Mauro Szeta
Mauro Szeta
El caso es espantoso por donde se lo mire. Una mujer que ocultó un embarazo, un parto. Un bebé que terminó muerto en una heladera. Una madre, bajo sospecha.
Pasó en Pilar, y la que descubrió todo es la hermana de la parturienta. El lugar exacto del hallazgo, Río Éufrates y Teniente Giménez, en Manzanares.

En la heladera que no funcionaba se encontraron dos bolsas de residuos, una con ropa interior y trapos con sangre, y otra con el cuerpo de un bebe recién nacido.

La heladera del horror es propiedad de Maricel Duarte, paraguaya, de 22 años, madre del bebé.

La mujer terminó internada en el Hospital Sanguinetti con hemorragias. Hasta que no esté la autopsia del bebé, la fiscal no dispuso la detención de la madre. Es más, evalúa un cuadro de posible insania o retraso madurativo. Todo es dramático.

La primera que declaró en la causa fue Silvia, la hermana de la parturienta. Vale la pena repasar parte de su relato: "Vivo en la misma cuadra que mi hermana. Ella estaba con pérdidas. Cuando la fui a ver tenía mucha hemorragia. Llamé a la ambulancia".

"Empecé a sospechar que mi hermana podía haber estado embarazada. Empecé a buscar en la casa y en el patio. Abrí una heladera, había una bolsa de residuos color negra y al abrirla vi que adentro había un bebé fallecido", declaró.

"Yo no sabía que mi hermana estaba embarazada", agregó.

El otro que declaró en la causa fue el médico de policía Guillermo Darsy: "Se trata de un bebé, corresponde a una criatura de 9 meses de gestación, con cordón umbilical y placenta, producto de parto prematuro".

Por ahora la causa fue calificada como "averiguación causal de muerte". La autopsia marcará la situación procesal de la madre. También se espera un dictamen de peritos psicólogos y psiquiatras. Un caso impactante. Horror puro.