¿Cómo te levantás a alguien? Entrevistados muchos jóvenes en boliches y bares, se reitera la respuesta: por e-mail y teléfono. Pareciera que sólo alcanza con preguntar el nombre para conquistar a alguien. Y la conquista después sigue en el campo virtual: primero a través de Facebook, después chateando y por mensaje de texto hasta que se da el nuevo encuentro que puede ser en cualquier lugar y a cualquier hora. La mayoría no está acostumbrado a otra cosa.
Pero y, coincidiendo con muchos adultos, la conquista no se extinguió, pero si cambio ya que tiene otros espacios, tiempos e intereses. Principalmente porque la tecnología privilegió otro ambiente para "histeriquear" de manera simultánea e infinita: todos pueden mandar mensajes de texto, e-mails, mensajes por Facebook a cuántos hombres y mujeres deseen a la vez y, aseguran, así se obtienen mejores resultados que en décadas pasadas.

Agustin (20 años): "Ya no existe pedir el teléfono. La propuesta para salir es por Messenger o Facebook".

Es también interesante tomar en cuenta otro dato: ahora las mujeres se animan a tomar la iniciativa la mayoría de las veces diciendo qué quieren o qué sienten.

Un estudio realizado en 2011 por investigadores de la UBA entre jóvenes universitarios de clase media y de sectores populares en la Ciudad y en el Conurbano indicó que el boliche sigue siendo el lugar de encuentro para los jóvenes. Sin embargo, para formar una relación seria, lo hacen a través de amigos, familiares, en la universidad. Igual que en generaciones anteriores. La diferencia es que ahora se ven una vez, después googlean o ven sus fotos, comentarios y gustos en las redes sociales y mucho tiempo después vuelven a encontrarse.

Nacho (19 años): "Con el Facebook conocés el contexto de persona: si es linda, adónde viaja, si tiene amigas. Siempre pasa que no le fichás bien el cuerpo y no hablaste nada".

Para Mario Marguelis, investigador del Gino Germani, es porque "se perdió la conducta pautada, de esperar, la lentitud de los procesos de conquista: el ida y vuelta. Todos encaran a todos y eso evidencia un desencantamiento en la conquista que sienten la mayoría de los jóvenes y en algunos casos lleva al miedo al compromiso, a no creer en el amor verdadero, hace daño en las relaciones entre hombres y mujeres. No es que una época es mejor que la otra, sino que se transformó".

Pero el levante hoy esta incluso potenciado por el uso de aplicaciones. Estas para conseguir pareja circunscriben la búsqueda al mundo virtual, pero lo cierto es que actúan como un GPS que permite localizar al futuro novio/a, marido/esposa o amante en la misma área geográfica por donde uno se está moviendo (Happn, Tinder).

Coincido con Zygmunt Bauman quien afirma: "Hoy en día nuestras vidas están repartidas entre dos mundos, el online y el offline. Cada uno tiene su propia lógica, su propio código de comportamiento, y cada uno exige una estrategia diferente. Según las investigaciones actuales, tendemos a pasar al menos la mitad del tiempo en que estamos despiertos inmersos y absortos en el universo online, y quienes han dominado el arte de realizar tareas simultáneas se las arreglan para ganar tiempo y embeber hasta nueve horas de interacción virtual dentro de un lapso de siete horas. Durante esas siete o nueve horas lo que tenemos en frente es una u otra pantalla, pero no otro ser humano".

En verdad, al ser humano lo conocemos realmente cuando lo miramos con nuestros ojos y oídos, cuando estamos cara a cara, cuando podemos conocer algo más que su apariencia externa. Y esto sucede en el encuentro real; nunca a través de Facebook u otras redes sociales.


Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica
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