El ex rugbier neozelandés Jonah Lomu estaba en la ruina económica cuando falleció el mes pasado y por ese motivo se creó un fondo para apoyar a sus hijos Dhyreille y Brayley, de 6 y 5 años respectivamente.
El director ejecutivo de la Asociación de Jugadores de Rugby de Nueva Zelanda, Rob Nichol, dijo que el ex jugador estaba casi sin ahorros y que ante esa situación empresarios y amigos decidieron crear el fondo.

Lomu, que jugó con la casaca negra de los All Blacks en 63 ocasiones entre 1994 y 2002, murió el pasado 18 de noviembre a los 40 años tras varios años de lucha contra una enfermedad renal que le obligó a retirarse prematuramente y a pasar por un trasplante en 2004.

"Aun faltan algunas auditorías pero no vemos que haya muchos beneficios financieros o ingresos que vayan a la familia", dijo Nichol a la emisora NewstalkZB.

Nichol aseguró que el legendario jugador fue víctima de su propia generosidad que practicó "a expensas de su familia" y pese a tener que afrontar los elevados costes de los tratamientos médicos, incluidos los de diálisis.

"Era un tipo orgulloso y la idea de ser una carga para otros o de ir a pedir ayuda, aunque la gente quisiera ayudarle, no iba con él. A él le iba más ayudar a los otros. Todos creen que ganó mucho en los últimos 10 o 15 años pero su enfermedad y el tratamiento por el que tuvo que pasar dificultó severamente su capacidad para seguir haciéndolo", añadió.

Lomu irrumpió en el Mundial de 1995, donde llegó pocos meses después de debutar con 19 años con Nueva Zelanda, el más joven en hacerlo en 90 años, y se convirtió en la primera figura global de este deporte, al que contribuyó a popularizar internacionalmente.

En total, Lomu logró 15 tries en los mundiales de rugby, el mejor registro de la historia, hasta que fue igualado en la edición de este año en Inglaterra por el sudafricano Bryan Habana.