"Le Carillon está abierto. No hay mucho más que decir. Hay que seguir viviendo. Bienvenidos y muchas gracias", dijeron en la inauguración de la nueva etapa del lugar, a dos meses del atentado yihadista que mató a 130 personas.
El primero de los bares atacados el 13-N en París, Le Carillon, reabrió este miércoles sus puertas al público, justo dos meses después del atentado yihadista que mató a 130 personas e hirió a otras 350.

Ante la mirada expectante de los medios y de los futuros clientes, a quienes se les ofreció champagne y un aperitivo gratuito, el equipo del bar finalizó con la colocación del mobiliario y de la mercadería.
"Le Carillon está abierto. No hay mucho más que decir. Hay que seguir viviendo. Bienvenidos y muchas gracias", dijeron sus camareros en la inauguración de esta nueva etapa.
Situado en el décimo distrito de la capital francesa, en su vereda y en la del restaurante Le Petit Cambodge, ubicado justo enfrente y que permanece cerrado, fallecieron 15 personas.
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Tras la reapertura del bar la Bonne Bière el 4 de diciembre y del Comptoir Voltaire el 16 de ese mismo mes, Le Carillon es el tercer bar atacado que retoma la rutina después de esos ataques, reivindicados por del grupo yihadista Estado Islámico (EI).
"Lo hemos dejado tal y como estaba" antes de los atentados, explicó el gerente, a quien todos conocen como Cocu y que destacó que "jamás hay que darse por vencido".
Esa opinión fue compartida por los clientes que quisieron unirse a su regreso, y que se dividían entre la emoción y la necesidad de reivindicar que hay que seguir viviendo.
"Es extraño ver cómo la vida continúa, pero es necesario. Mi presencia aquí es simbólica. Esto no va a devolver a los que murieron, pero lo hago por solidaridad. Lo que pasó me revolvió las tripas, le podría haber sucedido a cualquiera de mi familia", dijo Colette Vasseur, francesa de 71 años y vecina del barrio.
Fuera del local se mantienen aún algunos de los numerosos mensajes, velas o flores que durante los dos meses de cierre sirvieron de homenaje silencioso a las víctimas.
Los dueños de Le Petit Cambodge, que mantiene las persianas bajadas, señalaron este fin de semana que reabrirán a finales de mes.