El papa Francisco recordó este viernes los "atroces actos terroristas" cometidos recientemente en Beirut, París, Bamako, Túnez y en los cielos de Egipto y volvió a pedir el esfuerzo de la comunidad internacional para acabar con la violencia en Siria, Libia, Ucrania y África, en su mensaje de Navidad.
Asomado al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro para la tradicional bendición "Urbi et Orbi" (A la ciudad y al mundo), Francisco habló de las guerras y males que afligen el mundo.

Comenzó por Tierra Santa, al recordar que "precisamente allí donde el Hijo de Dios vino al mundo, continúan las tensiones y las violencias y la paz queda como un don que se debe pedir y construir".

Y abogó porque "los israelíes y palestinos puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía, superando un conflicto que les enfrenta desde hace tanto tiempo".

Jorge Bergoglio también expresó su anhelo de que "el acuerdo alcanzado en el seno de las Naciones Unidas logre cuanto antes acallar el fragor de las armas en Siria y remediar la gravísima situación humanitaria de una población extenuada".

Además, señaló la urgencia de que "el acuerdo sobre Libia encuentre el apoyo de todos, para que se superen las graves divisiones y violencias que afligen el país".

Su mensaje de Navidad fue un nuevo llamamiento para que la comunidad internacional "ponga su atención de manera unánime" para que "cesen las atrocidades" en Irak, Yemen y en el África subsahariana y pidió la paz en República Democrática del Congo, Burundi y Sudán del Sur.

Recordó "a cuantos han sido golpeados por los atroces actos terroristas, particularmente en las recientes masacres sucedidas en los cielos de Egipto, en Beirut, París, Bamako y Túnez".

E imploró "consuelo y fuerza" para todos los que son "perseguidos por causa de su fe en distintas partes del mundo" que son "nuestros actuales mártires".

Francisco instó a que "llegue la verdadera paz también a Ucrania, ofrezca alivio a quienes padecen las consecuencias del conflicto e inspire la voluntad de llevar a término los acuerdos tomados, para restablecer la concordia en todo el país".

También pidió por Colombia, para que su pueblo, "animado por la esperanza, continúe buscando con tesón la anhelada paz".

El papa afirmó que "donde nace Dios, nace la esperanza y donde nace la esperanza, las personas encuentran la dignidad", pero, "sin embargo, todavía hoy muchos hombres y mujeres son privados de su dignidad humana".

Entre ellos, Francisco habló de los niños soldados, de la mujeres que padecen violencia, de las víctimas de la trata de personas y del narcotráfico y también recordó a los refugiados que huyen de la guerra y a las personas sin trabajo.