En diciembre del 2013, el ex campeón del mundo de la Fórmula 1 sufrió un duro accidente mientras esquiaba con su familia en los Alpes Franceses. Veinticuatro meses después, su estado de salud sigue siendo una incógnita.
Dos años se cumplieron del accidente que puso en peligro la vida del histórico campeón de la Fórmula 1 Michael Schumacher. El ex piloto de Ferrari sufrió un duro golpe mientras practicaba esquí durante sus vacaciones. A lo largo de 159 días, Schumi permaneció en coma inducido. Ahora, su estado de salud continúa siendo una incógnita.

La semana pasada, rumores acerca de mejoras en el funcionamiento físico y mental de Schumacher recorrieron los principales portales de todo el mundo. Sin embargo, su agente, Sabine Kehm, aseguró al diario aleman 'Bild' que no puede andar, así desmintiendo las teorías sobre su evolución.

La revista Bunte, centrada en noticias del corazón, aseguró que el piloto estaba "muy delgado", y que podía andar un poco con la ayuda de sus terapeutas. "Es capaz de dar un par de pasos y también puede levantar un brazo", afirmaban, citando fuentes del entorno del alemán.

La representante de Schumacher tachó de "irresponsables" esas "especulaciones", y pidió respeto para su vida privada y la de su familia. Hace ya varios meses, desde septiembre de 2014, que el ex piloto es atendido en su casa de Suiza, donde un equipo de médicos y terapeutas siguen de cerca su recuperación.

El accidente tuvo lugar en diciembre de 2013, cuando Schumacher esquiaba con su familia y unos amigos en Méribel, en los Alpes franceses, y, fuera de pista, sufrió una peligrosa caída y se golpeó con una roca en la cabeza. El casco que llevaba se rompió su sufrió graves lesiones cerebrales, por lo que se le mantuvo durante meses en coma inducido.