

La Lic. Diana M. Resnicoff explica la relación que existe entre la atracción y la imagen del cuerpo.
Seducción

Por la Lic. Diana M. Resnicoff








 

Nuestro cuerpo es nuestro soporte, la forma inmediata de relacionarnos con el exterior. La seducción está íntimamente relacionada con nuestra imagen corporal. Si cuando nos miramos al espejo no nos gusta lo que vemos, es poco probable que tengamos una conquista exitosa.


El paso clave es sentirse cómoda con la propia imagen, con la personalidad, segura de una misma. Por eso reviste tanta importancia conocer nuestro propio cuerpo, para poder descubrir que no se trata de una simple envoltura, sino que es fuente de placer y un fabuloso medio de comunicación con otras personas. Todo nuestro cuerpo es sexuado, y capaz de producir placer a través de todos los sentidos.


 


Si tienes una imagen corporal positiva de ti misma, probablemente te aceptarás y te gustarás tal y como eres. Una actitud positiva y optimista ayuda a desarrollar una alta autoestima. Esta actitud saludable te permitirá hacer nuevas amistades, sentirte orgullosa de vos, resolver problemas cotidianos, sentirte segura al relacionarte con un hombre, e influirá sobre tu forma de actuar.



Erróneamente, se asocia la seducción a mujeres con buenos cuerpos, flacas y demás. Pero en realidad, en el arte de seducir no influye tener mejor o peor cuerpo. Indudablemente la sociedad y los medios transmiten mensajes que muchas veces no tienen relación con la realidad. Uno de ellos, es aquel que liga una buena sexualidad femenina con un cuerpo delgado.



Cuando la mayoría de las mujeres jóvenes se enfrentan con un ideal físico literalmente imposible no lo rechazan sino que se rechazan a sí mismas.

Esto hace que en el consultorio vea, en las mujeres, muchos complejos referidos a su cuerpo (el peso, algún rollito, las medidas no perfectas”), pues no cumplen con los cánones de belleza que esta sociedad les impone. Esa inadecuación entre el modelo que se impone socialmente y la imagen real de una persona crean malestar y sufrimiento psíquico.

Una persona puede ser gorda o flaca, alta o baja, tener pelo corto o largo, ser joven o madura y sin embargo todos tenemos una capacidad sensitiva, de placer, que y que es posible desarrollar. Todo cuerpo es capaz de dar caricias, bienestar y puede también sentir, re¬cibir placer por todos sus sentidos, toda su piel, todo su cuerpo, desde la cabeza hasta los pies.

Muchas veces la preocupación por la figura, impide a muchas mujeres, desarrollar una vida social normal. Hay quienes se sienten acomplejadas  por alguna parte de su cuerpo y por eso se privan de hacer salidas, de usar cierta ropa o darse algunos gustos. Esto a la larga deteriora la autoestima y puede llegar a desmoronar a una persona con estructura psíquica vulnerable, llegando en algunos casos a desarrollar fobias sociales. 



Por eso, y aunque parezca una preocupación trivial los problemas con el cuerpo merecen ser motivo de consulta no sólo cuando el verano se acerca y aparecen los miedos a quedar expuesta sino para prevenir trastornos más graves como la anorexia, bulimia, depresión y/o fobias.



Son diversas las formas que utilizan las mujeres para desestimarse y esto se percibe por su calidad insatisfactoria de vida; porque se ubican dentro de su familia en el último lugar, dando siempre prioridad a las necesidades de los otros y no a las propias; porque toleran descalificaciones y malos tratos en distintos ámbitos; porque descuidan significativamente su persona y muestran diferentes inhibiciones sostenidas por "no puedo"; porque se autocritican de modo constante y les resulta muy difícil aceptar elogios.

Podemos también reconocer qué y cuánto valora una mujer de sí misma por el modo de presentarse. Puede hacerlo diciendo todo lo que no es, comparándose permanentemente con lo que fue, enfatizando lo que de ella no le gusta, intentando de todas las formas de pasar inadvertida.

También la baja autoestima se pone de manifiesto a través de dos síntomas muy comunes en las mujeres: las dificultades para decir "no" y para delimitar y defender un espacio propio. Gran parte de sus dificultades con los límites se debe a la inseguridad en sí mismas y a creer que no tienen derecho a defender lo que quieren o desean.

Pero no olvidemos que lo fundamental es seducirse y gustarse a uno mismo. Si el espejo nos devuelve una imagen que no nos seduce, produciremos una impresión concordante con la que tenemos de nosotros mismos. El primer paso del arte de seducir es encontrar la manera de seducirnos y admirarnos en lo que respecta a la imagen, la personalidad, los comportamientos y la actitud ante la vida.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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