Desde la presidencia de la Nación hasta consejeros escolares, este año se renovaron por medio de la elección directa miles de cargos a lo largo de todo el país.
El pulso político del año que termina estuvo marcado por el cargado calendario electoral. Por caso, los porteños concurrieron a lo largo del 2015 seis veces a las urnas entre abril y noviembre pasados.

El 25 de octubre se celebraron elecciones generales. En aquella jornada más de 32 millones de ciudadanos estuvieron habilitados a participar de la octava elección presidencial desde el regreso de la democracia en 1983.

Además de la puja por la presidencia y la vicepresidencia, para la que se presentaron seis fórmulas, a lo largo del año se eligieron 130 diputados nacionales, 24 senadores nacionales, 19 parlamentarios del Mercosur por distrito nacional y otros 24 por distrito regional, 21 gobernadores provinciales, jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires y miles de intendentes, diputados y senadores provinciales además de concejales y otros cargos en los distintos distritos electorales.

Este año se renovaron también los Ejecutivos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de 21 de las 23 provincias. Sólo Santiago del Estero y Corrientes no eligieron gobernador este año y lo harán recién en 2017.

El calendario electoral se puso en marcha a comienzos de abril con las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de Salta y concluyó recién a fines de noviembre con el balotaje presidencial. En el medio, pocos domingos se sucedieron sin alguna elección provincial o municipal a lo largo del país.

Pero lógicamente el centro de atención estuvo en la puja por la Presidencia que finalmente se dio en tres actos aunque atravesó de inicio a fin la agenda política del año. Las PASO, en las que el candidato del Frente para la Victoria Daniel Scioli se impuso con comodidad; las elecciones generales que enterraron las aspiraciones del candidato oficialista de imponerse en primera vuelta y así evitar un incómodo balotaje; y finalmente la segunda vuelta electoral que sentenció el fin de una era y el triunfo de la oposición luego de 12 años de gobiernos kirchneristas.

Aunque el kirchnerismo logró retener la mayoría de las gobernaciones provinciales, el macrismo se impuso en los principales centros urbanos y en las provincias más populosas. Aliado al radicalismo y la Coalición Cívica, el PRO se impuso en la ciudad de Buenos Aires, arrebató la provincia de Buenos Aires al peronismo y consiguió ubicar al primer candidato no peronista ni radical en la Casa Rosada.

El flamante gobierno de Mauricio Macri termina el año con el desafío de gobernar con un Congreso adverso, la mayoría de las provincias no alineadas y la constante presión de mantener unida a la coalición que le permitió llegar a la Presidencia.