Levy encabezó el fuerte ajuste que encaró el gobierno de Dilma Rousseff y que en el último año redundó en la destrucción de 1,5 millón de puestos registrados. Lo reemplazará Nelson Barbosa con un perfil más desarrollista.
El ministro de Hacienda de Brasil, Joaquim Levy, renunció este viernes en medio de la crisis que atraviesa el gigante latinoamericano. Levy estuvo al frente del fuerte ajuste que encaró el gobierno de Dilma Rousseff y que costó 1,5 millón de puestos de trabajo registrado en 2015.

Tras presentar su renuncia, Levy difundió una carta en la que afirmó que "el tiempo mostrará los resultados de todo lo que se ha hecho en este tiempo" y advirtió que "Brasil no se puede quedar parado, porque detenerse es ir para atrás".

"Tengo la certeza de que todo lo hecho a lo largo de este año permitirá a Brasil volver al camino del crecimiento, con transparencia, responsabilidad fiscal y justicia" indicó el ahora ex ministro de Economía en su carta de despedida y advirtió: "la turbulencia política que se cobró un precio muy alto en 2015 debe pasar, porque nadie quiere un impeachment como primera opción".

También consideró que sería injusto con él, con su equipo y con la presidenta Dilma Rousseff atribuir la actual recesión por la que atraviesa Brasil a la aplicación del ajuste fiscal que practicó el gobierno en el último año.

Rousseff designó a Nelson Barbosa como sucesor de Levy al frente del ministerio de Hacienda. El empresariado local aventuró que, de acuerdo con su perfil, Barbosa apartará a Brasil del ajuste fiscal.

Barbosa no está afiliado al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) aunque trabajó en el comité de reelección del entonces presidente Lula y ayudó a dar forma al programa económico del primer mandato de Rousseff.

Levy había llegado al gobierno con un duro plan de ajuste fiscal para recuperar la credibilidad perdida a causa de la bicicleta financiera en la que había caído el primer mandato de Rousseff. En ese sentido Barbosa reconoció que el ajuste era necesario.