El creador de la revista del conejo, Hugh Hefner, está en plena transformación de su imperio, y eso incluye desprenderse de la casa donde dio sus fiestas más alocadas.
Tras varias décadas de ser la sede de las fiestas más locas de Hollywood y sus alrededores, la Mansión de Playboy fue puesta en venta esta semana por 200 millones de dólares. La única trampa es que el nuevo propietario tendrá que convivir con el actual ya que Hugh Hefner no piensa mudarse.

La propiedad tiene de 2043 metros cuadrados de superficie y cuenta con su propia cancha de tenis, una cava, una casa de juegos, una pileta con cueva incluida y hasta una licencia para mantener un zoológico privado.

La casa, que es de estilo entre Tudor y gótico, tiene 29 habitaciones en total y la única condición para comprarla es permitir que Hefner la ocupe parcialmente hasta el día que se muera.

Hefner compró la propiedad en 1971 por poco más de un millón de dólares y la convirtió en sede de sus bacanales, pero ahora la ofrece a un precio muy superior a los 102 millones que suelen costar las casas en Holmby Hills, California, donde está situada, informó el sitio CNBC.

El magnate de Playboy, de 89 años, vive en la mansión junto a su mujer, la ex conejita Crystal Harris, de 29, pero no es el dueño del edificio, sino que le alquila sus aposentos a la empresa a la que pertenece la revista.

Como si el adiós a los desnudos no hubiese sido suficiente para desconcertar a los amantes de la revista del conejo, Playboy le cierra la puerta a una parte de su historia con la venta de la mítica mansión.