Aquel 26 de diciembre de 2009 cambió para siempre la vida de Diego Buonanotte. El auto que él manejaba por la ruta 65 se despistó y chocó contra un árbol, causando la muerte de los tres amigos que lo acompañaban en el vehículo.
Lo cierto es que hoy, seis años después, el mediocampista que ahora juega en el AEK Atenas de Grecia admite que recuerda ese episodio "todos los días", y homenajea a sus amigos en cada uno de los goles que convierte, besándose un tatuaje en uno de sus brazos.

Buonanotte
"Todo el tiempo estoy pensando en lo que sucedió. Cuando entro en la cancha me olvido de todo, pero en un momento de máxima alegría como es un gol, ahí es donde me acuerdo de ellos y se los dedico porque me están mirando allá arriba", admitió el ex jugador de River en una entrevista con un canal griego.

"Es una dedicatoria para mis amigos que ya no están. Lo siento de esa forma. Lo tomo como una forma de cariño, de tenerlo presente",
agregó sobre el festejo.

Buonanotte confesó además que sus dos hijos son "su única razón para vivir" y por ellos se levanta todas las mañanas. "Ese momento afectó en todo aspecto y cambió mi vida. Yo siempre miraba en las películas que sucedía eso, nunca imaginé que podía pasarme a mí y tengo que convivir con eso", recordó.