Mauro Szeta
Mauro Szeta
Ariadna dijo "No". Y ese "No", le costó la vida. Femicidio, homicidio críminis causa, abuso sexual.
Esa imputación jurídica puede traducirse del siguiente modo: Ariadna fue asesinada por su condición de mujer y el homicida la mató para ocultar un delito anterior, que fue el abuso sexual.

Marcos Maciel, el acusado, no era un desconocido en la vida de Ariadna. La fiscal Carla Musitani investiga si en otras ocasiones, el acusado había intentado propasarse con la víctima. Esta vez "un nuevo NO" se convirtió en el pretexto para abusar y matar, y así fue.

El lugar del ataque, El Jagüel. Sin saberlo, sin presumir su final, Ariadna estuvo reunida con un grupo de amigos e incluso con su atacante. En un momento determinado, Ariadna y Maciel quedaron solos y ese fue el momento elegido para la agresión descomunal.

Según la investigación de la fiscal, Maciel quiso abusar de la joven, que era madre de una nena, y como Ariadna se resistió, la atacó a golpes y a puñaladas, para luego iniciar un intento de fuga.

El escape no lo pudo concretar. Al rato volvieron al lugar los amigos de la víctima, la encontraron moribunda, y a 200 metros detectaron al agresor y concretaron su captura. Ante la fiscal, Maciel se negó a declarar.

Cuando le allanaron la casa le encontraron ropas con sangre que serán una prueba indubitable. El Corrientes, el acusado enfrenta otro proceso penal por amenazas.

Ariadna, una víctima más en la interminable lista de femicidios. Otra víctima más de la mujer cosificada. Un drama que no se detiene.