Las empresas emblema de Italia y Francia, respectivamente, quedaron envueltas en un escándalo por denuncias de fraude. Renault está sospechada de haber manipulado los controles de emisiones de sus motores diesel; y su par italiana, de inflar sus ventas mensuales.
En el caso de Renault, la Justicia de Francia abrió una investigación contra los fabricantes, acusada de haber manipulado los controles de emisiones de sus motores diesel para que superaran los niveles mínimos exigidos por la Comunidad Europea para la protección ambiental. La empresa niega de plano la denuncia, según consigna la prensa de ese país.
La revelación de las presuntas irregularidades fue realizada en primer término por la Agencia Americana de Protección del Medio Ambiente, en Estados Unidos.
Trabajadores del sindicato de la CGT, reconocieron que agentes de la Dirección General de la Competencia, del Consumo y de la Represión del Fraude habían recorrido varias plantas investigando los departamentos de "homologación y puesta a punto de los controles del motor".

Las denuncias y registros de las autoridades fue en el centro de ingeniería de Lardy, el de tecnología de Guyancourt, la planta de Plessis-Robinson y su sede de Boulogne-Billancourt, todos cercanos a París.
Renault niega de plano la irregularidad y apoya la investigación. El directorio de la empresa salió de inmediato al cruce de las versiones disparadas en la prensa, asegurando que no existen tales irregularidades y que apoyará toda investigación oficial en la materia.
Aunque reconoce estar siendo investigada, la compañía negó de plano que en los testeos realizados para evaluar el control de motores diesel haya surgido anomalía alguna.
"Estamos cooperando completamente con los investigadores", afirman, al tiempo de anunciar que se trabaja en un nuevo "plan de emisiones" que permita optimizar la protección ambiental de los vehículos franceses.
Como respuesta al incidente, las acciones de Renault se desplomaron un 19,1% en la Bolsa de Paris, y arrastraron las acciones del segundo automotriz del país, PSA Peugeot Citröen, que cayó un 8,8% en la jornada del jueves.

Por esta situación, los papeles de la automotriz francesa se desplomaron un 20% a mitad de la sesión de hoy en la Bolsa de París.
El comunicado de Renault también fue distribuido a los medios de comunicación en argentina.

Fiat. El fabricante fue denunciado por dos concesionarias de coches en Chicago (Estados Unidos) sobre las presiones recibidas para inflar las ventas mensuales.
Esta acusación está provocando que el título del grupo, FCA, esté viviendo una jornada de fuertes perdidas en la Bolsa de Milán, lo que ha obligado a suspender su cotización en varias ocasiones.
Según los analistas, el desplome del coloso automovilístico se debe supuestamente a la denuncia de dos concesionarias de coches en Chicago (Estados Unidos) sobre las presiones recibidas para inflar las ventas mensuales.

A las 13.00 horas locales (12.00 GMT), el título de FCA volvía a ser admitido a cotizar en el parqué milanés tras tres suspensiones durante la jornada y registraba una bajada de 9,83 % y el precio se situaba en 6,7 euros.

Durante la mañana, el título FCA llegó a tocar el mínimo de 6,63 euros.

Sobre la marcha de los títulos de Fiat también puede estar influyendo la caída de las acciones de Renault en la Bolsa de París, después de que se supiera que la justicia francesa ha registrado varias sedes del grupo automovilístico francés y se tema un fraude en las emisiones contaminantes de sus vehículos.

El pasado septiembre se descubrió que el grupo alemán Volkswagen manipuló los programas informáticos de sus cientos de miles de sus automóviles diesel y gasoil lo que ha desencadenado una serie de procesos legales contra la compañía en distintos países en los que comercializa sus productos.