Mientras 195 Estados y la Unión Europea negocian en París un acuerdo contra el calentamiento global, los expertos recuerdan que un cambio en la mentalidad y en los hábitos de consumo de los ciudadanos es esencial para preservar a nuestro planeta de un desastre medioambiental irreversible.
Aquí se detallan diez sencillos consejos recopilados de instituciones como el Gobierno español, ONG como Greenpeace y empresas como Acciona para luchar contra el aumento de las temperaturas sin moverse del sofá mientras se ahorra dinero, porque gastar energía tiene un coste medioambiental pero también económico:

Transporte: Cada litro de combustible quemado en el coche emite unos 2,5 kilos de CO2 a la atmósfera. Desplázate caminando o en bicicleta en la medida de lo posible, utiliza el transporte público, comparte el vehículo particular y opta por motores híbridos o eléctricos cuando adquieras uno.

Aislamiento: Una vivienda bien aislada permitirá ahorrar mucho dinero y energía al año. Hay gobiernos y administraciones locales que conceden ayudas para efectuar reformas, pero incluso sin inversión se pude hacer mucho si se procura evitar las pérdidas de calor, por ejemplo, asegurándose de cerrar bien las puertas y ventanas.

Moderación en el consumo: El planeta no soporta el ritmo de consumo de los seres humanos, que hemos hecho del "usar y tirar" una práctica habitual. Antes de adquirir un producto nuevo, pregúntate si realmente lo necesitas y, cuando vayas a desechar algo que tengas en casa, piensa si no puedes alargar un poco más su ciclo de vida.

Bombillas y papel: Las bombillas de bajo consumo o LED, las únicas que pueden comercializarse desde 2012 en la UE, reducen hasta en un 75 % el consumo de electricidad. Respecto al papel, intenta usarlo solo cuando sea imprescindible. Paga tus facturas en internet, utiliza las páginas por las dos caras e imprime solo los documentos que realmente necesites en formato físico.

Agua: No abuses del agua caliente y procura ducharte en vez de bañarte para ahorrar agua y dinero. Cierra el grifo mientras te cepillas los dientes o mientras te enjabonas el pelo.

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Reduce, Reutiliza Recicla: Cada habitante en un núcleo urbano genera más de 450 kilos de basura al año. Con pequeños gestos cotidianos podemos hacer mucho por el planeta, por ejemplo, utilizando el agua que sobra al cocer unos espaguetis para regar, reciclando envases y papeles y reutilizando las bolsas de plástico.

Alimentos ecológicos: Elige productos locales y de temporada para evitar gastos de transporte, privilegia los alimentos con etiqueta "bio" (menos pesticidas y productos químicos) y evita el exceso de embalajes y bolsas, por ejemplo, llevando a la compra una bolsa reutilizable. Aumenta el consuno de verdura porque producir un kilo de carne genera unos 3 kilos de CO2 y consume 4.000 litros de agua.

Modera el uso de la calefacción y recuerda que 20 grados centígrados es una temperatura suficiente para estar cómodo dentro de casa, y unos 3 grados menos en el dormitorio. No hace falta sudar en invierno. En verano, emplea el aire acondicionado solo cuando sea necesario y no automáticamente.

Electrodomésticos: No dejes los aparatos electrónicos en modo "stand by", pues consumen energía y ocasionan un gasto económico innecesario a pesar de no utilizarlos. No mantengas encendida la luz de habitaciones vacías y apaga el ordenador por las noches, no lo dejes suspendido o hibernando. El programa de lavado en frío de la lavadora reduce un 80 % el consumo energético.

Educación: El cambio en el paradigma cultural es fundamental para proteger la Tierra. Es importante que los más pequeños, los que más van a sufrir las consecuencias del aumento de las temperaturas, aprendan desde hoy mismo que vivir en un planeta sostenible está, en gran medida, en sus manos y en las de sus padres.