Los candidatos que se presentan a unas elecciones tienen, por regla general, un claro objetivo: ganarlas. Sin embargo, tal vez nunca se plantearon que quedarse sin triunfar podría ser más beneficioso para su salud o que incluso les permitiría vivir más años. Así lo determinó un grupo de científicos de la Universidad de Harvard, la Universidad de Massachusetts y la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) en un estudio publicado en una edición especial de Navidad de la revista científica British Medical Journal (BMJ) y difundido por la cadena BBC.
En total analizaron a 540 políticos -279 electos y 261 que no obtuvieron el puesto- que participaron en elecciones entre 1722 y 2015 en diferentes países de Europa y Oceanía y en Estados Unidos.

"Observamos el número de años que vivió cada candidato tras ser elegido, en relación con la esperanza de vida de una persona de su misma edad y sexo durante el año de su elección", dijeron los investigadores.

Después compararon los resultados entre los candidatos electos y quienes perdieron los comicios.

"Si no tenemos en cuenta la esperanza de vida en el momento de la elección, observamos los presidentes del gobierno vivieron 4,4 años menos que sus oponentes", aseguran los autores de la investigación.

Sin embargo, los mandatarios eran -de media- casi 4 años mayores el año de la elección que los "subcampeones", por lo que el análisis concluye que, teniendo en cuenta los ajustes por esperanza de vida, los líderes electos vivieron 2,7 años menos después de las elecciones.

"Ser elegido jefe de gobierno o Estado está asociado con un aumento sustancial en el riesgo de mortalidad, en comparación con candidatos en comicios nacionales que nunca gobernaron", aseguran los científicos.

De los 540 políticos que analizaron, sólo 160 viven hoy en día.