Los padres de Lucas Menghini Rey se convirtieron en emblema de la lucha y el reclamo de justicia de los familiares de los fallecidos y heridos en el siniestro ferroviario del 22 de febrero de 2012. Piden "una condena ejemplar".

La vida de María Luján Rey y Paolo Menghini cambió en forma drástica con la pérdida de su hijo, de 20 años y padre de una niña de 4, quien fue hallado 60 horas después de que el tren Chapa 16 chocó contra el paragolpe del andén 2 de la terminal de Once.

"Es irreparable el dolor de la muerte de un hijo, no lo compensa nada, a lo sumo lo que va a compensar la Justicia, o reparar, es esta lucha que hemos llevado adelante. Una lucha que nunca tuvo otro objetivo que obtener justicia", dijo a la agencia DyN Menghini, y agregó: "Hay que reparar un país donde los funcionarios se llenan los bolsillos y nos dejan la desidia. A Luquita no me lo repara nadie y nunca".

"Una condena ejemplar a los responsables, sobre todo a los funcionarios corruptos, va a hacer honor no sólo a Lucas, sino a las demás víctimas y también a la lucha por justicia de todos los familiares, que ha sido larga y dolorosa", acotó Rey.

Madres de víctimas, encabezadas por Rey, llevaron su reclamo hasta el Vaticano, donde en octubre de 2014 fueron recibidas por el papa Francisco, quien las alentó y les aseguró que rezaba para que el juicio "se haga con toda justicia y la verdad aparezca".

Las irregularidades en la búsqueda del cuerpo de Lucas Menghini Rey derivaron en un juicio paralelo a la causa principal por la tragedia de Once, en la que están procesados y afrontarán un juicio oral tres comisarios de la Superintendencia Federal de Bomberos por incumplimiento de los deberes de funcionario público, al incumplir el Plan de Acción Coordinada ante Situaciones de Emergencia de la Policía Federal.

La búsqueda del joven músico fue impulsada por sus padres, quienes denunciaron que su hijo viajaba en el tren siniestrado, lo que fue confirmado por las cámaras de seguridad que lo mostraban cuando subía por las ventanillas a la formación en la estación de San Antonio de Padua.

El 24 de febrero, a las 15, la hermana y la tía reconocieron al joven en las imágenes de las cámaras de seguridad. Menghini Rey había subido a las 7.38 del 22 de febrero al cuarto vagón del tren, que minutos después chocaría en Once.

Si bien el operativo de búsqueda había finalizado, la insistencia de la familia obligó a las autoridades a realizar una nueva inspección a los hierros retorcidos de la formación siniestrada, que ya había sido llevada a Retiro.

Allí, donde ese día comenzaron a sentirse "olores cadavéricos", perros adiestraron marcaron el fuelle que unía los vagones tres y cuatro, y a las 18.30, fue hallado el cuerpo sin vida del joven.

El hallazgo se produjo casi tres días de la tragedia ferroviaria, luego de que la familia circulara por hospitales, morgues y hablara en forma permanente con la prensa, además de soportar las versiones que daban cuenta de que el joven estaba con vida.