La Fuerza Aérea de ese país puso en vigencia la medida suspendida en 2001, cuando un caza peruano en colaboración con la inteligencia estadounidense derribaron por error una avioneta en la que murió una misionera norteamericana y su hija.
La Fuerza Aérea del Perú (FAP) volverá a derribar aviones civiles sospechosos de cometer delitos como narcotráfico si son declaradas hostiles al desatender en repetidas ocasiones instrucciones para aterrizar en aeropuertos controlados, medida suspendida desde 2001 cuando un caza peruano en colaboración con la inteligencia estadounidense derribaron por error una avioneta en la que murió una misionera norteamericana y su hija.
El ministro peruano de Defensa, Jakke Valakivi, explicó el proceso de interceptación de las aeronaves según la ley 30339 de Control, Vigilancia y Defensa del espacio aéreo nacional, cuyo protocolo fue publicado el pasado 4 de enero.
Valakivi destacó el poder disuasorio de la medida porque desde su entrada en vigencia todavía no se dio ninguna situación que pusiera en marcha el protocolo de interceptación.
El ministerio de Defensa indicó en un comunicado que la decisión de derribar aeronaves hostiles compete al Comando Operacional de Defensa Aérea (CODA), que no dará la orden "en caso de que existan dudas respecto a si se cumplen las condiciones para emplear la fuerza".
Valakivi compareció junto a la ministra peruana de Relaciones Exteriores, Ana María Sánchez; el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Jorge Moscoso; el comandante general de la FAP, Dante Arévalo; el director general de Aeronáutica Civil (DGAC), Juan Carlos Pavic; y el comandante de control aeroespacial, Ingemar Narro.
Consultada la canciller sobre la eventual reserva de Estados Unidos a que Perú retome las interceptaciones de aeronaves, Sánchez explicó que es posible que el gobierno estadounidense no esté de acuerdo, "pero se trata de una decisión soberana y hay que llegar a entenderse con otros países".
La medida estaba suspendida desde el error cometido en 2001 por un caza peruano y la inteligencia norteamericana que llevó a derribar a una avioneta en la iba la misionera Verónica Bowers y su hija, quienes murieron en el ataque.
Por su parte, el comandante general de la FAP indicó que las aeronaves elegidas para acometer las interceptaciones serán los Super Tucano y los Cessna A-37, que ya dispone Perú.
Narro explicó que el procedimiento de interceptación consta de cinco fases, comenzando por la identificación visual de la aeronave para verificar con las jefaturas aeronáuticas si se trata de un vuelo legal con un plan de vuelo en regla.
En caso de que la aeronave no sea identificada adecuadamente, el segundo paso será la emisión de señales lumínicas y radiales para invitar al piloto sospechoso a aterrizar y así continuar la investigación.
Si la nave sospechosa sigue haciendo caso omiso a las indicaciones será declarada hostil y se le advertirá entonces de que puede ser neutralizada mediante nuevos avisos radiales y disparos disuasorios, según Narro.