Mauro Szeta
Mauro Szeta
Ella presumía que él la engañaba con su ex cuñada. A tal punto había llegado la sospecha, que Analía Beatriz Cabello, de 37 años, tramó un pormenorizado plan.
Para asegurarse que su sospecha fuera certera, decidió esconderse en el baúl del auto de su marido, según la investigación policial.

Allí escuchó cómo Alfredo Rodolfo Schuwab hablaba con María Aragón, de 32 años, ex cuñada de Cabello.

El auto transitó por la zona rural de Bolívar y detuvo su marcha a metros del santuario de Gauchito Gil.

Según la declaración espontánea que hizo la acusada cuando la detuvieron, una vez que el auto se detuvo, ella salió del baúl, y atacó a los tiros a su marido y a su ex cuñada. Fue certera.

De dos tiros en la cabeza mató al esposo. A su ex cuñada, la hirió de un disparo en la cara.

Tras los tiros, la homicida manejó el auto de su esposo y se entregó ante el personal policial. Luego admitió el hecho, pero no dijo dónde estaban los cuerpos.

En paralelo, la mujer herida alcanzó a mandarle un mensaje de texto a su hija y le contó lo que había pasado. La policía encontró muerto a Schuwab y herida a Aragón.

Ante el fiscal, la homicida se negó a declarar. Ahora esperan la recuperación de la mujer herida para determinar si el relato de la acusada es real en su totalidad o tiene algunas mendacidades.

Se habla de todo, se dice de todo. Lo único certero es que un hombre terminó asesinado en manos de su mujer y que la ex cuñada de la asesina, tiene un tiro en la cara.

Pericias al auto determinarán si el relato de la asesina hace agua o es sólido. Un crimen que conmociona a Bolívar. Y el santuario de Gauchito Gil, testigo mudo de esta historia.