"Estoy en el cielo. Tengo cicatrices que no se pueden ver. Un drama que no puede ser robado. Todo el mundo me conoce ahora". La letra de Lazarus la canción que se lanzó como anticipo de su disco "Blackstar" parece, ahora, un testamento.
El video presenta a David Bowie en una cama en un ambiente sombrío con los ojos tapados por una venda. Unos botones ocupan el lugar de los ojos y ofrecen un resultado estético enloquecedor. Nadie sospechó nada el 8 de enero cuando se publicó el disco coincidiendo con su cumpleaños. El disco no estaba previsto, todo el mundo había guardado el secreto. Nadie sospechaba que David estaba luchando contra el cáncer y que este disco era su testamento.

Ahora todo tiene sentido. "He abandonado mi móvil abajo. ¿No soy así? De esta manera, o de ninguna, Ya sabes. Voy a ser libre como el pájaro azul. ¿No soy así?".

"Lazarus" de David Bowie
Bowie dirigió el videoclip, la campaña de marketing y las redes sociales. Nadie se había atrevido a tanto. Nadie volverá a hacerlo. La nota de prensa que acompañaba la noticia de que el disco había alcanzado el número uno en las ventas digitales, informaba que Lazarus forma parte de la producción teatral Lazarus escrita por Bowie y Enda Walsh y dirigida por Ivo Van Hove, que se estrenó el 7 de diciembre en Nueva York con excelentes críticas. El diario The New York Times alabó los "rayos congelados de éxtasis que se disparan como novas a través del barro y la oscuridad glamorosa de Lazarus, el fantástico nuevo musical con excelente música creado a partir de las canciones de David Bowie", mientras que la revista Rolling Stone elogió Lazarus diciendo que es "una proeza surrealista... el mejor teatro en el que se nada en leche, se huele lencería y se bebe ginebra a grandes tragos".

Embed
Cualquiera que conociera a Bowie sabe que disfrutaría como un niño de la situación. Ahora ya es imposible juzgar Blackstar y los que lo hicieron en estos días lo pusieron por las nubes. Ahora ya sabemos lo que significa esa mueca burlona de su rostro casi siempre impenetrable escondido detrás de una máscara que nació junto a Lindsay Kemp con la cara pintada de blanco como un mimo. David transformó aquello en tendencia, no fue el primero en hacerlo, pero fue el que lo hizo de manera más eficaz.

Con Bowie es imposible pensar que algo es una casualidad. David Bowie dirigió su mejor obra y le puso punto final.