El papa Francisco advirtió este lunes a la Curia Romana que la reforma que impulsa en la Iglesia Católica "seguirá adelante con determinación, lucidez y decisión", más allá de las "enfermedades y tentaciones" que este año causaron "no poco dolor a todo el cuerpo" eclesiástico.
En su tradicional mensaje a la Curia Romana, Francisco recordó las 15 "tentaciones y enfermedades" sobre las que había advertido el año pasado, entre ellas la "acumulación", los chismes", la "fosilización mental y espiritual" y el "exhibicionismo".

"Algunos de esos males se han manifestado a lo largo de este año, provocando mucho dolor a todo el cuerpo
e hiriendo a muchas almas", reflexionó el Santo Padre en el discurso que brindó en la Sala Clementina del Palacio Apostólico Vaticano.

En esa línea el Papa advirtió hoy a los miembros de la Iglesia que "la reforma seguirá adelante con determinación, claridad y decisión", luego de un año marcado en parte por las resistencias que tuvo la impronta papal en el Sínodo de Obispos por parte de algunos miembros de la Santa Sede y por el escándalo de filtración de documentos reservados conocido como "Vatileaks 2".

En un discurso que brindó sentado, luego de reconocerse "no muy fuerte" frente a una gripe "de hace algunos días", el Santo Padre fue tajante al decir que "sin embargo, los males y hasta los escándalos no podrán ocultar la eficiencia de los servicios que la Curia Romana, con esfuerzo, responsabilidad, diligencia y dedicación, ofrece al Papa y a toda la Iglesia, y esto es un verdadero consuelo".

"Sería una gran injusticia no manifestar un profundo agradecimiento y un necesario aliento a todas las personas íntegras y honestas que trabajan con dedicación, devoción, fidelidad y profesionalidad, ofreciendo a la Iglesia y al Sucesor de Pedro el consuelo de su solidaridad y obediencia, como también su generosa oración", destacó.

Frente a los religiosos, y como "remedio" a las 15 "enfermedades" que había planteado como peligro para la Curia romana en 2014, el Sumo Pontífice planteó este lunes un "catálogo de las virtudes necesarias" para el que presta servicio en la Curia.

En esa lista, el Pontífice incluyó la "misionariedad y pastoralidad", la "idoneidad y sagacidad", la "espiritualidad y humanidad", la "ejemplaridad y fidelidad" y la "racionalidad y amabilidad".

Además, dentro del listado incluyó la "inocuidad y determinación", la "caridad y verdad", "la honestidad y madurez", el "respeto y humildad", la "dadivosidad y atención" e "impavidez y prontitud".

Por último, Francisco hizo hincapié en reclamar "atendibilidad y sobriedad", a la que definió como "la capacidad de renunciar a lo superfluo y de resistir a la lógica consumista dominante" y "un estilo de vida".

"Es más, las resistencias, las fatigas y las caídas de las personas y de los ministros representan también lecciones y ocasiones de crecimiento y nunca de abatimiento. Son oportunidades para volver a lo esencial, que significa tener en cuenta la conciencia que tenemos de nosotros mismos, de Dios, del prójimo, del sensus Ecclesiae y del sensus fidei", agregó el Sumo Pontífice.

"Quisiera hablaros hoy de este volver a lo esencial, cuando estamos iniciando la peregrinación del Año Santo de la Misericordia, abierto por la Iglesia hace pocos días, y que representa para ella y para todos nosotros una fuerte llamada a la gratitud, a la conversión, a la renovación, a la penitencia y a la reconciliación", agregó.