Desde la renuncia de Zaffaroni a la candidatura de Carlés y el rechazo de la oposición, al alejamiento de Fayt y las polémicas designaciones por decreto de Rosatti y Rosenkranz, las polémicas atravesaron al 2015 de punta a punta.
El año que termina comenzó y termina con una misma disputa política: la composición de la Corte Suprema de Justicia. A comienzos de 2015 y al llegar a la edad estipulada por la Constitución Nacional Raúl Eugenio Zaffaroni presentó su renuncia al máximo tribunal de la Argentina.

Tras su alejamiento, y las muertes en 2014 de Carmen Argibay y Enrique Petracchi, la Corte quedó compuesta por apenas cuatro miembros: Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos Maqueda y Carlos Fayt.

Por esta razón la ahora ex presidenta Cristina Kirchner propuso al Senado la candidatura de Roberto Carlés para cubrir el lugar que había dejado Zaffaroni. Sin embargo desde la oposición, incluso desde antes que la mandataria oficializara la candidatura de Carlés, había adelantado que trabaría cualquier designación que proviniese de "una presidenta saliente", aun cuando todavía faltaban 11 meses para el traspaso de mando.

Ante el rechazo de la oposición Cristina propuso luego a Eugenio Sarrabayrouse y Domingo Juan Sesin. Sin embargo los partidos de la oposición estaban decididos a impedir que se completara la Corte durante el mandato de Cristina y volvieron a trabar el debate de sus pliegos.

Su pliego y candidatura quedaron así trabados en los vericuetos de la política mientras el oficialismo intentó avanzar sobre Fayt que, a sus 98 años de edad había superado holgadamente el límite fijado por la Constitución para ocupar ese cargo.

Fayt, cuya presencia en las acordadas de la Corte se hizo cada vez más esporádica, también jugó a la política. Y luego de que el kirchnerismo buscara apartarlo bajo pretexto de descubrir si estaba en condiciones psico-físicas de seguir ocupando el cargo que ocupaba, anunció a mediados de septiembre su renuncia, que se haría efectiva, sugestivamente, el 11 de diciembre es decir un día después de la asunción del presidente que resultaría electo en los comicios de octubre.

Con el alejamiento de Fayt la Corte se vio reducida a sólo tres miembros y el flamante presidente Mauricio Macri, se apresuró a intentar de cubrir las vacantes. Sin embargo lo hizo de una manera polémica y reavivó el debate por las vacantes que se había iniciado con la postulación de Carles.

Macri, por medio de dos decretos, designó a Horacio Rosatti y Carlos Rosenkranz como ministros de la Corte. La polémica estalló instantáneamente. Al designar por decreto, a dedo, sin audiencias públicas ni acuerdo del Senado tal como indica la ley, Macri hacía trizas en pocos días su discurso en defensa de la institucionalidad con el que había criticado al kirchnerismo en los últimos años.

Finalmente debió dar marcha atrás y suspendió por lo menos hasta enero la asunción de Rosatti y Rosenkranz a la espera de un acuerdo político. El mismo debate, la misma disputa, en torno a la composición de la Corte Suprema, termina el año tal como comenzó: sin definiciones.